Por Jorge Nazar (*)
Capacitación: la universidad que parió 13 premios Nobel de Economía, Literatura y Paz
La London School of Economics and Political Science inició una campaña de promoción para difundir más su existencia en Latinoamérica y procurarse más alumnos, comenzando por Chile. Lo avalan figuras como Karl Popper, George Bernard Shaw, Friedrich von Hayek, George Soros y Tony Giddens, el padre de la 3ra. Vía, su actual director.
No se compara con los 835 años de vida de la Universidad de Oxford y los 771 de Cambridge, pero la London School of Economics and Political Science (LSE) puede arrogarse el título de centro mundial del pensamiento político, económico, antropológico y sociológico de la cultura occidental de hoy. Y eso es un mérito cuando "sólo" se tiene poco más de 100 años de vida, una cifra pequeña para una institución de prestigio en la islas británicas y Europa.
Fue en 1895 cuando Sidney y Beatrice Webb fundaron la LSE, con la intención de convertirlo en un punto neurálgico de las ciencias sociales en el mundo. Por eso, no existe aquí el estudio de física, químicani medicina, lo que transforma a los 13 premios Nobel de sus ex alumnos o profesores en una cifra altísima para sus 107 años de existencia, ya que sólo postulan a los galardones de Economía, Literatura y Paz.
En ese listado están George Bernard Shaw (1925) y Bertrand Russell (1950), por Literatura; Ralph Bunche (1950) y Philip Noel-Baker (1959), con el de Paz, y sir John Hicks (1972), Friedrich von Hayek (1974), James Meade (1977), Arthur Lewis (1979), Merton Miller (1990), Ronald Coase (1991), Amartya Sen (1998), Roberto Mundell (1999) y George Akerlof (2001) con el de Economía.
Si a esos nombres agregamos otros que han pasado por esta universidad, como el filósofo Karl Popper; el financiero multimillonario George Soros; el ex presidente de USA, John F. Kennedy; la reina Margarita de Dinamarca; el ex primer ministro italiano Romano Prodi y el ex Premier israelí Moshe Sharett, entre los 28 jefes de Estado de varios países, los 30 miembros del Parlamento y 34 de la Casa de los Lores del Reino Unido, las pruebas de la excelencia de la London School of Economics and Political Sciences sobran.
Es tal el prestigio de esta universidad, que sólo el 38% de sus más de 7.000 estudiantes –de pre y postgrado– proviene de Gran Bretaña, mientras que un 18% lo hace de algún país de la Unión Europea y el restante 44% es completado por estudiantes de 120 naciones del planeta. Esa mezcla de realidades se potencia con la ubicación geográfica de la LSE, en el centro mismo de Londres, una de las ciudades más cosmopolitas, multiculturales y tolerantes del orbe.
Y esa reputación académica y cultural de la LSE no sólo se demuestra en las palabras, sino también en puntos concretos, como el poseer la biblioteca universitaria más grande del mundo, dedicada con exclusividad a las ciencias sociales. Creada en 1896 con poco más de 1.500 ejemplares, en la actualidad ya cuenta con un número aproximado a los cuatro millones de publicaciones impresas, además de una invaluable base de datos sociales, micro y macroeconómicos, de gran utilidad para la investigación.
Con esa base y con la inquebrantable intención de generar debate entre el alumnado, a través de una permanente interconexión entre los distintos departamentos de la LSE, se produce una interesante y provechosa confrontación de ideas entre economistas, abogados, cientistas políticos, antropólogos, sociólogos, comunicadores y filósofos.
Incluso, para fomentar esa actividad es que periódicamente existen visitas, charlas y lecturas abiertas a los alumnos, donde se puede escuchar y discutir sobre todo tipo de tópicos, con personalidades de la talla del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan; de la ex secretaria de Estado de USA, Madeleine Albright; del premio Nobel y ex mandatario sudafricano Nelson Mandela; de George Soros; el Primer Ministro británico Tony Blair, y –por supuesto– su director, Tony Giddens, mentor de la 3ra. Vía y figura clave de la popularidad actual de la LSE.
Aires de cambio
En diciembre del año pasado, el carisma del ex presidente Bill Clinton causó estragos cuando participó en una conferencia en la LSE, junto a Giddens. Clinton se ha dedicado a dictar charlas alrededor del mundo con honorarios que ascienden a unos US$ 150.000 por conferencia, lo que sumado al costo de todo su aparataje de seguridad y su estadía, elevan el gasto a unos US$ 300.000.
Pese a esas cifras, los pedidos por su presencia suman y siguen. De hecho, sólo en su primer año fuera de la Casa Blanca, realizó 57 conferencias, generando más de US$ 9,2 millones y ganándose el apodo de Dollar Bill. Todo eso fundado en su carisma y experiencia, más que en su calidad académica.
Pese a eso, extraña mucho el rumor que corre fuerte por estos días en Londres. Ya es un hecho que Giddens renunciará al cargo al terminar el próximo año académico (es decir en septiembre de 2003), y dentro de la lista de posibles reemplazantes aparece –sorpresivamente– Clinton.
Para quienes estuvieron en la conferencia de diciembre, la idea no es tan descabellada, principalmente por el excelente manejo de las relaciones interpersonales del ex Presidente. Muchos recuerdan el entretenido encuentro de Clinton con Giddens, donde el segundo le enrostró jocosamente el hecho de haber elegido Oxford para hacer un postgrado, como también que su hija Chelsea haya preferido esa misma casa de estudios.
En la LSE no quieren apropiarse de los rumores, se limitan a reconocer el trabajo de la comisión encargada de elegir al reemplazante de Giddens, y sugieren que "el señor Clinton no quedaría satisfecho con lo que podemos pagar aquí".
Sea Clinton u otro el nuevo director de la LSE, lo logrado por Giddens es una marca fuerte y difícil de superar. Este sociólogo, con una larga y prolífica trayectoria académica, es director de la institución desde 1997 y logró notoriedad internacional al ser el principal responsable de la llegada del laborista Tony Blair al gobierno británico, tras vencer por primera vez en 18 años a los conservadores.
Giddens fue y es el principal asesor del actual Primer Ministro, especialmente con su postulado de la 3ra. Vía, la forma de lograr la renovación de la socialdemocracia, idea a la que han adherido –en mayor o menor forma– también Ricardo Lagos así como los mandatarios Gerhard Schröeder, de Alemania; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Vicente Fox, de México, y también Clinton, entre otros. Con 64 años, Giddens ha publicado 36 libros –traducidos a 30 idiomas– y abandonará la London School of Economics cuando está en su punto más alto de prestigio mundial.
Friends of LSE
Es tan importante el reconocerse como un ex alumno de la London School of Economics, que en varios países existen los Friends of LSE, agrupación que –por supuesto– también tiene su versión chilena.
Encabezada por el abogado Pablo Halpern Montecino, en agosto pasado tuvo su comida anual en el Country Club, donde no sólo hubo camaradería, sino también tiempo para discutir acerca de temas contingentes, apoyado –en esta ocasión– por la exposición de Daniel Yarur sobre los desafíos de los mercados de valores, especialmente tras los últimos escándalos de Wall Street.
Para Halpern, "las universidades inglesas son muy especiales y en ellas uno no sólo obtiene una gran formación académica, sino que, además, se hace parte de un sistema de educación inglés con todo lo que ello implica. El solo hecho de vivir en Londres y de asistir a clases con grandes profesores y figuras de gran relieve internacional hacen una gran diferencia".
Las primordiales funciones de Friends of LSE en Chile son las de orientar a futuros alumnos, interesar a buenos estudiantes para que postulen y apoyar el Programa de Becas del British Council y el de la Fundación Andes, mientras que entre sus principales actividades están una serie de charlas, cenas de camaradería y una permanente y activa inclusión en las acciones de los ex alumnos de las universidades británicas en Chile y en el Open Arms. "Para el futuro estamos organizando, con la participación de la LSE y de Enterprise LSE, la realización de un seminario de alto nivel sobre el nuevo acuerdo celebrado entre Chile y la Unión Europea, con una semana de actividades en Santiago y una en Londres", destaca Halpern Montecino.
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(*) Cosas, Santiago de Chile.







