Dos novedades del domingo, una mala y una buena. La mala es que el diario La Capital, de Rosario, provincia de Santa Fe, no tiene panorama político provincial, lo ha sustituído por una columna que producen en la porteña agencia Diarios y Noticias, y que también se lee, por ejemplo, en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, pero en el matutino de los García Hamilton tienen el buen tino de acompañarla por un panorama político local. Considerando, además que La Capital es el diario más que centenario, símbolo de cuando Domingo Faustino Sarmiento planificaba reorganizar el país, haciendo un federalismo más serio que el que impuso Bartolomé Mitre, es una lástima. La buena es que Horacio Verbitksy por fin se enteró de lo que Urgente24 anticipó en dos oportunidades durante el último mes: que los militares procesados por el juez Claudio Bonadío se encuentran en sus hogares desde las fiestas de fin de año. Se ignora por qué Verbitksy decidió publicarlo ahora, cuando entre los Usuarios Registrados de Urgente24 hay siete de sus colegas de Página/12. Probablemente es porque obtuvo un documento fotográfico que certifica la información. Aquí un párrafo de Verbitsky:
Kirchner y Solá necesitan de copilotos que sumen lo que ellos no tienen
** El Bapro otra vez vinculado a la caída de De la Rúa; ** Chiche sí, Chiche no, pero Solá está devaluado: ** ¿De la Sota junto a Kirchner? ** Algunas similitudes entre Chiche y Reutemann.
A favor del inexistente control judicial, los militares procesados por crímenes contra la humanidad pueden pasearse por las calles como si estuvieran en libertad. Uno de ellos es el coronel Carlos Alberto Roque Tepedino, ex jefe del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, cuya foto obtenida por el periodista Diego Martínez el sábado 1º de febrero de 2003 ilustra esta edición. Tepedino fue detenido por el juez federal Claudio Bonadío en julio de 2002 y cumple la prisión preventiva en su casa porque tiene 75 años. Ese beneficio le fue otorgado por el juez federal Jorge Urso, que reemplazaba a Bonadío. La semana pasada la sala II de la Cámara Federal confirmó su procesamiento y la prisión preventiva como integrante de una asociación ilícita destinada a cometer delitos contra la humanidad, cuya acción contribuyó a poner en peligro la vigencia de la Constitución Nacional, y coautor mediato de privación ilegítima de la libertad y de dos homicidios calificados por alevosía.
(...) El jefe de la Guarnición Militar Buenos Aires, general Eduardo Altuna, juega al paddle con otro de los detenidos en la misma causa, el coronel (R) Oscar Pascual Guerrieri. Consultado para esta nota, el juez Bonadío dijo que el Patronato de Liberados cumplió con las visitas quincenales al domicilio de todos los detenidos y no reportó ninguna irregularidad, salvo en el caso del general de división (R) Adolfo Luciano Jáuregui quien en una ocasión no respondió al llamado. Certificó que su esposa había salido para una consulta médica y dijo que él no escuchó el timbre. El juez no adoptó ninguna sanción. Consultado acerca de la falta de control policial frente al domicilio de Tepedino, el juez dijo que el artículo 32 de la ley de Ejecución Penal lo impide (...).
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De paso por Página/12, el periodista Miguel Bonasso, autor del libro de moda, El Palacio y la Calle, hombre de la amistad personal de Néstor Kirchner, cuenta algunos episodios sobre la investigación de qué paso entre el 19 y el 21 de diciembre de 2001, y sorpresivamente introduce al Banco de la Provincia de Buenos Aires en el presunto golpe de Estado:
(...) Pronto hubo nuevos adherentes a "la salida", que solían almorzar con Duhalde en un reservado del Club de Tenis San Juan. Entre ellos el ex vicepresidente Carlos "Chacho" Álvarez, que en una febril sobremesa llegó a decirle al bonaerense: "Vos sos el hombre". La verdad es que en aquel momento ni Duhalde ni Carlos Ruckauf, que gobernaba aún la provincia de Buenos Aires, las tenían todas consigo. Comenzaba una investigación parlamentaria sobre ciertos créditos escandalosamente mal otorgados por el Banco Provincia, cuyo voluminoso pasivo había sido transferido al presupuesto provincial, aumentando una gigantesca deuda contratada principalmente en bonos europeos.
A tal punto llegaba la preocupación de ambos, que Ruckauf no vaciló en mandar a Diego Guelar como emisario, para tratar de convencer a Chrystian Colombo de que le convenía dejarle la Jefatura de Gabinete, para "asegurar la gobernabilidad".
"Vos podés ser ministro del Interior", propuso Guelar como consuelo ante el robusto Colombo, pocos segundos antes de que este lo echara de su despacho. Una escena farsesca: los que habían hundido la provincia de Buenos Aires le ofrecían una soga salvadora a los que estaban hundiendo el país.
Pero la opción Ruckauf-jefe de Gabinete era apenas el Plan A; había un Plan B mucho más ambicioso, con el candidato derrotado de 1999 como ocupante anticipado de la Rosada. Y fue en ese contexto que Duhalde, munido de un valioso contacto suministrado por Anzorreguy, marchó a Washington para entrevistarse con altos funcionarios de la administración Bush, directivos de los organismos internacionales de crédito y ejecutivos del mundo financiero. Se produjo entonces la cena que motivó la citación de Oyarbide, promovida y organizada por el lobbista nicaragüense Francisco Aguirre, un octogenario de gran vitalidad y contactos de primer nivel, que es miembro del exclusivo Congressional Club y transita los pasillos de la capital norteamericana desde los tiempos del dictador Anastasio Somoza (...)
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Eduardo van der Kooy arroja una bomba desde su panorama político en el diario Clarín, de la Ciudad de Buenos Aires:
(...) El mandatario habría recortado ya la lista de preferidos: por lo pronto, no consideraría necesario que un hombre de Buenos Aires ladee al gobernador de Santa Cruz.
Sigue conservando en la carpeta a Daniel Scioli, que promedia bastante bien su popularidad con su imagen; también a Roberto Lavagna, como hipotético puntal de un discurso económico en el que Kirchner aún flaquea; escucha con atención a Eduardo Fellner, convertido en componedor con los gobernadores del norte.
El mandatario de Jujuy fue promotor de un encuentro discreto entre Kirchner y José de la Sota. Le demandó más esfuerzo que mediar entre una pareja divorciada: uno y otro pusieron excusas de horario y lugar para juntarse. Pero terminaron coincidiendo en Córdoba.
(...) ¿El mismo De la Sota? "Nada está descartado. Pero el gobernador debe saber primero quién es su rival del radicalismo en la provincia. Si no es él, podría ser uno de sus mejores hombres", explicó un ministro de la entraña presidencial (....).
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El diario Hoy, de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, especula acerca del renunciamiento de Hilda González de Duhalde a participar en la fórmula bonaerense del gobernador Felipe Solá:
¿Cómo pudo ocurrir semejante desajuste en la estrategia presidencial? Las imprevisiones nunca han faltado en los actos políticos de Duhalde, pero la atención habría que enfocarla también sobre su esposa. Es inevitable hacer una simetría entre ella y Reutemann: no únicamente por los desaires que le propinaron al Presidente; también por cierta lógica incomprensible para el mundillo político.
No es que Chiche y Reutemann no tengan ambición: ambos han construido, al fin, con sus estilos y sus destrezas, un sistema de poder que —en el desierto político argentino— los ha catapultado de manera natural. Pero sólo parecen dispuestos a hacerlo valer en determinadas condiciones, sin concesiones, quizás únicamente cuando el viento sopla a favor.
Cabe una comparación para comprender aquella rareza. La esposa del Presidente se tomó una semana para meditar la negativa. Preguntado Aníbal Fernández, el ministro de la Producción, sobre si aceptaría acompañar a Kirchner respondió: "Necesitaría pensarlo. Quince o veinte segundos...", bromeó.
(...) "Si Chiche vuelve, Solá quedará con poco margen. Y si no vuelve, estará obligado a transar con uno de los nuestros", razonaba el viernes un duhaldista puro. De allí que empezó a repicar el nombre del diputado José María Díaz Bancalari para la vicegobernación (...)
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Arnaldo Paganetti escribe el panorama nacional en el diario Río Negro, donde sin embargo el tema más importante del día son las internas del PJ en Neuquén; pero ya que el Movimiento Popular Neuquino gobierna la provincia desde 1983, preferimos reproducir algunos párrafos de Paganetti:
(...) El riojano da batalla para llevar las siglas -ganadoras- del PeJota, pero todas las adhesiones que cosecha entre los humildes y los más ricos (en este caso vergonzantes), contrastan con el gran rechazo que genera en un amplio sector de la población, harta de una corrupción que favorece a los más astutos y se ha transformado en sistemática.
(...) El tercero en discordia en el peronismo dominante (Elisa Carrió y Ricardo López Murphy están desdibujados en las mediciones) es Adolfo Rodríguez Saá, visto como el "hecho maldito" por los sectores del establishment. Lo observan como parte del pasado y enemigo de las recetas neoliberales. Aún bajando en la ponderación de los sondeos, el puntano tiene algunos alfiles de lujo: se destaca Aldo Rico en la provincia de Buenos Aires, con una imagen apropiada para los que buscan fiereza a la hora de enfrentar a la ola delictiva (...).
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Eugenio Paillet, en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, también especula sobre la futura elección bonaerense:
(...) Tanto ha influido en el duhaldismo la negativa de Chiche, que el más fresco dato recogido en el gabinete nacional aseguraba el viernes que si el presidente no logra convencer a su esposa para que vuelva atrás y acepte la candidatura a vice de Solá, existe el riesgo de que Duhalde se declare prescindente del destino de la candidatura por el peronismo bonaerense. "Que todos puedan jugar en la interna", es un eufemismo que se escucha en Balcarce 50, detrás del que se esconde la impresión de que sin el apellido Duhalde en la fórmula para las elecciones internas del 30 de marzo, cualquier variante es posible. Hasta un apoyo al ex coronel Aldo Rico, que hoy mide casi tanto como el actual gobernador en las encuestas sobre intención de voto. La idea de que esto pueda prosperar espanta a Solá, que siente que su ya famosa bravata para seducir a la señora puede dejarlo sin el apoyo "del aparato". Y por eso clama mirando hacia Chapadmalal por un perdón de Chiche. O en el peor de los casos para que la Casa Rosada le aporte un ministro del gabinete con el que completar su fórmula. Juanjo Alvarez, Aníbal Fernández, Ginés González García, cualquiera de ellos vendría bien para zafar del entuerto (...)








