Si bien Lula es un claro dirigente que proviene de la izquierda, muchas de sus medidas han tendido más al centro y han conformado al establishment y no tanto a su partido.
Las lecciones de Lula
Si bien todos los candidatos presidenciales han pretendido acercarse al brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, ahora le toca a Kirchner mostrar con el nombramiento de su gabinete y las primeras medidas que tome por qué fue a visitarlo y en qué medida seguirá sus pasos.
Kirchner se define como "de centro" pero no hay dudas de que se trata de un presidente con ideas de izquierda. Lo cierto es que sería de esperar que al formar su gabinete deje a un lado las "antinomias" (palabra que se ha popularizado en los últimos días), y se dedique a buscar a los mejores sin importar de dónde vienen.
El nombramiento del Enrique Meirelles al frente del Banco Central de Brasil fue uno de los gestos de Lula que consiguió generar confianza en los mercados y mejorar la imagen del país a nivel internacional.
Pero lo cierto es que Lula no se olvidó de quienes lo llevaron a la presidencia, ya que a la vez que complacía a los mercados se ocupaba de lanzar el plan para combatir el hambre más ambicioso de la historia de Brasil.
Generar trabajo y reducir la pobreza tiene que ver con la gran meta de la nueva administración, según dijo el vicepresidente Daniel Scioli.
Un ejemplo de cómo se está cumpliendo esta premisa en Brasil tiene que ver con la noticia que dice que la producción industrial crece en la mayoría de las regiones, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). 8 de cada 12 fábricas ampliaron la producción de marzo, en relación al mismo mes del año pasado.
Por otra parte, la balanza comercial del país arrojó un resultado de US$ 646 millones, el mejor resultado desde octubre de 2002. Esto se debe a que hubo un significativo aumento de las exportaciones.
Otro de los ejemplos de la administración Lula que deben tomarse, tiene que ver con su habilidad para formar una coalición gobernante, con elementos de otros sectores que puedan colaborar en la función de gobierno, más allá de las ideologías. Sin ir más lejos, el ministro de Agricultura Roberto Rodrigues viene del sector privado mientras que en las filas del PT se esperaba que ese cargo esté destinado a alguien del propio partido.
Otra de las "sanas costumbres" del presidente del Brasil tiene que ver con la obligación de sus ministros de enviarle un informe mensual de las actividades. En este momento, en la reunión ministerial que se está llevando adelante en la Granja de Torto, cada uno tiene 10 minutos para exponer la situación de su cartera.
En la práctica se verá en qué medida el presidente Kirchner se siente cercano a Lula o la visita a Brasil fue mero marketing electoral.
Si bien Lula es un claro dirigente que proviene de la izquierda, muchas de sus medidas han tendido más al centro y han conformado al establishment y no tanto a su partido.
Kirchner se define como "de centro" pero no hay dudas de que se trata de un presidente con ideas de izquierda. Lo cierto es que sería de esperar que al formar su gabinete deje a un lado las "antinomias" (palabra que se ha popularizado en los últimos días), y se dedique a buscar a los mejores sin importar de dónde vienen.
El nombramiento del Enrique Meirelles al frente del Banco Central de Brasil fue uno de los gestos de Lula que consiguió generar confianza en los mercados y mejorar la imagen del país a nivel internacional.
Pero lo cierto es que Lula no se olvidó de quienes lo llevaron a la presidencia, ya que a la vez que complacía a los mercados se ocupaba de lanzar el plan para combatir el hambre más ambicioso de la historia de Brasil.
Generar trabajo y reducir la pobreza tiene que ver con la gran meta de la nueva administración, según dijo el vicepresidente Daniel Scioli.
Un ejemplo de cómo se está cumpliendo esta premisa en Brasil tiene que ver con la noticia que dice que la producción industrial crece en la mayoría de las regiones, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). 8 de cada 12 fábricas ampliaron la producción de marzo, en relación al mismo mes del año pasado.
Por otra parte, la balanza comercial del país arrojó un resultado de US$ 646 millones, el mejor resultado desde octubre de 2002. Esto se debe a que hubo un significativo aumento de las exportaciones.
Otro de los ejemplos de la administración Lula que deben tomarse, tiene que ver con su habilidad para formar una coalición gobernante, con elementos de otros sectores que puedan colaborar en la función de gobierno, más allá de las ideologías. Sin ir más lejos, el ministro de Agricultura Roberto Rodrigues viene del sector privado mientras que en las filas del PT se esperaba que ese cargo esté destinado a alguien del propio partido.
Otra de las "sanas costumbres" del presidente del Brasil tiene que ver con la obligación de sus ministros de enviarle un informe mensual de las actividades. En este momento, en la reunión ministerial que se está llevando adelante en la Granja de Torto, cada uno tiene 10 minutos para exponer la situación de su cartera.
En la práctica se verá en qué medida el presidente Kirchner se siente cercano a Lula o la visita a Brasil fue mero marketing electoral.







