Pago de deuda vs. Obra pública, el dilema K

** Nueva presión judicial de los acreedores externos, quienes quieren cobrar. ** Néstor Kirchner exigió asegurarle a Julio De Vido el dinero para obra pública durante el año 2004. ** La situación es complicada aunque algunos bonos argentinos mejoran de calificación.

Pese a que el Tribunal del distrito sur de Nueva York ya rechazó un pedido de Acciones de Clase en contra de la deuda argentina, por considerarla "inmanejable", un grupo de inversores decidió volver a la carga, con un pedido colectivo más concreto.

Los inversores, bajo el paraguas de una acción de clase, que tiene iguales características de quienes se presentaron al juicio original, pueden gozar de los mismos beneficios sin pasar por los Tribunales.

El abogado Ralph Stone, que representó a los tenedores de bonos que en mayo pasado perdieron en un intento de Acción de Clase contra la Argentina, insistirá con la misma causa para su cliente Urban según reportó la agencia Dow Jones.

En aquella oportunidad, el juez Thomas Griesa denegó el pedido de Urban y Engelsberg (el otro demandante, que esta vez no será parte del reclamo) de dar lugar a una acción de clase, porque consideró que no podía controlar la ejecución de la sentencia.

La posición de la Argentina ante el juez fue que "las tácticas de los demandantes amenazan la estrategia de cooperación que envuelve a la comunidad financiera internacional para la resolución ordenada de la crisis de deuda soberana, a través del apoyo del gobierno de los Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales, que los Estados Unidos integran".

Esto ocurre en medio de la negociación política de la Argentina con los países del G-7 para obtener un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de los Estados Unidos, Roger Noriega, dijo en la Ciudad de Buenos Aires, que el acuerdo de la Argentina con el FMI es algo "muy complicado". En una rueda de prensa que mantuvo en el palacio Bosch, de Palermo (residencia del embajador de su país), Noriega declinó explicar en qué consistía esa dificultad.

"Ese acuerdo es complicado pero es posible y las condiciones son favorables", dijo antes de reclamar el acuerdo y que la Argentina comience a ver la forma de pagar su deuda.

Luego de la definición de la meta de superávit fiscal primario (sólo 3%) y de la meta de crecimiento de PBI (5%) que figurarán en el proyecto de Presupuesto para 2004 que será enviado al Congreso en setiembre, el gobierno de Néstor Kirchner acordó otra que el ministro de Planeamiento, Julio de Vido, dispondrá de $ 6.000 millones, que podrían llegar a $ 10.000 millones para su plan de obras públicas.

La diferencia entre las dos cifras dependerá de la evolución de la recaudación impositiva durante 2004, ya que un porcentaje fijo del aumento de las metas de ingresos tributarios fijados para cada mes del próximo año tendrá como destino los fondos para obra pública.

El total de este año para estos fines es de $ 4.500 millones, cifra que el ministro Roberto Lavagna puso en duda hace una semana.

El dinero que se presupuestará para obra pública para 2004 no incluye los fondos de los organismos financieros internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

Sin embargo, el Banco Mundial acaba de advertirle a la Argentina, a través de un alto funcionario, que no se puede vivir en crisis permanente, argumento con el que la Argentina siempre busca tratamientos diferenciales y prebendas de los organismos financieros multilaterales.

# Deuda interna

En tanto, Moody’s subió tres escalones, de Ca a Caa1, la nota de los títulos públicos argentinos Boden y Pagarés en dólares, y le asignó una calificación mayor a los Boden y pagarés en pesos, en B3.

Al mismo tiempo, la calificación de los depósitos de los bancos en moneda extranjera subió de Ca a Caa2.

La decisión de la calificadora es porque los Boden ya incorporan la quita en el valor presente neto, de cuando se realizó el canje de depósitos a los bonos.

"Aún si se los incluyera en la inminente reestructuración de deuda, algo que el Gobierno hasta el momento negó, tendrían un tratamiento diferente. No se espera que los bonos sufran quitas significativas, como si le sucederá a los tenedores de los títulos en default como globales", explicó al diario especializado El Cronista, el analista Mauro Leos.

Los escenarios de la calificadora se basan en un piso de quita de la deuda en default de 50%.

De todos modos, según Leos la nota de los títulos significa que todavía se mantienen en "una situación de elevado incumplimiento". Para llegar a categoría de inversión, los bonos tendrían que subir unos seis escalones más.

En cuanto a los bonos en default emitidos bajo ley extranjera, mantienen la calificación Ca.

De todos modos, Leos aclaró que después de la reestructuración surgirán títulos nuevos y supuestamente con una mayor posibilidad de repago, por lo que la nota subiría casi automáticamente, por tratarse de instrumentos diferentes.