Catamarca: accidente demuestra el estado del transporte y la seguridad

Si los transportistas no impiden que gente no autorizada destruya su negocio y las fuerzas de seguridad no cumplen con el control del cumplimiento de la legislación y las normas, la Argentina está terminada y el ejemplo es lo ocurrido en Catamarca.

• En Catamarca, 47 muertos: 33 son mujeres y 10 menores. Hay 24 personas heridas, cuatro de ellas de gravedad.

• El comandante de Gendarmería, Pedro Rubio, aclaró que esa fuerza no efectuó ningún control en el límite entre Tucumán y Catamarca porque, de haberlo realizado, no hubiese permitido que circulara el ómnibus caído a un precipicio en la Cuesta de El Totoral.

• "Por la cantidad de pasajeros que llevaba (73), ese colectivo no podía circular. Nosotros somos estrictos; si las unidades no cuentan con la habilitación de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), no pasan", aseguró el gendarme a la prensa.

• El colectivo que cayó en El Totoral no estaba habilitado. Tenía el seguro y el permiso municipal vencidos.

• La empresa "29 de Agosto" es de Alberdi (Tucumán). Su capacidad era de 48 pasajeros, pero llevaba más de 70.

• El caso está caratulado como homicidio culposo y los imputados son los dos choferes. Uno de ellos está internado en terapia intensiva.

• El Gobierno de Tucumán hará sumarios a los policías que dejaron pasar el micro con exceso de pasajeros.

• El gobernador Castillo anunció que endurecerán los controles para transitar en las rutas de la provincia.

• El gobernador Julio Miranda vino para hablar con los heridos y familiares de los fallecidos.

Testimonios

Walter (25) y Federico González (14) salvaron sus vidas de milagro al salir despedidos del colectivo que volcó en la curva de El Totoral, y pese a que aseguraron que "ni sabemos cómo es que salimos del micro", y revelaron que fueron los primeros en pedir ayuda a los automovilistas que pasaban por la zona, aunque en un primer momento "no quería pararse nadie, y yo me tuve que tirar en medio de la ruta para que se detuvieran".

Los hermanos iban sentados en los primeros asientos del coche y realizaron un desgarrador relato de los últimos minutos que vivieron arriba del vehículo.

"Fueron poco menos de tres minutos desde que el colectivo empezó a bajar hasta que caímos. Probablemente fue menos, pero en ese tiempo pasaron mil cosas. Cuando el colectivo comienza a bajar, los dos choferes comenzaron a tratar de meter los cambios para frenarlo. Nosotros nos dimos cuenta de que algo pasaba y la gente comenzó a gritar", dijo Walter González.

"¡Frenalo por el amor de Dios, frenalo! Dios mío, que alguien lo frene", contó González que decían los pasajeros. Mientras tanto, el chofer contestaba: "¡Me quedé sin frenos, me quedé sin frenos! Agárrense, que me quedé sin frenos", vociferaba el conductor, y a esa altura lo ayudaba el otro chofer para poner los cambios y lograr frenar el vehículo.

Pánico a bordo

Walter González recomenzó el relato: "Después de que pasamos por la casa 'de la viuda' (en realidad, Puesto de la Viuda), el colectivo comenzó a ir más fuerte por la pendiente. En cada curva iba muy jugado, de un lado a otro del camino, se cruzaba de carril. La gente comenzó a gritar, a rezar cada vez más fuerte, no se entendía nada de lo que pasaba. El que manejaba -Juan José Soberón- pisaba el freno con los dos pies, pero el colectivo seguía. El otro que le ayudaba a manejar -José Luis Juárez- se paró al lado de él y entre los dos comenzaron a poner los cambios para tratar de frenar".

De acuerdo con los estudios de los peritos accidentólogos de la Policía, el vehículo transitó cerca de un kilómetro o un kilómetro y medio de pendiente en descenso a una velocidad superior a los 70 kilómetros por hora.

"En una curva casi nos damos vuelta", dijo González y añadió: "Los dos choferes agarraron la palanca de cambios y quisieron poner primera porque venían en segunda pero muy fuerte, se tiraron encima de la palanca, pero no lograron que entrara. Hicimos una curva larga hacia la izquierda, y parece que quería encarar el cerro que quedaba hacia el otro carril. Pero se vino de frente un camión y se jugó para la banquina de la derecha. Se escuchó el golpe del guarda rail y de ahí volamos. No sé cómo salí del colectivo. Me paré y lo encontré a mi hermano y comenzamos a gritarle a mi hermana y a mi abuela que venían con nosotros".