Más de la mitad de las provincias tienen sus cuentas en rojo y corren serio riesgo de cerrar el peor año financiero de la era cristinista.
Crisis en las provincias (la mayoría K)
Más de la mitad de las provincias registran déficits en sus cuentas. Son 14 distritos con problemas para pagar salarios, deudas o la obra pública frenada. Y lo más llamativo es que la mayoría son kirchneristas.
17 de septiembre de 2012 - 11:45
El fenómeno resulta llamativo porque la mayoría de los 14 distritos deficitarios son kirchneristas y, por otra parte, hay que considerar que en los últimos días la Presidente cuestionó a los gobernadores que manejan mal sus distritos y no dio señales de emitir ayuda alguna desde la Nación.
"Si los recursos no son bien administrados en las provincias, pasa lo que les pasa a algunos. Hay que aprovechar los beneficios de un proyecto nacional y popular, y gestionar las 24 horas del día. Necesitamos que los responsables de las administraciones provinciales nos acompañen con gestión", indicó la Cristina Fernández, durante un acto en San Juan.
Al tope del ranking de provincias con problemas de caja, aparece Buenos Aires. Daniel Scioli sabe que la pesadilla de no tener con qué pagar aguinaldos, y depender del humor de la Rosada para poder hacerlo, podría repetirse. El déficit fiscal del primer semestre supera, y por mucho, lo presupuestado (acumula más de $8.000 millones y podría cerrar el año en $14.000 millones, frente a los $6.600 millones previstos), señala el diario 'La Nación'.
La administración de Scioli acumula atrasos en pagos a proveedores de comedores y de insumos para hospitales, además de demoras en el pago de planes sociales, becas y subsidios. Las esperanzas están ahora puestas en conseguir fondos frescos a través de la caza de evasores vía inspecciones en countries, barrios cerrados, y entre dueños de autos y embarcaciones de alta gama.
El mendocino Francisco "Paco" Pérez es uno de los gobernadores más cristinistas pero recién esta semana logró que el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, le autorizara créditos del Banco Macro por $300 millones anunciados hace meses.
Es que por la ley de responsabilidad fiscal a la que adhirieron todas las provincias, menos San Luis y La Pampa -Buenos Aires la abandonó en 2005-, si una provincia decide tomar crédito o emitir deuda, necesita, además de autorización de la Legislatura local, el aval del Ministerio de Economía (y del Banco Central si se trata de dólares).
Pérez todavía espera que el Banco Nación le libere otros $200 millones congelados por decisión de la Casa Rosada.
La provincia, que destina el 92% de su presupuesto a pagar salarios, acumula un déficit de $1.500 millones que, según calculan oficialistas y opositores, llegaría al doble a fin de año. Sufre, además, el freno de la obra pública que se digita desde Buenos Aires y apila deudas con proveedores.
También en Jujuy la suspensión de la obra pública y la presión de los estatales explican buena parte de la crisis, junto con la previsión de que el año cerrará con $300 millones de déficit, señala el matutino.
Para captar la situación de Neuquén, agravada en las últimas semanas por cortes de ruta y marchas de estatales, basta con detenerse en las palabras del gobernador Jorge Sapag, que la semana pasada expuso sus urgencias sin tapujos. "No tengo dinero para dar aumentos. El déficit es de $1.000 millones porque las regalías hidrocarburíferas cayeron 30%. ¿Qué quieren? ¿Provocar un golpe de Estado?", les enrostró a los empleados públicos.
Descartó incluso que la situación pueda mejorar en el corto plazo. "No vamos a discutir salarios porque estamos juntando los recursos para pagar los aguinaldos de enero", admitió.








