Sobre el origen del término transversalidad, se cuentan varias leyendas dentro de la mitología kircherista. El publicista Fernando Braga Menendez dijo en un programa de América TV que es una suerte de"invento de la derecha" que se vale de este tipo de elementos para atacar al presidente.
Radiografía de la transversalidad
POR MARIA JOSE BONACIFA Los diferentes gobiernos han logrado poner de moda sus propios términos, la transversalidad es el que le corresponde a Néstor Kirchner y que intenta dominar el escenario político. A un año de asumido su gobierno, ciertas alianzas comienzan a debilitarse y la división entre el peronismo en estado puro y los transversales, se agranda.
Sin embargo Edición i está en condiciones de afirmar que la génesis de la transversalidad está dentro del propio kirchnerismo, el no peronista que encabeza Carlos Kunkel y que nuclea a los integrantes del llamado "Grupo Michelangelo". El nombre del grupo nació por el restaurante en el que se reúnen, desde donde "el Flaco" Kunkel intenta evangelizar sobre la doctrina del kirchnerismo.
Kunkel fue diputado peronista en la década del ´70 (y sigue siendo un setentista puro), que tiene la particularidad de haber renunciado a su banca por una pelea con el General Perón, por lo cual ostenta de ser el emblema de los no peronistas. Kunkel junto a otros legisladores peronistas se alejaron por estar en desacuerdo por una modificación del Código Penal que hizo Perón en 1974.
Lo acompañan dirigentes como Dante Gullo, quien fuera en los setenta un importante jefe de la JP. Gullo había expresado su apoyo a Elisa Carrió y al ARI ya que lo consideraba "El único espacio que puede generar un cambio profundo en la Argentina", antes de ser uno de los más fieles seguidores de K y su filosofía transversal.
Es otro de los que se pelearon con Perón porque según cuenta la leyenda, Gullo le dijo a Perón "nos quisieron llevar a un falso enfrentamiento entre patria peronista y socialista, pero que nosotros comprendimos que el peronismo es el socialismo nacional". Dicen que Perón le contestó que estaba de acuerdo con lo que decía Gullo, pero agregó que a los que les gusta el socialismo podían irse a los cinco partidos socialistas que existen en nuestro país. "Al que le guste el comunismo", agregó, "que se vaya al Partido Comunista."
Gullo, como muchos de los transversales, cree que su generación tiene con Néstor Kirchner una segunda oportunidad.
Pero el verdadero significado de la palabra transversal, según la Real Academia Española tiene que ver con "aquello que atraviesa" y en su segunda acepción es "aquello que se desvía del camino".
Antonio Cafiero, el decano de los peronistas, dijo que la transversalidad está "enfermita". Y agregó en declaraciones radiales "Si algunos hombres del entorno del Presidente están con esa idea, se la pueden ir quitando de la cabeza. Esto de asociarnos con otros partidos de izquierda, esto de hacer del Partido Justicialista una variable de la socialdemocracia, todo eso en el pensamiento del justicialismo no tiene patente".
Cabe recordar que el mismo Juan Domingo Perón, que compartió momentos políticos con Cafiero, decía que "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista".
Sus declaraciones generaron reacciones en la Casa Rosada y el encargado de salir al cruce fue Carlos Parrilli, Secretario General de la Presidencia, que recibió la orden de Néstor Kirchner.
Sobre Parrilli pesa la acusación de los justicialistas de haberse ido del peronismo y haber participado del Frente Grande en Neuquén.
A esto, responde que el peronismo neuquino está de acuerdo con las políticas de Kirchner pero cuando se hablaba de la candidatura de Parrilli a gobernador, la idea no era bienvenida en el sur.
A la lista de ofendidos se suma la diputada duhaldista Mabel Müller, quien dijo en declaraciones al sitio plantense Infocielo que Kirchner desprecia al PJ, lo que le llama la atención porque fue el Partido el que le ayudó a llegar a la Presidencia. Y agregó que "los famosos transversales que dicen ayudar al Presidente lo dicen de pico, porque cuando hay que levantar la mano para sacar las leyes, lo hacemos los justicialistas".
Torcuato Di Tella, quien había rechazado el ofrecimiento de participar del gabinete en un primer momento por no considerarse apto ser funcionario, terminó aceptando la Secretaría de Cultura y se convirtió en uno de los teóricos de la transversalidad.
En el acto del kirchnerismo que pretendió ser no peronista de Parque Norte, Di Tella observaba la escena con su habitual expresión de sociólogo que iba desde el asombro a lo risueño.
Cuando fue consultado sobre el verdadero significado de la transversalidad por La Nación, aseguró que se trata de una una etapa y que después vendrá una política de alianzas a la manera de lo que sucede en Chile. (Ver recuadro).
El Cels (Centro de Estudios Sociales y Legales), que era un verdadero think tank de la transversalidad, comenzó a despegarse del gobierno a raíz de una presentación que hicieron en conjunto con la CTA.
Todo comenzó cuando el Gobierno denunció penalmente a las organizaciones piqueteras que habían "sitiado" el ministerio de Trabajo. "Su reacción equivocada actúa como un peligroso antecedente y señala algunos riesgos en el actual proceso de fortalecimiento de las instituciones democráticas", dice el Cels.
Los planes sociales son otro nuevo punto de divergencia con el gobierno ya que el Cels asegura que "el plan se limita a distribuir de manera clientelar beneficios asistenciales precarios, que no alcanzan a cubrir las necesidades mínimas de la población en situación de indigencia".
El periodista Miguel Bonasso era otro de los voceros de la transversalidad (ex secretario de prensa de Cámpora, ahora diputado por la ciudad de Buenos Aires). Su falta de coincidencia con el PJ se vio en el debate para tratar los puntos propuestos por el petitorio Blumberg, en el que se retiró junto a Luis Zamora y Patricia Walsh.
En este tipo de cuestiones, los transversales muestran sus límites al apoyo y Kirchner navega entre dos aguas, seducido por el setentismo pero entendiendo que sin la estructura partidaria del PJ no puede gobernar. Las lecciones de la joven historia democrática del país señalan que hasta el momento han existido dos alternativas: el peronismo como gobierno o como una oposición que colabora para que la UCR tanto con Raúl Ricardo Alfonsín como con Fernando De la Rúa no termine su mandato.
La transversalidad es un término muy utilizado en materia educativa, sobre todo por Flacso, (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales); en referencia a la importancia de la interdisciplinariedad de los contenidos. Quizás esta es otra de las raíces que explican el hecho de que el kircherismo haya acuñado ese término.
Vale recordar que Daniel Filmus, ministro de Educación, es un hombre de Flacso, pero el primer quiebre con la casa de estudios se dio cuando el titular de Infraestructura, Julio De Vido ( uno de los hombres más cercanos al presidente), desoyó los consejos de la institución en materia de servicios públicos concesionados.
Como toda estrategia, la transversalidad necesita su consolidación territorial. Néstor Kirchner hizo un primer intento con los intendentes bonaerenses que, Felipe Solá mediante, convocaron a un acto de apoyo el 1 de marzo pasado en ocasión de la apertura de la Asamblea Legislativa, que no logró ser lo suficientemente contundente. Quizás el más permeable de los mandatarios del conurbano a la transversalidad es Alberto Descalzo, de Ituzaingó.
En la avanzada nacional, con la clara figura de Carlos Parrilli como Embajador plenipotenciario, fue clave el encuentro con el jefe de gobierno porteño Anibal Ibarra y los intendentes de Rosario Miguel Lifschitz, Luis Juez de la ciudad de Córdoba y Hermes Binner.
Los más "molestos" al proyecto transversal son el santafecino Jorge Obeid y José Manuel de la Sota. Un claro ejemplo de la estrategia del kircherismo no peronista lo representa Santiago del Estero, en donde, avanzada de Luis Eduardo Duhalde mediante, representa un globo de ensayo del mapa territorial transversal.
Planteada la situación, la Argentina vive un serio problema en su joven democracia, un error que se reitera y del que no ha logrado sacar una lección: el partido gobernante, lejos de consolidarse se divide y no existe una fuerte oposición.
La estrategia transversal comienza a resquebrajarse sumado a que el peor enemigo es el que funciona dentro del propio partido y si quienes fueron elegidos para gobernar, en lugar de hacerlo se dedican a mover sus propias piezas en este confuso ajedrez, el gran perjudicado siempre es el ciudadano común.







