CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando una botella de vino cuesta más en una subasta que una educación de pregrado en Harvard, algunos oyen sonar las alarmas junto con el ruido de martillo del subastador.
POSIBILIDAD PARA LA INDUSTRIA ARGENTINA
Crece el gusto chino por el vino
Cuando una botella de vino cuesta más en una subasta que una educación de pregrado en Harvard, algunos oyen sonar las alarmas junto con el ruido de martillo del subastador. Pero para la Argentina, esto podría redundar en un beneficio. En la provincia de Tianjin tienen pensado armar un parque vitivinícola y darle un gran protagonismo a la industria argentina.
Pero como demuestra la última subasta de vinos de Christie's en Hong Kong la semana pasada, el interés chino en el mercado sigue siendo insaciable.
Una serie de Chateau Latour, un vino de la gama alta de los Burdeos, recaudó un total de más US$ 7 millones, continuando con la trayectoria ascendente de estas ventas de temporada. Las ofertas fueron, de acuerdo con las tendencias recientes, astronómicas.
Una caja de 6 Chateau Latour 1961 mágnum (de 1,5 litros cada uno) se vendió por US$ 214.000, a punto de romper el récord de venta de Sotheby de la temporada pasada cuando 3 botellas de Chateau Lafite-Rothschild de 1869 se vendieron por US$ 214.000 cada una. La cantidad más alta pagada la semana pasada por una sola botella fue US$ 64.050 por un Latour 1863.
Mientras que la adoración de colección para el Chateau Latour no acaba de coincidir con el de su contraparte más cara, Chateau Lafite-Rothschild, las agresivas ofertas de la semana pasada indican que la demanda internacional de vinos finos francés sigue siendo fuerte.
El índice Liv-ex 100 Fine Wine ha registrado un constante aumento de casi el 40% en los precios de los vinos finos en los últimos 3 años. La demanda de vino, como lo fue con el arte, se mostró relativamente resistente a la crisis financiera mundial y los precios se recuperaron rápidamente. El interés de los ricos de China y la eliminación de los derechos de importación de vinos y bebidas espirituosas por el gobierno de Hong Kong en 2008 ayudaron a compensar el impacto de la crisis financiera después del colapso de Lehman.
La fuerte subida de los precios ha provocado temores de una burbuja de Burdeos, que se emiten periódicamente, al igual que otros sectores de rápido crecimiento en la economía de China.
Simon Tam, director del departamento de vinos de Christie's en China, sigue siendo optimista acerca del crecimiento del mercado del vino allí.
"La gente en China compra vino para beber y disfrutar de él. El mercado del vino en China sólo tiene 10 años de edad y crecimiento, y estos precios son parte de la fase del crecimiento", dijo.
A medida que más chinos adquieren un gusto por el buen vino, la demanda parece que se mantendrá dando impulso a la subida de precios durante algunos años más.
En ese contexto, también hay algo para la Argentina. Como se informó, el gobernador de la provincia de Mendoza, Celso Jaque se encuentra en misión oficial en China. Informa Fernando Hidalgo, enviado especial para El Sol.
“Hoy no fue un día más para la misión comercial que encabeza Celso Jaque a China. En la provincia de Tianjin los empresarios vitivinícolas se encontraron con una sorpresa que puede llegar a acelerar el proceso comercial de ingreso de vinos argentinos a este país.
En el lujoso centro de encuentros del gobierno de Tiangin, una de las máximas autoridades políticas de la ciudad se despachó con la idea de generar un parque vitivinícola en su región donde los vinos argentinos podrán ser los grandes protagonistas.
Todo comenzó muy temprano en esta ciudad de 14 millones de habitantes, que se encuentra a 130 kilómetros al sudeste de Pekín. La comitiva se trasladó en pleno para realizar una visita a la Bodega Dynasty, la segunda fraccionadora de vinos de Asia con un volumen cercano a los 56 millones de litros anuales.
Este emprendimiento es un Joint Venture entre el gobierno chino y uno de los productores más importantes de brandy francés, Remy Martín, y la Organización Internacional y Tecnología de Hong Kong.
La historia comercial nació en el año 1980 y hoy es uno de los principales proveedores del mercado asiático. La fastuosidad en sus estructuras y la recreación de chateau francés en uno de los laterales del predio impactan por sus dimensiones y el nivel de inversión.
La experiencia al decir de los funcionarios chinos ha sido tan positiva que no dudaron en proponerle a los integrantes de la delegación mendocina una idea similar. El gobierno de Tiangin se comprometió a generar los recursos para establecer un parque vitivinícola en la ciudad y pide a cambio que la industria vitivinícola argentina genere las inversiones necesarias para instalar aquí sus vinos.
No tardó en llegar la respuesta de los bodegueros quienes se sorprendieron ante una noticia de estas características. Inmediatamente comenzaron a delinear futuras acciones a su llegada a Mendoza, señalando que no hay tiempo para perder. El presidente de la Cámara de Comercio de San Rafael, dijo a El Sol online, que es una oportunidad excelente para avanzar en el ingreso de vinos y caldos mendocinos en un mercado como el asiático y confió que la industria vitivinícola estará a la altura de las circunstancias. Dijo que el modelo mixto entre lo público y la privado es una alternativa necesaria para articular políticas de expansión del sector y que hoy se ha constituido en una gran herramienta para lograr los objetivos.
A su turno José Lanzarini, presidente del Fondo Vitivinícola de Mendoza, señaló que la propuesta que hoy recibieron no estaba en los cálculos de nadie. Dijo que una manera de conquistar a estos consumidores es resaltando las cualidades del vino relacionadas con la salud de quienes lo consumen.
La bodega Dynasty
Es una maravilla a los ojos, ingresar por un gran portón custodiado en donde se confunden la modernidad y las arquitecturas de los pueblos que se asociaron en esta aventura vínica en el lejano sudeste asiático. La bodega Dynasty, comenzó a funcionar en el año 1980, y aunque suene extraño en una economía socialista tiene como social al gobierno chino y un emblemático productor de brandy francés Remy Martín. Una marca que se transformó con el correr de los años en uno de los principales fraccionadores de vinos de Asia con un volumen superior a los 56 millones de litros de vinos y brandys anuales. Contra los que muchos podrían suponer, grandes extensiones de vides propias y frenéticas épocas de cosechas, este establecimiento solo posee 700 hectáreas, el resto lo compra a productores chinos y trae caldos de Francia.
Sus botellas van desde los 5 dólares hasta los 900 en sus selecciones top haciendo de la marca todo un mito por estas latitudes. Como para comprender las dimensiones de su cava, esta tiene las mismas dimensiones que el centro de la cultura que se construye por estos meses en la vieja estación del ferrocarril de Guaymallén.
La ostentación se siente a cada centímetro del enorme predio donde se levanta el emprendimiento. Y si no basta con dejarse llevar por las formas de una recreación exacta de un chateau francés en uno de los laterales. Allí exclusivos consumidores y compradores de vinos, hasta se pueden dar el lujo de hospedarse en una de las decenas de habitaciones para visitantes, claro está pagando un cifra nada despreciable.
Todos los detalles están pensados, hasta la propia bandera argentina, flameando junto a la de los países del nuevo mundo del vino.








