A Capitanich se le sigue escapando la tortuga...
Jorge Capitanich no es el gobernador moderno y eficiente que él intentó exhibir ante el propio Frente para la Victoria. De hecho, ni siquiera Cristina Fernández de Kirchner le creyó y por eso le quitó de la lista de vicepresidenciables, que terminó ganando Amado Boudou... antes del escándalo Ciccone. Pero hay nuevos datos sobre la Chaco de Capitanich, y algunos de ellos preocupan mucho.
11 de enero de 2013 - 21:55
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En Chaco, a mediados de junio de 2012, la web de Radio Futuro publicó el texto completo de la denuncia del comisario inspector Juan Canteros. El polícia denunció ante el fiscal Marcelo Soto actos fraudulentos por montos cercanos a los $ 500.000.
Las autoridades del Gobierno del Chaco no realizaron ninguna acción al respecto porque, aparentemente, la política de la Administración Capitanich consiste en aplicar el concepto de que "una mano lava la otra".
¿Es posible creerle al secretario de Seguridad provincial, Javier Oteo; al de Derechos Humanos, José Valenzuela; y al subsecretario de Seguridad Pública y Participación Comunitaria, Mauro Flores, cuando prometen investigar todas las denuncias recibidas sobre supuestos apremios ilegales ocurridos en dependencias de la Comisaría 4ta. de Resistencia?
El escepticismo es generalizado, aún cuando Enmereciano Sena, Quintín Gómez, Darío Blanco, Eduardo Cabrera y Federico Palacios, entre otros, expresaran su esperanza en la palabra de los funcionarios públicos.
Hay relatos dramáticos sobre la acción policial en esa sede. Los hermanos César y Daniela Romero presentaron una denuncia por torturas y violación contra la Comisaría 4ta.
"El 29 de diciembre pasado, César fue detenido frente a la puerta del almacén de su cuadra, en el barrio Cien Viviendas del plan Fonavi. Los oficiales Abel Gómez y De La Fuente lo subieron a la fuerza al patrullero y se lo llevaron a la comisaría. Su hermana, Daniela, militante del movimiento 20 de Diciembre acudió ni bien se enteró de la detención. “Cuando llego allí me dicen que estaba detenido por una contravención al código de faltas, y empecé una discusión con el oficial Gómez, a cargo de la comisaría”, explicó Daniela en una entrevista que le realizó ayer Radio Sur. “Él me decía que mi hermano no tenía ningún tipo de derecho, que él no me iba a informar de nada, y que mi hermano estaba drogado. Yo entonces pedí que por su estado fuese trasladado al hospital Perrando para que fuera desintoxicado”.
Allí es donde el oficial se comenzó a poner violento, y hasta llegó a gritar que “aquí no hay ningún derecho, aquí mando yo”. Ante la insistencia de Daniela el policía aceptó tomarle declaración en una oficinita muy cerca del calabozo, pero al escuchar la voz de su hermana, César comenzó a gritar pidiendo auxilio. “Allí el oficial me vio muy nerviosa y me dijo 'tomátelas de acá'. Yo me negué y él me agarró un brazo y me metió adentro de la cocina. Me pateaban los tobillos, me arrastraron por toda la cocina, me pegaron una piña en el ojo. Todo el tiempo con insultos y tortura psicológica y sin ningún motivo. Yo pedía que para hacerme cualquier tipo de requisa trajera personal femenino. No sólo no lo hicieron y me golpearon sino que me dejaron totalmente desnuda. A mi hermano lo golpearon adelante mío. El oficial me decía 'mirá lo que voy a hacer ahora'. Entró dentro del calabozo a golpearlo mientras mi hermano gritaba. Yo saqué un teléfono y llamé a una abogada, y cuando el oficial se dio cuenta volvió por el pasillo gritando 'acá no existen los derechos humanos acá no existen los derechos de la mujer' muy sacado”. (...)".
Capitanich intenta siempre hacer creer que Chaco es una suerte de tierra modelo, y cuando se lo interroga sobre las deficiencias que tiene su apreciación, asume el rol de que ignora de qué le están hablando. Para que no siga ocurriendo, interesante el relato de Diego Rojas en la web Plaza de Mayo:
“¡Acá no existen los derechos humanos!”. Esas fueron las palabras que el oficial Abel Gómez dijo a Daniela Romero cuando reclamaba en la comisaría 4º de la ciudad de Resistencia por los golpes que había recibido su hermano. César Romero había sido detenido sin causa y a las patadas mientras estaba parado frente a la puerta del almacén de su cuadra en el barrio Cien Viviendas, perteneciente al plan Fonavi, donde vive. Su hermana Daniela terminó también detenida por insistir con sus reclamos. A César los policías torturaron al punto de introducirle el palo de una escoba en el ano. Los hermanos Romero tienen ambos causas penales abiertas por resistencia a la autoridad. Todo esto sucedió este fin de año en una comisaría del Chaco aunque la violencia y la falta de respeto a las leyes parecen ser una práctica común en la policía de la provincia dirigida por el kirchnerista Jorge Capitanich.
“Del patrullero bajaron dos policías, uno de ellos el oficial Gómez. Me preguntaron qué estaba haciendo, les dije que nada. Entonces me tomaron del brazo, lo torcieron y me metieron al auto”. Así relató César Romero al diario Norte el comienzo de la tremenda odisea que comenzó a vivir el último 30 de diciembre. Romero se disculpó con este medio por encontrarse agotado física y mentalmente luego de los exámenes médicos a los que se sometió para comprobar los vejámenes y la tortura ejercidos por la policía y remitió a estas declaraciones.
“A mí ni bien me avisaron fui hasta la comisaría para preguntar por mi hermano, por qué se lo habían llevado –cuenta a plazademayo.com Daniela Romero, militante del Movimiento 20 de Diciembre–. Allí me dijeron que estaba muy borracho y con estupefacientes, entonces les pedí que lo lleváramos al hospital para desintoxicarlo, pero se negaron. ‘Va a tener que esperar a que lo liberen’, me dijeron. ‘Pero tiene derecho a ser visto por los médicos’, les dije, pero uno me interrumpió: ‘Acá no corre eso de los derechos’”. Daniela estaba preocupada porque su hermano había tenido antecedentes de consumo de drogas y temía alguna consecuencia médica, e insistió con llevarlo al hospital. La hermana del detenido señala que entonces fue Gómez, a quien los Romero conocen por ser vecino de su barrio, quien respondió: “No voy a hacer nada, los drogadictos tienen que morir porque son todos una lacra”.
Según su relato, Daniela exigió que le tomen declaración para dejar constancia de su pedido de llevar al hospital a su hermano, a lo que los policías accedieron. Dada la contigüidad de las celdas, César escuchó su voz y le gritó: “Daniela, sacame de acá, me golpearon, ayudame”.
–Entonces empecé a preguntar qué le habían hecho, les empecé a gritar que lo quería ver, que me dejaran verlo –relata Daniela–. Un policía me dijo: ‘Mandate a mudar porque te voy a meter presa a vos también’. ‘Pero no pueden actuar así, tienen que respetar los derechos humanos’, les dije. ‘¡Acá no existen los derechos humanos!’, me contestó a los gritos Gómez. Entonces yo seguí gritándoles y ahí me patearon en los tobillos, me pegaron una piña en el ojo y me arrastraron por la cocina de la comisaría. Me sacaron al patio y ahí me sentaron en una silla y me esposaron. ‘Mirá lo que le voy a hacer a tu hermano’, dijo un policía. Entonces entraron a la celda y escuché cómo le pegaban y sus gritos”.
Daniela pudo salir de la comisaría a las cuatro de la mañana. Sus manos se habían hinchado por las esposas, le pidió a un policía que se las quitara y accedió. Cuando nadie la veía pudo sacar un celular que tenía en un bolsillo y llamó a una abogada que tenía en su agenda debido a su militancia política y social. “Cuando me vio sin esposas, Gómez gritó: ‘¿Quién le sacó las esposas a la mujer esta?’. Me las pusieron de vuelta, pero antes Gómez me fajó otra vez”. La abogada acudió a la comisaría y logró que liberen de Daniela Romero. Era la madrugada del 31 de diciembre. Pero adentro de la comisaría no había terminado la cuestión.
Este es el relato que hizo César para el diario Norte: “No recuerdo qué hora era, pero seguramente era de madrugada. Entraron en la celda cinco policías, que me tomaron de los pelos y me arrastraron por el piso hasta la cocina. Ahí me sacaron la ropa y me dieron vuelta los brazos para esposarme. Me dejaron boca abajo en el piso. Un policía me pisó la cabeza para que no pudiera mirarlos. Se reían. Agarraron un lampazo y le sacaron el palo. Yo forcejeaba e intentaba darme vuelta y otro agente me pegó con la culata de la escopeta”. Entonces le introdujeron el palo de madera.
“Acá se vienen repitiendo una serie de hechos en el proceder de la policía que incluyen golpes y torturas –señala el abogado Marcelino Leiva, que representa a los hermanos Romero–. Es un comportamiento que se repite frente a cualquier detención, incluso por causas meramente contravencionales”.
Sobre el caso de los hermanos, el abogado afirma: “Este es un caso aberrante. A los dos los han denunciado por ‘resistencia a la autoridad’. Ese es un eufemismo que usan siempre para ocultar sus golpes y sus torturas y que parezcan como respuestas frente a desequilibrios de los presos. Es un método recurrente por parte de la policía. En este caso las cosas no quedan en el silencio porque la chica es una militante, conoce sus derechos y está dispuesta a defenderlos, al igual que los de su hermano. Cuando me enteré de la detención me hice presente en la comisaría y exigí que se llevara al detenido a prestar testimonio en la fiscalía. Eso hicieron. El muchacho declaró, negando los cargos de resistencia a la autoridad. Cuando la secretaria del fiscal le preguntó si quería agregar algo más, se quebró. Comenzó a llorar y en ese momento manifestó esos hechos aberrantes. Yo quedé consternado ante la brutalidad a la que había sido sometido: había sido abusado con un palo de escoba. El fiscal quedó pasmado. Todo esto está en el expediente”.
“Esta vez se chocaron con militantes. No midieron la respuesta porque están habituados a este tipo de accionar –explica José Porreti, dirigente del Movimiento 20 de Diciembre–. En el barrio de la comisaría Cuarta hay mucha juventud sin trabajo, sin estudios y los policías de esta seccional son particularmente brutales con los pibes. Todo esto se da en el marco de una división interna de la policía en dos grandes bandas en una pelea por el control del trafico de cocaína. Es una pelea por el control y la distribución: cada vez hay más cocinas de cocaína en Resistencia y en toda la provincia. Una de las facciones responde directamente a Juan Manuel Pedrini, el ministro de Gobierno, y Capitanich, y la otra responde al viejo gobierno radical. Esta interna atraviesa la vida política y delictiva de la policía chaqueña y en su escalada también aumenta la brutalidad policial con cualquier detenido”.
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Plazademayo.com pudo hablar con la responsable de la comisaría Cuarta de Resistencia, la comisario Vargas.
–Ha habido una denuncia sobre un hecho muy preocupante. César Romero denuncia que golpeado y abusado con un palo de escoba en esa comisaría.
–Todo está en una etapa de prueba, en manos de la fiscalía y estamos esperando los informes médicos. Nuestro informe policial dice que no presenta lesiones. Es muy poco la información que podemos dar porque el único que tiene acceso a ella es el fiscal.
–¿Son habituales este tipo de denuncias de violencia policial?
–No, no. Es la primera vez que nos pasa.
–Entonces la violencia policial no es habitual en su comisaría.
–Acá no. Acá no.
El abogado Leiva contesta a plazademayo.com:
–¿Son habituales este tipo de situaciones o el caso de los Romero es una excepcionalidad?
–Hace dos años en Fontana, una ciudad de elevadísima población aborigen, ocurrió otro caso similar que será juzgado este año. Empalaron a un aborigen con una itaka y le desgarraron el ano. Ninguno de los policías fue exonerado, simplemente los trasladan. Serán juzgados por el delito de vejaciones cuando corresponde que se los juzgue por tortura. Hace unas semanas en Campo Largo, un pueblo del interior núcleo sojero de la provincia, había una fiesta de recepción de unos chicos secundarios. Detuvieron a uno. Cuando el padre fue a preguntar, detuvieron y le pegaron al padre. El hermano del hombre es un referente de los derechos humanos en ese pueblo. Fue a preguntar por su hermano y su sobrino y también le dieron paliza, sin asco.
“A la ley la ponemos nosotros”, le decían mientras lo golpeaban. Hay muchísimas denuncias sobre este asunto, se está manifestando una matriz. Me preocupa que sea una matriz similar a la de los setenta. En esa época la patota que luego actuó en la dictadura era un grupo de policías pertenecientes a la brigada de investigaciones que se dedicaba a pegar a ladrones de bicicletas, de gallinas y quinieleros. Luego llegaron a jefes de la represión. Se entrenaron de esa manera en la policía brava de esos años.
Hoy en el Chaco las diferencias socio-económicas se agrandan cada vez más. Las empresas se llevan todos los beneficios y saquean la provincia mediante la concentración del capital, de la tierra y las ganancias. Expulsan de las tierras a sus pobladores y los llevan al empobrecimiento. En Castelli, en el norte, directamente los pobladores protestan porque no hay agua. En la provincia la tasa de pobreza es del 40% y la de indigencia llega al 20%. Se produce riqueza para Eurnekian, para Bunge, para Cargill, para Monsanto y para los empresarios amigos del poder. Mientras tanto, el resto de la población aumenta las cifras de la miseria.
“Queremos saber quién estaba en la comisaría esa nocha, que se abra el libro de actas para saber quiénes estaban de guardia –dice Daniela Romero–. Normalmente nadie se anima a denunciar, ves a los pibes salir de la comisaría todos morados, golpeados, pero no se animan a denunciar. Hoy nos tocó a nosotros pero salimos a denunciar para que no pase otra vez”.
El Chaco de Capitanich es otro de los productos discursivos kirchneristas que gustan usar las palabras: “crecimiento”, “avance”, “para todos”. Sin embargo, los índices de pobreza, la violencia institucional (y la generada por el estado de las cosas), los beneficios para unos pocos lo desmienten. Por el contrario, la coyuntura chaqueña propicia que sectores de la policía hagan uso del poder que les da el Estado para aterrorizar. O permite que se asesine a un niño qom con total impunidad. Así comienza el año en la provincia del noreste. Los casos deben ser investigados."








