Duelo de gigantes: Otra vez Clarín vs. Vila-Manzano

Grupo Clarín pidió la administración conjunta de Supercanal: la tregua con los Vila y José Luis Manzano ha terminado.

La administración compartida de Supercanal Holdings que ha solicitado Multicanal (Grupo Clarín), demuestra que la guerra mediática ha recomenzado y esto podría tener un veloz impacto en la provincia de Mendoza.

Ocurre que no sólo Supercanal tiene su base operativa en Mendoza sino que sus actuales administradores e inversionistas mayoritarios, Grupo Uno, de la familia Vila y José Luis Manzano, son mendocinos.

En Supercanal hay un largo litigio judicial entre sus socios, del que logró escapar Orlando Terranova (Publicidad Sarmiento, también mendocina aunque con los chupetes luminosos en la vía pública de la Ciudad de Buenos Aires, entre otras urbes de la región + Miami) porque le vendió su participación a la familia Mas (por entonces Mas Canosa, hoy Mas Santos, siempre la empresa se llama Mastec, cubanoestadounidenses del estado de Florida, USA).

Supercanal vivió el auge de la TV por cable, que incluyó la sobrecotización de cada abonado en una proyección del negocio que se hizo añicos cuando los bancos ya habían prestado el dinero.

Multicanal tuvo expectativas de quedarse con Supercanal, absorberlo y así convertirse en el Nº 1 del negocio en la Argentina, pero Daniel Vila nunca pensó en venderle a Multicanal sino que decidió hacer su propio negocio, y así comenzaron los problemas.

Lo notable de Vila fue que sin el poder de Grupo Clarín, desafío a Multicanal y la verdad es que no le ha ido tan mal, demostrando que el gigante tiene pies de barro, como cualquiera.

Para su batalla logró el apoyo de Raúl Moneta, un ex socio de Multicanal a quien Grupo Clarín logró jaquear con una astuta y cruel jugada: destruir lo único que no puede perder un banquero, la credibilidad en su solidez para bancar.

Es verdad que, luego, toda la Argentina se hizo añicos; los banqueros ex amigos de Moneta, que decidieron ayudarlo a caer más profundo porque se quitaban un competidor de carácter difícil; y el propio Grupo Clarín, que aún tiene una reestructuración de deuda de Multicanal muy difícil que concluir (el fondo WR Huff no se le va a hacer fácil), e inclusive está iniciando la reestructuración del núcleo del holding, Arte Gráfico Editorial Argentino S.A.

Todo está vinculado en la madeja de la disputa en Mendoza porque Grupo Clarín participa de Cimeco, que es propietario del diario Los Andes y tiene otras alianzas mediáticas; y Vila tiene el diario Uno, Canal 7, Radio Nihuil y otras alianzas no sólo mediáticas.

De hecho, Vila es el presidente de Magna Inversora, accionista de Banco Mendoza, que se encuentra cerrado pero no liquidado.

En Magna Inversora hubo una fuerte pelea de Vila contra los socios mendocinos de Clarín en Los Andes y contra Enrique Pescarmona, que ha devenido en enemigo de Grupo Uno y de Moneta.

La batalla le ha costado muy caro a algunos de sus protagonistas iniciales: desde el ex juez Luis Leiva hasta a dirigentes del Partido Demócrata como Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez, además de su secretario privado, Luis Balaguer.

Además, estos mendocinos tienen su candidata a ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, o sea que aún tienen para ganar (o para perder).

Vila logró varias decisiones judiciales que le dieron el control de Supercanal y, en el interín, se proyectó a otras regiones del país, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires, donde sigue participando del accionariado de América 2, junto a Carlos Ávila y Eduardo Eurnekian.

Moneta no participa del emprendimiento porque eligió quedarse con el 50% de Canal 9 y otros medios vinculados a Daniel Hadad, mientras intenta resucitar su pelea por el control de CableVisión, que sufrió un revés, al menos hasta el año 2004, que beneficia a Liberty Media y a Hicks, Muse, Tate & Furst, el fondo de inversiones que fue socio de Moneta.

Clarín había contratado al penalista Jorge Sandro para iniciar una contrademanda contra Vila por el control de Supercanal pero entonces Manzano tuvo una idea muy interesante para todos: conseguir la modificación de la Ley de Quiebras, en enero de 2002, para culminar la estafa de los tenedores de Obligaciones Negociables y otros acreedores, luego de la pesificación.

A Héctor Magnetto le encantó la idea y mientras duró esa negociación y otras similares, para conseguir subsidios del Estado Nacional, existió una tregua entre las partes, que ahora se ha roto, probablemente porque Grupo Clarín vuelve a sentirse vigoroso en lo financiero, o al menos percibe que no irá a la quiebra.

Así, reclama la administración conjunta de Supercanal y habrá que ver cómo sigue la historia.