"Vos me tocás, yo te toco"
Todo indica que Sergio Szpolski cree que la línea editorial de la revista Noticias de la Semana no le pertenece a Jorge Fontevecchia. Por eso, culpa a Grupo Clarín por cierta nota del hebdomadario y, desde su web InfoNews contraatacó, apuntando a Jorge Rendo, ejecutivo del staff de Héctor Magnetto.
05 de febrero de 2012 - 08:58
La revista Noticias de la Semana publicó una nota importante sobre Sergio Szpolski.
"Sergio Bartolomé Szpolski se come un muffin. Lo deglute con fruición, pero también con cierta culpa. Sabe que una guardia periodística de NOTICIAS intenta hacerle una foto y, por eso, deja que sean su hija y sus amigas las que compren dulzuras en el local de delicatessen Mumma, en La Barra, mientras él espera en una camioneta rentada. A los 47 años aún se mantiene fornido y luce unos brazos trabajadísimos, forjados durante años de gimnasio y aparatos. Pero sabe que el cuerpo no le responde como en sus años de juventud y mantiene una disputa hedonista con una incipiente panza que, incluso en la playa o al borde de una pileta, oculta bajo el cobijo de una musculosa rabiosa para proteger su perfil más vanidoso.
Es toda una paradoja: el zar de los medios oficialistas, el más beneficiado con la disciplinante publicidad oficial que el Gobierno le entrega a los amigos del poder, el más fiel propalador del Relato K, se tomó un fin de semana para descansar en Punta del Este, el destino prohibido para el manual del deber ser kirchnerista. Y lo hizo sin escatimar en gastos. Se instaló en el exclusivo Mantra Resort & Spa, un imponente hotel cinco estrellas en la zona de Montoya, cuyas habitaciones cuestan 690 dólares la noche.
Szpolski no tiene problemas para pagar la cuenta. Su multimedios, el Grupo Veintitrés, creció de manera exponencial a fuerza de pauta: recibió 238 millones de pesos en publicidad oficial solo del Gobierno Nacional, desde que asumiera Néstor Kirchner en el 2003 hasta mediados del 2011, últimas cifras oficiales. Solo en el primer semestre del año pasado, el emporio mediático de Szpolski recibió 50,4 millones de pesos, más que cualquier otra empresa de medios del país y superando, por primera vez, a Telefe, el canal de Telefónica, que recaudó 47 millones. (...)".
Szpolski tiene hoy día, junto a su socio Matías Garfunkel, varios frentes abiertos porque sus ambiciones de negocios son variadas. Basta con leer la nota de Garfunkel en Tiempo Argentino contra Mario Montoto por la contratación de cámaras de seguridad en Ciudad de Buenos Aires. Aparentemente Szpolski-Garfunkel tienen otro proveedor israelí que compite con el de Montoto (a ese negocio se adjudicó, en mentideros varios, en su momento, los problemas de Daniel Hadad, vinculado a Montoto, con la torre de transmisión de algunas de sus frecuencias moduladas).
Sin embargo, Spolski consideró que la nota que lo calificó de panzón y millonario no venía ni de Jorge Fontevecchia (fundador-editor de Noticias de la Semana) ni de algún adversario-competidor. Y culpó a Grupo Clarín.
Así, en la web Infonews, ex ElArgentino.com, con Pablo Noto como informante, arremetió contra Jorge Rendo, el directivo de Grupo Clarín más conocido, después de Héctor Magnetto.
No es una investigación especial ya que nada nuevo se aporta al inventario. Se trata de lo que en la jerga periodística se considera "un brulote".
Por ejemplo:
"(...) Cultor de un perfil público bajísimo, nunca cambió su domicilio “fiscal”, un departamento en el barrio porteño de la clase media, Caballito. Así, mientras su jefe Héctor Magnetto vive en Recoleta –el barrio La Nación por excelencia–, él siempre conservó su “casa” en el corazón de la clase media lectora de Clarín.
(...) Y él, Jorge Rendo (...) Creó el mito del Magnetto invencible, aún por un cáncer. En cada off de récord con el establishment de AEA o con algunos poquísimos editores de diarios y revistas, les contaba cómo su jefe, después de operado, le escribía instrucciones a través de una pantalla y que de la misma se podía escuchar una voz “mecánica”. La construcción de ese personaje con una entereza sobrehumana fue su “operación mediática” más exitosa, pero al mismo tiempo, la que lo llevó a creer que sería él mismo, el único capaz de interpretar el pensamiento de Magnetto.
Por primera vez en las reuniones con Ernestina Herrera de Noble, la Señora ya no usaba su clásica muletilla ante un dilema empresarial engorroso.
–Y…¿qué hacemos, Magnetto?
Ahora, la viuda de Noble se dirigía directamente a él y le espetaba:
–¿Qué hacemos, Rendo?
Y Rendo, interpretando el pensamiento profundo de Magnetto– o, mejor dicho, creyendo que lo interpretaba– avanzó en su cruzada más audaz: intentar doblarle la mano a Néstor Kirchner. Buscando imponerle miedo a través de las tapas de Clarín. En esas reuniones del grupo chico, Rendo fue quemando las naves. Ensoberbecido por el clima anti K que capeó entre las clases medias urbanas (el público que Rendo creía cautivo para Clarín), entre lo que fue desde el voto no positivo de Julio Cobos por la 125 hasta la derrota de Kirchner en la Provincia de Buenos Aires, en 2009, a manos de Francisco De Narváez, Rendo fue sumando poder interno y pasó casi imperceptiblemente de vocero a voz.
Sólo que cuando el viento político cambió y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner transitó el segundo semestre de 2009, y se dictaron las leyes centrales de su recuperación electoral y política –la Asignación Universal por Hijo, el traspaso de los fondos de los jubilados de manos privadas a la ANSES, y los avances en la Ley de Medios–, Rendo comenzó a quedar descolocado en la interna del Grupo.
¿Era Magnetto o era Rendo el que bajaba la línea para que más del 80 por ciento de las tapas del diario estuviera dirigida a colisionar contra el gobierno kirchnerista en los últimos tres años? (...)".
Complicado para Fontevecchia, a quien aparentemente considera como algo así como un veleta, a quien pueden imponerle contenidos editoriales. O una subestimación acerca de sí mismo en que incurre Szpolski, quien parecería no considerar lo mucho que han crecido sus negocios, en especial en la facturación de la propaganda gubernamental, una enorme preocupación de Fontevecchia, quien llevó, lo que él considera una discriminación en su contra, a las instancias judiciales más importantes.








