No es una casualidad que Hilda Beatriz González de Duhalde haya decidido aplicar paños fríos a su debate con Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner: cada vez que la provincia de Buenos Aires precisa dinero, afloja sus tensiones con la Nación.
Conflicto salarial en Buenos Aires, con policías de brazos caídos y empresas sin gas
Muy complicada la situación otra vez en la provincia de Buenos Aires. Dicen que el anuncio de la Nación sobre incremento salarial ha perjudicado mucho a la Administración Solá que manifestó que sólo podrá afrontar ajustes similares si la Nación le da más dinero, algo que Roberto Lavagna ya le anticipó que será imposible. La situación bonaerense es el límite que la realidad le impone a Eduardo Duhalde y al PJ en su puja con la Nación.
Luciano Román, en el diario El Día, de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, afirmó: "El gobierno bonaerense se prepara para recibir una avalancha de pedidos formales de aumento salarial a los empleados públicos de la Provincia, impulsados por el reciente incremento concedido por la administración nacional a su personal. Y ya se ha resuelto "abrir la discusión" sobre el asunto con los gremios del sector. Pero ya tiene decidida también la postura que llevará a esa "mesa de negociación": la concesión de un aumento a los estatales bonaerenses "sólo será posible si la Nación gira a la Provincia una parte de los recursos 'extras' que obtendrá debido a que, según todas las previsiones, el superávit fiscal nacional será superior al previsto en el Presupuesto".
El gobierno bonaerense recibe una avalancha de pedidos formales de aumento salarial a los empleados públicos de la Provincia, impulsados por el reciente incremento concedido por la administración nacional a su personal.
Según Román, "(...) los pronósticos que se evalúan en la Gobernación señalan que los planteos salariales, tanto provinciales como municipales, "estarán seguramente apoyados en medidas de fuerza".
En tanto, el malestar en la Policía Bonaerense (tras la aprobación de la ley de emergencia que permite poner a todos los agentes en disponibilidad y concretar despidos sin causa) ya es un dato. En público, el Gobierno prefiere minimizar la cuestión aunque la ley de emergencia no es lo único que les cuesta digerir a oficiales y suboficiales de la fuerza. El ministerio de Seguridad ha empezado a concretar fuertes movidas funcionales -incluyen cambios de horarios, de tareas y hasta de jurisdicciones- que generan marcadas resistencias entre los afectados.
La Provincia tiene 450.000 empleados públicos. Un adicional de $ 10 significaría $ 4,5 millones por mes; más de $ 50 millones por año. Si el aumento fuera de $ 100, superaría entonces los $ 500 millones anuales.
Pero el ministro de Desarrollo Humano, Juan Pablo Cafiero, fue rodeado, increpado e insultado por un grupo piquetero dentro de la sede universitaria del ex Jockey Club. Los manifestantes pudieron ingresar hasta ahí sin ningún problema, por la misma puerta por la que debía entrar, a los pocos minutos, el Gobernador. No había custodia policial.
Un cordón de efectivos podría haber protegido al funcionario ante el riesgo de una agresión. Pero esa presencia no existió.
La brusca agitación por el tema salarial se desató con el anuncio del gobierno del presidente Kirchner de que se concederá a los estatales nacionales un aumento parcial.
Los dirigentes de los gremios estatales bonaerenses llamaron a ministros de Solá para anticiparles que pedirán similares medidas salariales en la Provincia y poco después hicieron pública esa postura.
El ministro de Trabajo, Roberto Moullerón, había convocado hace unos diez días a los gremios ATE y UPCN para reeditar la Mesa de Diálogo creada el año pasado e ir incorporando luego a los sindicatos "específicos" de algunas áreas.
Según Román, "Los gremios ya están planteando que la Provincia tiene un superávit fiscal no previsto y van a reclamar que con esos recursos se dé un aumento salarial -dicen en Trabajo-; pero, por un lado nosotros ya dimos una mejora de sueldos a comienzos de año, cuando la Nación no concedió nada; por otro lado, no está claro que el año cierre con superávit aunque ahora se esté registrando, porque no se sabe cómo va a seguir la recaudación; y por último, aún cuando hubiera un resultado positivo al cabo del ejercicio, ésta es una provincia en default, con muchas deudas acumuladas, como para utilizar esa eventual diferencia en una mejora de los sueldos".
Pero el gobierno bonaerense dice que "con recursos propios, será imposible dar un aumento salarial en la Provincia".
Y van más lejos, inclusive. "Si hubiera fondos extras de la Nación, la Provincia tiene emergencias en Seguridad, Salud y Educación, que son prioritarias con relación a la cuestión salarial", sostienen en Trabajo.
Las protestas piqueteras dieron señales de endurecimiento al mismo tiempo que demandas sindicales paralizaban al IOMA, al IPS, al Banco Provincia y a varios hospitales públicos. Son datos que en el Gobierno evalúan con preocupación. Sobre todo porque saben que, después del aumento salarial que la Nación dispuso para estatales y jubilados de la jurisdicción federal, la presión gremial en la Provincia no hará más que multiplicarse.
Solá lo fue a ver a Lavagna, buscando una alternativa que permita, por lo menos, dar alguna respuesta en el corto plazo.
Solá abrió la puerta a una discusión salarial con los docentes. Pero por ahora no es más que una intención, sin precisiones de lo que se podría ofrecer.
La reunión con Lavagna, todo indica, dejó a Solá una perspectiva no muy optimista.
En tanto, el impacto de la crisis energética se generaliza en la región. Ya llegó a varias industrias del Gran La Plata que se sumaron al caso de Mafissa, y en una de ellas repercutió de tal forma que se vió obligada a paralizar su producción.
Se trata de Cerámica Fanelli -ubicada en 177 entre 69 y 70- que ayer no pudo funcionar por respetar la orden del Enargas para que en esa planta, donde trabajan unas 100 personas, se reduzca el consumo a cero centímetros cúbicos.
También se vieron afectadas por medidas similares la destilería y la petroquímica de Repsol-YPF en el Polo Petroquímico de Ensenada; no obstante, directivos de la firma indicaron que "al generarse gas propio en nuestros procesos de producción de combustibles e insumos, no hubo problemas para seguir en marcha normalmente".
En Mafissa y Cerámica Ctibor, como en otras empresas del Gran La Plata, ayer se pudo seguir con la producción por el permiso que otorgó Camuzzi Gas Pampeana sólo por el fin de semana -ante la baja de consumo domiciliario- para utilizar el fluido, pero la incertidumbre crece con el correr de las horas ya que no saben qué puede llegar a ocurrir a partir de mañana, pues existe la orden de reducir los consumos a 0.
Desde la propia distribuidora de gas en la región, se reconoció que "habrá que ver lo que indican las mediciones a partir del lunes (por mañana), cuando el uso del gas vuelva a aumentar en los domicilios".








