Corriente del niño: Verano tormentoso en la Argentina
Tres grandes tormentas en pocos días sobre la Ciudad de Buenos Aires y alertas meteorológicas en todo el país aseguran que la Corriente del Niño ya está afectando la región. En Córdoba se registraron muchos menos incendios forestales este año debido alas lluvias y la humedad. En toda la región pampeana, las lluvias podrían retrasar las cosechas.
11 de diciembre de 2012 - 12:57
CIUDAD DE BUENOS ARES (Urgente24) - El Servicio Meteorológico Nacional emitió ayer un alerta por lluvias y tormentas hacia la tarde noche que finalmente levantó horas después.
El alerta es para el sur de Córdoba, norte y centro de Buenos Aires, Entre Ríos, centro y sur de Santa Fe, ciudad Autónoma de Buenos Aires y Río de la Plata.
Algunas tormentas podrían ser localmente intensas y estarían acompañadas de ráfagas y caída de granizo.
En ese marco, la Ciudad de Buenos Aires padeció en tan sólo 30 días tres intensas tormentas que colapsaron las calles y avendas, dejaron semáforos sin funcionar, vecinos sin luz, transporte público sin servicio y autos flotando, entre otras problemáticas.
En el Gran Buenos Aires el último temporal del jueves 6 fue peor, porque terminó en tragedia. Tres hombres murieron : uno electrocutado en San Pedro y otros dos vecinos (uno de José León Suárez y el otro de Los Polvorines) fueron arrastrados por las aguas de un zanjón y un arroyo en medio de la lluvia.
La tormenta de ayer fue una especie de anticipo de lo que vendrá. Porque según los meteorólogos que trabajan para el Gobierno porteño, durante el verano habría una tormenta cada cuatro días. Y pronostican que serán muy intensas.
Mauricio Macri lo había anticipado el jueves pasado cuando los comerciantes de la zona de Belgrano, afectados por el lento escurrimiento del arroyo Vega, todavía estaban sacando el agua del interior de sus locales: "Entre enero y febrero vamos a tener ocho tormentas cada mes", expresó Macri.
El Ministerio de Ambiente y Espacio Público cuenta con un grupo de meteorólogos trabajando junto a la Dirección General de Sistema Pluvial. De este equipo surgió el dato que Macri trasladó a la opinión pública.
El meteorólogo Carlos Nadale, al frente del equipo explicó: "El Niño es un fenómeno que se puede predecir con hasta doce meses de anticipación. Sabemos que se relaciona con lluvias más intensas, o por encima de lo normal, dentro de los ciclos previstos como lluviosos, que en nuestro país se dan entre septiembre y abril. Todo el tiempo estamos tratando de entender qué sucede con el clima".
"Por lo pronto ahora mismo existe una corriente antártica que genera fuertes descargas de agua en nuestra región. Es una cantidad de lluvia inusual que está padeciendo la Ciudad. Se denomina lluvias de recurrencia y el fenómeno no se daba tan claramente desde 1963". Por eso estimaron entre 6 y 8 tormentas por mes en el trimestre de diciembre, enero y febrero.
"Nuestro promedio histórico a lo largo de 100 años es de seis tormentas en enero. Lo que no quiere decir que esto suceda. De hecho la tormenta más espectacular de la que hayamos tenido noticias se dio un 31 de mayo de 1985, cuando llovieron 305 milímetros en solo 16 horas", le dijo al diario Clarín el director del Servicio Meteorológico Nacional, Héctor Ciappesoni.
El campo
El agro nacional sigue pendiente de resarcirse con una cosecha récord en la actual campaña, beneficiado por el clima, pero las previsiones aún dan cuenta de importantes contrastes de aquí a la finalización del ciclo.
En materia de perspectivas climáticas, durante lo que resta de la primavera y el verano, se mantendrá una alta probabilidad de riesgo para la actividad agropecuaria. “Se producirán lapsos de intensa actividad meteorológica, con tormentas localizadas severas sobre distintos puntos del área agrícola nacional, en los que se observarán aguaceros torrenciales, con anegamientos de terrenos bajos y desbordes de ríos y arroyos, los que serán acompañados por granizo, vientos intensos y descargas eléctricas. Los lapsos de intensa actividad meteorológica se alternarán con períodos de escasa actividad, en los cuales predominarán condiciones de calor y tiempo seco”, indica la nueva perspectiva difundida por el especialista en agroclimatología Eduardo Sierra para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Paralelamente, los datos de avance semanal de área sembrada que elabora la entidad mencionan que se acentúa el retraso interanual, ahora próximo al 15 por ciento en el caso de la soja, debido a las interrupciones provocadas por continuas lluvias que durante las últimas semanas cubrieron gran parte de la región.
Durante la última semana, la siembra de soja progresó un 8,7 por ciento, ubicándose el avance nacional en el 53,9 por ciento de la superficie proyectada (19.700.000 hectáreas). Pero, en comparación con el ciclo previo, el retraso interanual está próximo al 15 por ciento, explicó el informe de la Bolsa de Cereales.
Una situación similar ocurre con el maíz, para el que se cubrió el 55,1 por ciento de la superficie (proyectada en 3.400.000 de hectáreas). El progreso intersemanal fue de 2,7 puntos porcentuales, mientras que el retraso interanual se mantiene en un valor de 14 puntos.
Beneficios y costos. Según Sierra, a pesar de la disipación de El Niño (corriente cálida del Pacífico), el calentamiento del océano Atlántico mantendrá los riesgos climáticos en gran parte del área agrícola nacional.
La irregularidad en el régimen hídrico alternará lapsos de precipitaciones intensas con lapsos secos prolongados y fuertes oscilaciones térmicas. También señala el riesgo de tormentas localizadas severas, con aguaceros torrenciales, granizo y vientos.
Tranqueras adentro, Sierra advierte por estas condiciones que serán conducentes para malezas, plagas y enfermedades –lo que elevará los costos–, y la reducción de la “ventana climática” apta para la realización de labores, transporte y almacenaje.
Por lo expuesto, los resultados de la presente campaña agrícola podrían caracterizarse en un elevado volumen de producción total a nivel nacional, pero con fuertes contrastes zonales.
Asimismo, se presentará el riesgo de una posible reducción de los precios a causa del elevado volumen productivo que se prevé para Sudamérica, así como a la posibilidad de que El Niño impulse una alta producción en los Estados Unidos durante la próxima campaña.








