CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Banco Central de Brasil tiene una meta de inflación anual de 4,5%, con una tolerancia de más o menos 2 puntos porcentuales. En abril fue la 1ra. vez, desde junio de 2005, que la inflación de 12 meses consecutivos superó el techo del rango-meta del gobierno. Sin embargo, en ese 2005 la inflación anual terminó dentro del rango meta oficial. Dilma Rousseff afirma que 2011 no será diferente.
GILBERTO CARVALHO, SECRETARIO GENERAL DE LA PRESIDENCIA EN BRASIL
"Si bajamos la inflación, los sindicatos no pueden ser egoístas"
La inflación es una obsesión en Brasil, cuando la variación del índice de precios es legítima y muy pero muy inferior a la vigente en la Argentina. El tema debería provocar enorme preocupación acerca de la irresponsabilidad argentina de convivir con una inflación de entre 24% y 30% real.
27 de mayo de 2011 - 18:30
De hecho, en abril el referencial Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio de Brasil se desaceleró al 0,77%, dijo el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), un valor inferior al 0,79% de marzo. Se esperaba que el índice de abril subiera 0,84%, según el promedio de las estimaciones de 20 economistas consultados por Reuters, cuyas previsiones para el IPCA fluctuaron entre un 0,66% al 0,91%.
El Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) ha elevado la tasa de interés 3 veces en 2011, hasta 12%, desde 10,75% original, para reducir la demanda y contener la inflación.
Es evidente que Brasil es muy diferente a la Argentina, y por eso le va mejor.
1. Hay estadísticas de precios que tienen credibilidad en la opinión pública y los agentes económicos.
2. Hay objetivos de inflación anual que se defienden a rajatablas.
3. Hay reconocimiento de que hay un problema de inflación y se trabaja para contenerla.
4. Los economistas difunden libremente sus previsiones, sin censuras ni amenazas, aportando al debate social específico.
5. Cuando la inflación proyectada supera el 5% anual, todas las alarmas se encienden.
6. Los sindicatos no solamente reclaman ajustes nominales de salarios sino también piden por lograr menos impuestos al trabajo, que es algo mucho más interesante que solamente solicitar el ajuste por inflación de la 4ta. categoría de Ganancias.
En la Argentina, la inflación es un tema tabú, prohibido. Se estima que la verdadera se encuentra en entre 25% y 28% anual.
Una inflación baja permite un debate más adulto entre Gobierno, sindicatos y empresas. ¿Cómo es en Brasil, un país tan vinculado a la Argentina?
La web Carta Maior es para el PT gobernante en Brasil algo así como Página/12 para el Frente para la Victoria en la Argentina.
El periodista André Barroca entrevistó en Brasilia al ministro jefe de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, horas después que el Palmeiras, club con el que simpatiza Carvalho, sufriera una goleada histórica 6 a 0 ante el Coritiba Foot Ball Club, sensación del torneo brasileño.
Difícil momento para Carvalho. Durante la entrevista llamó el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, simpatizante del Corinthians, para burlarse de la derrota del eterno rival paulista, el Palmeiras.
Carvalho es el funcionario que marca la continuidad de Lula a Dilma Rousseff. De pasado sindical como Lula, de cuya red de colaboradores es amigo personal, Carvalho fue encargado del enlace con los movimientos sociales y sindicales. “Nunca antes en la historia de este país, las centrales vinieron tanto al Planalto, como en estos últimos 5 meses. Y va a continuar así”, bromeó Carvalho usando un cliché del ex presidente Lula.
"-La Secretaria General parece hoy más expuesta, participando más, dentro del gobierno, de lo que participaba en el gobierno de Lula. ¿Qué estará sucediendo?
–Para mi, no es muy fácil analizar, porque estoy en el epicentro de la cuestión. Es evidente que hay un estilo personal diferente. Soy más conservador que (el ex ministro Luiz) Dulce, más arriesgado, tal vez, para bien o para mal. En lo esencial, lo que cambia verdaderamente es que la Presidenta me encargó que realizara un trabajo en relación a los movimientos sociales y sindicales, complementario del estilo de ella. Mientras que Lula se apropiaba de muchas de esas relaciones, por la historia de él, la presidenta Dilma tiene conciencia de que aún estando totalmente comprometida con los movimientos, ella no tiene la misma convivencia histórica con ellos. Por eso ella me autorizó para que yo pueda tener una relación sistemática con ellos. Hubo además algo circunstancial: la negociación del salario mínimo. La Presidenta me pidió que la hiciera y ahí terminé exponiéndome más también.
-Ya tuvo una 2da. reunión de la mesa permanente de diálogo con las centrales sindicales. ¿Que ve como agenda principal en la relación con esas organizaciones?
–Ellos expusieron algunas prioridades y nosotros colocamos las nuestras, pero todavía falta el debate. Las centrales sindicales quieren discutir con mucha fuerza lo previsional y los haberes de los jubilados, quieren discutir la reforma tributaria, quitar carga impositiva a los salarios, las centrales están preocupadísimas con eso. Quieren debatir también la tercerización que precariza las condiciones de trabajo y lo que ellos llaman violación de los derechos sindicales. Hay empresas despidiendo sindicalistas, empresas que consiguen en la justicia prohibir que los sindicalistas actúen dentro de la fábrica, cosas que no había ni en la década del '70, cuando yo panfleteaba en la puerta de la fábrica. Nosotros, por otro lado, propusimos una discusión sobre la economía. Las próximas reuniones de la mesa contarán con la participación del ministro (de Hacienda) Guido Mantega. Y acordamos una reunión para discutir el plan de erradicación de la miseria.
-La mayoría de los temas que mencionó son demandas de las centrales, pero ¿qué es lo que le importa al gobierno negociar con ellas?
–Ese conjunto ahí no tiene alguna cosa relevante. Nosotros nos propusimos discutir el plan de la miseria, la cuestión de la economía, en que queremos nosotros que ellos participen. En el caso de las demandas de las centrales, cuando entramos en discusión sobre los contenidos, habrá posición del gobierno, posición de ellos y una tentativa de acuerdo. Yo bromeo diciendo que nunca antes en la historia de este país, las centrales vinieron tantas veces al Planalto como en estos últimos cinco meses. Y va a continuar así. Nosotros vamos a cansarlos de tanta reunión.
-¿Qué es lo que el gobierno quiere discutir con ellas en relación a la economía?
–Nuestra preocupación es que el movimiento sindical entienda lo que el gobierno está haciendo contra la inflación. Hay un “canto da sereia” (de seducción) muy grande que sectores interesados propagan en la prensa de hoy a favor de tasas de interés más altas, de medidas de austeridad más duras, para bajar la inflación. El sector financiero, en especial, tiene interés en ello. Y el gobierno Dilma cree que no es tan así, que hay que administrar el remedio en dosis adecuadas para evitar un efecto colateral recesivo muy grande. Nos interesa que los trabajadores comprendan eso y puedan apoyar nuestra esperanza.
-Pero serán complicadas las negociaciones salariales del 2do. semestre…
–Nosotros sabemos que tendremos un año duro para la negociación. Todos los acuerdos realizados con el sector público terminan prácticamente este año. Vamos a tener negociaciones salariales a fin de año, cuando la inflación ya se encuentre en caída pero el acumulado de inflación todavía estará alto. Entonces habrá que apelar a la madurez del movimiento sindical, del gobierno y de los empleados públicos, para que, en un año específico como éste, las personas no quieran, de forma egoísta, su propio bien y pongan en riesgo la marcha del carruaje en general.
-¿Cómo se comportará el gobierno en relación al fin del impuesto sindical, que es una cuestión que divide las centrales?
(N. de la R.: El Decreto Nº 2.377 de 1940 creó el llamado Impuesto Sindical, una contribución anual obligatoria de todos los trabajadores a los sindicatos. En 2008, el gobierno Lula decidió que las centrales sindicales fueran autorizadas a recaudar directamente el Impuesto Sindical, creado en días de Getulio Vargas. Debe recordarse que la CUT -Central Única de Trabajadores- surgió como opositora a ese impuesto -la sustitución de impuesto sindical por una contribución negociada, que sería definida en asamblea por los trabajadores-, mientras que Fuerza Sindical nació favorable al Impuesto Sindical. Pero hoy día ambas tienen propuestas y acciones frecuentemente semejantes).
–El gobierno no va a tomar una decisión. Es real que existía un acuerdo, cuando las centrales fueron legalizadas, que preveía la extinción del impuesto, quedando solamente la contribución voluntaria de cada trabajador al sindicato. Pero en ese momento, las centrales cambiaron de posición y el gobierno lo debe respetar. Lo que esperamos es que haya un debate entre ellas, que ya lo están haciendo y que lleguen a un consenso. Si llegan, de parte del gobierno no hay ningún problema de abolir el impuesto sindical. Pero para nosotros ese no es un punto central en este momento. En cambio sí lo es el respeto al libre derecho de organización de los trabajadores.
-Inflación en el aire, desacuerdo en relación al impuesto sindical… ¿El gobierno no teme la aproximación de algunas entidades a la oposición, tal como apareció en las conmemoraciones del 1º de mayo?
–La aproximación a las centrales sindicales de parte del PSDB (Partido Social Demócrata Brasileño), particularmente, es una tentativa más del PSDB antes que un movimiento de las centrales en dirección a la oposición. Ahora, tal como dice un viejo proverbio, para hacer un amigo se debe comer junto a una bolsa de sal (N. de la R.: hay que estar en las malas). Yo pienso que nosotros, -desde varios sectores del gobierno-, comemos ese saco de sal con el movimiento sindical desde los años '70 y '80. La oposición tendrá que comer de esa bolsa de sal, y lleva tiempo consolidar esa proximidad. No se puede suponer que, en dos o tres actos, va a ganar (el apoyo del movimiento). Ningún sindicalista es tonto, sabe lo que Brasil era antes de Lula, sabe lo que es ahora. Entonces, lo que debemos presentarle al movimiento sindical es ese Brasil en el que ellos fueron llamados a participar, en el que el trabajador ganó mucho y es lo que la oposición, el PSDB hizo históricamente. No podemos subestimar el movimiento sindical y pensar que un canto de sirena cambiará todo eso.
-¿Y si la aproximación de la oposición tuviera éxito?
–Los muchachos (de la oposición) van a tener que mostrar servicio. Y si logran mostrarlo, será bueno para los trabajadores, no habrá problemas ni celos. Lo que nosotros más queremos es que, de hecho, el PSDB se incline hacia el pueblo. Y si ellos lo demuestran en los gobiernos estaduales que tienen y un día ganan el gobierno (federal) haciendo eso, no habría ningún problema. Nosotros no somos los dueños de la clase trabajadora. Nosotros defendemos más que nadie la autonomía de la clase trabajadora. (...)"







