La novedad en Tucumán: Autodefensas de comerciantes
Situación muy tensa en Tucumán, y además 1 muerto. A los rumores de saqueo e inacción policial, los vendedores de la ex terminal El Bajo terminaron organizando un grupo de choque, con palos, para repeler a los vándalos.
23 de diciembre de 2012 - 13:02
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La situación en Tucumán puede relatarse a partir de varios relatos de periodistas locales.
"Según el relato de la Policía, un hecho delictivo originado en la zona de El Bajo provocó una explosión de miedo y zozobra sin precedentes, cuya onda expansiva se agudizó a causa del posterior robo a un supermercado del suroeste de la ciudad. En la ex Terminal de Ómnibus, un grupo de jóvenes había intentando robar a los feriantes. Después, ese mismo grupo habría sido el que generó los desmanes en el microcentro.
El fantasma de los saqueos sobrevolaba victorioso por las avenidas de la capital tucumana y calles aledañas. Pasadas las 18:00, (...) la sensación de caos se incrementaba minuto a minuto.
En la era de las comunicaciones, los mensajes de texto de los celulares quedaron rezagados ante el infalible boca a boca para transmitir lo desconocido. El grito de "¡ahí vienen saqueando!" fue suficiente para que el terror diera vueltas en el aire y cayera en el inconsciente colectivo como un fatal efecto dominó. (...)".
En ese contexto ocurrió la muerte de Ramón Rosario Acosta, en Amadeo Jacques y autopista de Circunvalación.
Genaro Acosta, su padre, dijo: "No sé nada; yo estaba trabajando en mi casa cuando me avisaron. Él vive en barrio 11 de Marzo, y hoy había venido a visitarnos",
Los vecinos de la zona contaron que a eso de las 20:00 del sábado 22/12, un grupo de personas se había abalanzado hacia la ruta cuando se aproximaba el camión, con la intención de obligar al chofer -que manejaba su vehículo de sur a norte, por el carril de la derecha- a frenar para que puedan saquear la carga.
El conductor -siempre de acuerdo a la versión de los vecinos- no sólo no aminoró su marcha, sino que aceleró al tiempo que volanteó para cambiar de carril y, de ese modo, esquivar el ataque. Fue entonces cuando atropelló a Acosta, que esperaba para cruzar la ruta.
Para obligar a detener a los vehículos, que seguían transitando por la autopista, los vecinos improvisaron una barricada con cajones y con bolsas de basura.
Así fue toda la tarde tucumana. En los comerciantes, nerviosismo por la pérdida de las ventas, en una jornada en la que aspiraban a repuntar un año desfavorable.
Por eso, exigieron que el gobierno de José Alperovich les brindara las garantías para trabajar. Ellos citaron a una reunión matutina el domingo 23/12, entre representantes de los trabajadores del comercio y los empresarios, para qué hacer.
El encuentro se hará en un bar: la ausencia del Estado es notable.
"Pedimos que se garantice la seguridad. Este es un momento clave para el comercio. Los actos ilícitos van en contra de mucha gente que no pudo trabajar y de muchas personas que fueron agredidas en la vía pública", dijo Raúl Robín, presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET).
"Esto no es por hambre. No vinieron a buscar un plato de comida para pasar las Fiestas. Estos fueron grupos de jóvenes que entraron a robar", analizó Robín.
En ese contexto nació la autodefensa.
"El caos reinó a sus anchas durante la tarde de ayer en El Bajo. Corridas y gritos por todos lados, y hasta un tenue perfume de gas pimienta, que molestaba la respiración. En medio de esta confusión, una cosa estaba clara: la autoridad policial había sido relegada a un segundo plano, y en la zona mandaban los vendedores ambulantes.
Con palos, piedras y cadenas se habían organizado para su autodefensa. Algunos gritaban las órdenes, y un verdadero ejército las cumplía sin chistar.
No terminaba de nacer el rumor de que en la esquina del pasaje Sargento Gómez y avenida Benjamín Aráoz querían saquear, y ya los ambulantes corrían hacia allí, lanzando fieros gritos y blandiendo sus improvisadas armas.
Si a los pocos minutos oían que los presuntos saqueadores estaban por actuar en Crisóstomo Álvarez y avenida Sáenz Peña, ya partían raudos hacia la ochava, listos para acometer a aquellos. Hasta mujeres y chicos empuñaban elementos para la defensa de sus puestos de venta.
En medio, la Policía era un actor de reparto. Los agentes se movían, al ritmo de los ambulantes; pero sus voces no surtían en la gente el mismo efecto que las palabras de los feriantes.
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El grupo de ambulantes a cargo de la autodefensa comenzó a ganar su autoridad a eso de las 17:00, cuando repelió a unos 50 jóvenes que, sin embargo, lograron hurtar mercadería -en especial, de ropa- de los puestos de la ex terminal.
Según confirmó el propio ministro de Seguridad Ciudadana, Jorge Gassenbauer, quienes llevaron adelante el saqueo no tenían más de 22 años.
A partir de ahí, la alerta de los vendedores ambulantes se hipersensibilizó. Bastaba que un transeúnte apurara sus pasos para que fuera confundido con un eventual saqueador y avanzaran sobre él. Incluso, un grupo grande de ambulantes pretendió cortar el tránsito para que la zona no resultara más caótica. Finalmente, y debido a la intervención de los uniformados, desistieron de hacerlo.
La Policía, de hecho, también debió intervenir en la confusión, para que nadie saliera golpeado. Para ello, sin embargo, en una ocasión arrojó gas pimienta, lo que causó que un par de mujeres mayores de edad se descompusieran. Una de ellas sufrió un desmayo, aunque el incidente duró unos pocos minutos
La Policía detuvo 4 menores. "Los llevamos a la seccional Iª, más que nada para resguardar su integridad física", explicó el oficial Carlos Giardino. Agregó que el accionar de los uniformados se enmarcó en el operativo Felices Fiestas; actuaron agentes de las patrullas Urbana y Motorizada y de Caballería. Fuentes policiales contaron a La Gaceta que los menores, que se habían apoderado de un par de zapatillas, fueron puestos a disposición de la Justicia, que ordenó la entrega a sus padres.
La solidaridad caracterizó a los ambulantes durante toda la tarde. No resguardaban sólo el puesto propio, sino toda la manzana de la ex terminal. Incluso, cuando la tensión aminoraba y comenzaba a reinstalarse la calma, organizaron un cordón de protección sobre toda la avenida Benjamín Aráoz, entre avenida Sáenz Peña y pasaje Sargento Gómez. Los policías organizaron un cordón simultáneo, un metro por delante de los vendedores. Los responsables de los uniformados solicitaban a los integrantes del cordón de autodefensa de los vendedores que no mostraran de manera amenazante los palos, las piedras y las cadenas.
Minutos antes de las 20:00 todo comenzó a normalizarse. En parte, se debió a un informe que trajo un vendedor, que había ido a ver qué pasaba en el centro. Este dio la venia para que se reabrieran los puestos, que en los momentos del pico de tensión se habían cerrado apresuradamente. No obstante, algunas cuadrillas se encargaban de dispersar sin violencia a los grupos de desconocidos que estacionaban cerca del predio. (...)".








