POLÍTICA

MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Sin saludo al Presidente, la Iglesia se quejó de la "febril obsesión” por el aborto

Con motivo de su mensaje por la Navidad, la Conferencia Episcopal Argentina criticó duramente al Gobierno nacional por haber enviado al Congreso el proyecto de legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y habló de una "febril obsesión por instaurar el aborto en la Argentina como si tuviera algo que ver con los padecimientos, los temores y las preocupaciones de la mayor parte de los argentinos”. La semana pasada, los obispos anunciaron que no le presentarán el tradicional saludo navideño al Presidente de la Nación.

La Iglesia Católica volvió a expresar su rotundo rechazo al tratamiento legislativo del aborto en el Congreso, promovido por el presidente Alberto Fernández, a quien los obispos no le presentarán sus tradicionales saludos navideños. Ahora, en su mensaje por la Navidad, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) habló de "febril obsesión por instaurar el aborto en la Argentina".

La comisión permanente de la CEA, que encabeza el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, difundió un mensaje de dos carillas esta mañana, con el título "¿Por qué no renovar la esperanza?", con motivo de la fiesta de la Navidad.

"En estas últimas semanas el panorama se ha ennegrecido: la opción política pasó a ser una incomprensible urgencia, una febril obsesión por instaurar el aborto en Argentina, como si tuviera algo que ver con los padecimientos, los temores y las preocupaciones de la mayor parte de los argentinos. Otra cosa sería defender los derechos humanos de los débiles de tal manera que no se los neguemos aunque no hayan nacido", dice la declaración en relación al proyecto de legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

En el texto, los obispos indican que esta Navidad "nos encuentra en un momento histórico donde necesitamos una ardua reconstrucción: de las fuentes de trabajo, de la educación, de las instituciones, de los lazos fraternos".

En ese marco, consideran que "muchas cosas se han roto y necesitan ser sanadas", y agregan: "Es momento de agradecer al pueblo argentino su paciencia, su cooperación, su resistencia".

En relación al proyecto de legalización del aborto, que será tratado en el recinto del Senado el próximo 29 de diciembre, la comisión permanente de la CEA indica que, "para quienes esperan empezar un año mejor, esta agenda legislativa no les trae esperanzas".

"Hay miles de cuestiones sanitarias y sociales a resolver, que requieren toda nuestra atención: desde los problemas de la vacunación hasta la cantidad de personas muy enfermas que este año no han recibido adecuada atención médica, pasando por las mujeres que sufren violencia o no tienen un trabajo digno. Pero lo que se les ofrece en este momento duro e incierto es el aborto, y eso es un golpe a la esperanza", asevera la declaración.

"No obstante, confiamos en el bien que habita en el pueblo, en esa tierra fértil que son los corazones de los argentinos, capaces de elegir la vida y la fraternidad más allá de todo", añade el texto.

En otro tramo del mensaje navideño, los obispos señalan que la fiesta de la Navidad "nos hace pensar en la dignidad de cada vida, nos recuerda cuánto vale un ser humano" y recuerdan que el Papa Francisco en su última encíclica insiste en que "la pandemia no nos deje iguales sino que nos vuelva más apasionados para defender toda vida: la vida de un anciano, de un discapacitado, de un enfermo, de un niño por nacer".

"Así, este tiempo se convierte en un fuerte llamado a la solidaridad, al cuidado mutuo, a ser capaces de ponernos al hombro las penas de los demás", expresan y concluyen: " Que la pandemia no nos impida imaginar y soñar un país más humano y fraterno".

"Abrazamos con todo cariño a cada argentina y a cada argentino. Pedimos que Jesús, María y José se hagan presentes en los hogares, para que podamos empezar un año mejor", finaliza la declaración.

En cuanto al aborto, el domingo 27/12 -fiesta litúrgica de la Sagrada Familia- invitaron a que las catedrales y parroquias de todo el país celebren las misas con una "especial intención por la vida naciente".

Este es el mensaje completo de la Conferencia Episcopal Argentina:

En un año difícil como el que vamos terminando, queremos ayudar a fortalecer la esperanza. Dios ilumina el corazón humano con una luz siempre nueva que ayuda a encontrar el sentido de la vida. Del pesebre de Belén emerge con fuerza la imagen de una familia que acoge el don de Dios y lo entrega al mundo con generosidad.

Cuando se acerca la Navidad, ¿quién no experimenta un deseo de paz, de sosiego, de encuentro fraterno? En la pequeñez de ese Jesús del pesebre descubrimos el gran amor de nuestro Padre del cielo que nunca nos suelta de la mano, y en su humilde pobreza encontramos un mensaje de solidaridad, esperanza y fraternidad. La Navidad nos coloca frente a un Dios que ama al ser humano, más allá de todo, un Dios que elige la cercanía, la unión, el encuentro con cada uno.

Por eso esta fiesta también nos hace pensar en la dignidad de cada vida, nos recuerda cuánto vale un ser humano. El Papa Francisco quiso insistirnos en este punto en su última encíclica, de modo que la pandemia no nos deje iguales sino que nos vuelva más apasionados para defender toda vida: la vida de un anciano, de un discapacitado, de un enfermo, de un niño por nacer.

Así, este tiempo se convierte en un fuerte llamado a la solidaridad, al cuidado mutuo, a ser capaces de ponernos al hombro las penas de los demás. La solidaridad, enseña Francisco, “es pensar y actuar en términos de comunidad... También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales… Entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia” (FT 116).

Que la pandemia no nos impida imaginar y soñar un país más humano y fraterno. Francisco nos recuerda que una sociedad de hermanos acompaña a todos “para que  puedan dar lo mejor de sí, aunque su rendimiento no sea el mejor, aunque vayan lento, aunque su eficiencia sea poco destacada» (FT 110). Cuando se convierte en solidaridad, la fraternidad es más que una idea romántica, y Jesús vino a recordarnos: “Todos ustedes son hermanos” (Mt?23,8).

Esta Navidad nos encuentra en un momento histórico donde necesitamos una ardua reconstrucción: de las fuentes de trabajo, de la educación, de las instituciones, de los lazos fraternos. Muchas cosas se han roto y necesitan ser sanadas. Es momento de agradecer al pueblo argentino su paciencia, su cooperación, su resistencia.

Sin embargo, en estas últimas semanas el panorama se ha ennegrecido: la opción política pasó a ser una incomprensible urgencia, una febril obsesión por instaurar el aborto en la Argentina, como si tuviera algo que ver con los padecimientos, los temores y las preocupaciones de la mayor parte de los argentinos. Otra cosa sería defender los derechos humanos de los débiles de tal manera que no se los neguemos aunque no hayan nacido.

Para quienes esperan empezar un año mejor, esta agenda legislativa no les trae esperanzas. Hay miles de cuestiones sanitarias y sociales a resolver, que requieren toda nuestra atención: desde los problemas de la vacunación hasta la cantidad de personas muy enfermas que este año no han recibido adecuada atención médica, pasando por las mujeres que sufren violencia o no tienen  un trabajo digno. Pero lo que se les ofrece en este momento duro e incierto es el aborto, y eso es un golpe a la esperanza.

No obstante, confiamos en el bien que habita en el pueblo, en esa tierra fértil que son los corazones de los argentinos, capaces de elegir la vida y la fraternidad más allá de todo. Y los creyentes confiamos en Dios, fuente infinita de esperanza, porque él nos dice: “Me invocará, y yo le responderé. Con él estaré en la angustia y lo libraré” (Sal 91:15). Confiando en ese amor seguimos caminando, porque, como nos dice Francisco, “la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Caminemos en esperanza” (FT 55).

Abrazamos con todo cariño a cada argentina y a cada argentino. Pedimos que Jesús, María y José se hagan presentes en los hogares, para que podamos empezar un año mejor.

La Carta de la CEA por Navidad

Segunda parte ​​de la carta de la CEA