Los representantes de los 192 países miembros de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se reúnen desde mañana en Ginebra (Suiza), para sentar las bases del Convenio Marco para el Control del Tabaco, que suscribirán el 31 de mayo, Día Mundial de Lucha contra el Tabaco.
Lunes 17: Día clave en Suiza en la guerra al cigarrillo
El tabaco provoca demasiadas muertes evitables (40.000 por año en la Argentina, por ejemplo), y entonces los países se plantean cómo evitar lo que termina resultando un elevado costo sanitario y social. El lunes se debate el tema en Ginebra, Suiza.
La idea es que este documento se convierta en una herramienta que les permita a las naciones crear legislaciones más fuertes para poner en cintura la producción, distribución, promoción, comercialización y consumo del tabaco.
Mientras en países como Venezuela se prohíbe totalmente la publicidad de tabaco por radio y televisión, y en Canadá, la Argentina y Brasil se exige incluir en las marquillas imágenes explícitas de los daños que causan a la salud los 4.000 químicos que contiene un cigarrillo; en Colombia se regalan en los atados las entradas de las universidades, 'after parties' y eventos deportivos, además de que el torneo de fútbol profesional lleva el nombre de una marca de cigarrillos.
En la Argentina no se puede fumar en los vuelos de cabotaje y la publicidad se ha restringido porque sólo puede hacerse luego de la medianoche.
Héctor Posso, subdirector de investigaciones y epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología, precisamente de Colombia, ya no se sorprende "porque hace años hay mucha documentación al respecto, pero a la hora de crear normas para el control del tabaco pesan más los argumentos económicos que la defensa de la salud".
Una de las consecuencias de la falta de control se refleja en estudios en Latinoamérica sobre consumo de cigarrillo, alcohol y otras sustancias psicoactivas, entre los 10 y los 24 años, en todas las capitales de la región.
El 30% de los niños empiezan a fumar entre los 10 y los 14 años (casi siempre, con el alcohol).
La razón radica no sólo en que la adicción al tabaco sigue siendo social y legalmente aceptada. También el hecho de que las estrategias publicitarias de las compañías de cigarrillo apuntan a este nicho de mercado para asegurarse clientes futuros.
Infortunadamente, todos los expertos coinciden en que una de las consecuencias más funestas del alcoholismo y el tabaquismo en jóvenes, es que facilita su paso a sustancias más fuertes, como éxtasis, marihuana y crack, entre otras drogas.
Convertirse en fumador no es cosa de un solo día, ni siquiera para los niños. Primero viene una etapa de preparación, de los 0 a los 7 años, en la que el pequeño recibe publicidad y ve a los adultos fumar; la segunda va de los 8 a los 14 años, época en la cual prueba el cigarrillo por primera vez; la tercera es la de habituación, o consumo regular, de los 15 a los 18 años.
La última es de mantenimiento. En este punto el joven ya es un adicto para el que es muy difícil dejar de fumar. Los estudios muestran, de hecho, que a mayor edad es más difícil abandonar el hábito.
La consultora de la Organización Panamericana de la Salud, Martha Lucía Castro, dice que "esa es la razón por la cual la publicidad de las tabacaleras es más común en sitios de rumba o de esparcimiento de los jóvenes y centros de estudio. Además, con la venta al menudeo se facilita el acceso de los jóvenes al cigarrillo".
La firma del convenio no garantiza, por sí sola, el fortalecimiento de las legislaciones antitabaco de los países, "pues apenas es un tratado de buena intención, que deberá trazar el camino para la creación de políticas en ese sentido", afirma Martínez.
Otra estrategia que contempla el convenio es la creación obligatoria de entornos libres de humo en lugares públicos y de trabajo.
No obstante, son las restricciones a la publicidad y el aumento de impuestos, que desestimulen la venta, lo que ha generado mayor resistencia entre los representantes de la industria tabacalera mundial. Ellos también se darán cita en Ginebra para tratar de impedir la toma de decisiones fuertes en ese sentido por parte de los países.








