CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La provincia de Buenos Aires se perfila como el epicentro de las batallas que se darán indefectiblemente en pos de encontrar candidatos, pero sobre todo, en pos de determinar quién lleva la voz cantante en el PJ, y en ese marco, ningún hecho policíaco-político resulta casual.
I. Prieto
Un hombre que estaba "en actitud sospechosa" dentro de su automóvil fue detenido por la policía bonaerense en las cercanías del lugar donde minutos más tarde el gobernador Daniel Scioli presidiría un acto.
Según confirmó el fiscal Marcelo Romero, el apresado fue identificado como Edgardo Prieto, quien en el asiento trasero transportaba una escopeta calibre 12.70.
Prieto fue detenido por la fuerza policial cuando realizaba la recorrida de control previo a la llegada de Scioli, quien pasaría luego por el lugar en el que estaba apostado el sospechoso.
El fiscal confirmó que "el detenido se encontraba con una escopeta 12.70 como la que usa la policía y con postas de goma a 150 metros de la rotonda Repsol-YPF, en Berisso".
Scioli llegaría luego a Berisso para la inauguración del Museo del Petróleo y del Medio Ambiente, acto que compartiría con los intendentes Pablo Bruera (La Plata); Mario Secco (Ensenada); y Enrique Slezak (Berisso); además del presidente de YPF, Antonio Brufau, y el presidente de la Fundación YPF, Enrique Eskenazi.
"Está aprehendido y he solicitado la detención por portación ilegal de arma de guerra", aseguró Romero, quien relató además, que Prieto "primero se presentó como policía y después como delegado de ATE".
Si bien se encontró una credencial del gremio, también estaría en duda que tenga militancia sindical.
El hecho se da en un día con demasiadas novedades del ámbito policial que rozan lo político.
II. Falcón-Ozuna
Por la mañana, se conoció la aparición del cuerpo sin vida de Silvia Falcón, esposa de Pablo Ozuna, quien ocupa el cargo de Secretario General del gremio de Camioneros en General Rodríguez y Luján.
Falcón fue encontrada con dos disparos de arma de fuego, uno en la cabeza y otro en el hombro, y una pistola 9 milímetros cerca del cuerpo, por lo que en un primer momento se especuló con la posibilidad de un suicidio, hipótesis que va perdiendo fuerza con el correr de las horas.
Como si fuera poco, trascendió además que el empresario Francisco Dalessandro, de 50 años, habría sido secuestrado en la zona de Morón tras haber sido interceptado a la altura del Acceso Oeste y Lobos. Interviene el Juzgado Federal y la policía de la provincia lo hace de oficio, porque la familia no radicó ninguna denuncia de manera oficial, pero según se supo, los secuestradores estarían pidiendo una importante suma de dinero a modo de rescate.
Si bien los hechos aparecen inconexos, enciende una luz de alarma, sobre todo, para quienes tras la muerte de Néstor Kirchner vienen vaticinando posibles guerras internas para alcanzar el poder partidario.
La provincia de Buenos Aires siempre fue la obsesión de Kirchner.
III. Intendentes
Lo era cuando apenas comenzaba a dar sus primeros pasos hacia la Casa Rosada y eligió caminar el barro bonaerense de la mano de dirigentes de segunda línea quienes le fueron abriendo las puertas de vecinos y organizaciones políticas, antes de que se convirtiera en el candidato oficial, con el padrinazgo de Eduardo Duhalde.
Esa metodología la continuó luego estableciendo un trato directo con los intendentes, lo que le permitió carecer de interlocutor, descentralizar la oferta y las demandas, y prescindir del armado que le habían prestado para acceder a la Presidencia.
La pelea del PJ ahora, es por recuperar el rol de interlocutor para alguien, y por hacer llegar los requerimientos a la administración nacional. Pero en estos puntos, no hay posturas unánimes.
Los intendentes se balancean entre vaciar de poder el PJ bonaerense para dejar a Hugo Moyano sin margen de maniobrabilidad (o de extorsión) o apuntalar al gremialista para acotar las aspiraciones de Daniel Scioli.
En tanto, los dirigentes peronistas (entre ellos muchos legisladores) también tienen las aguas divididas en dos, pero por otras cuestiones. La pregunta del millón para ellos es: la reelección de Cristina, ¿sí o no?
Contrariamente a lo que podría presuponerse, los más kirchneristas creen que es posible que la mandataria finalmente elija no ir por un nuevo período. Su decisión, en ese caso, dicen que se basaría en la especulación de retirarse con un alto porcentaje de aceptación, que contagiaría también a la imagen de Néstor Kirchner y podría dejarlos inscriptos en las páginas de la historia como un tándem que vino a modificar cuestiones trascendentes.
Para los menos K, en cambio, creen que sería un error desaprovechar el momento que atraviesa la Presidente y que podría despertar simpatías y adhesiones impensadas pocos días atrás.
Lo que todos reconocen, es que en la provincia de Buenos Aires el armado era una cuestión personal de Néstor Kirchner; algo intransferible. Los K no saben cómo continuarlo, pero tampoco el resto. Incluso, en referencia al gobernador sostienen que "Scioli no está en condiciones ni de hacer una fiesta de cumpleaños para su hija", por lo que tampoco confían en que pueda erigirse como el líder natural que necesita la estructura partidaria en terreno bonaerense.
Para eso, habría intenciones de hacer "bajar" a los ministros con domicilio en la provincia. Imaginan que uno de ellos sería Florencio Randazzo (oriundo de la 4ta. Sección Electoral) y el otro, Aníbal Fernández, con origen en Quilmes. La misión de ambos sería continuar el diálogo con los territorios y no permitir que la cuestión sea centralizada tampoco por los Intendentes, a quienes en el fondo, nunca terminan de confiarles del todo.
IV. Scioli
El problema es que esto tampoco conforma a Scioli, quien preferiría un pingüino que un bonaerense recorriendo su provincia. "Un bonarense con permiso oficial y con chapa, se lo come a Scioli", sostienen.
El mandatario provincial además, es uno de los que ve con agrado que Moyano quede solo y sin apoyo en la estructura partidaria, pero los dirigentes podrían sostener en parte al gremialista si éste a su vez cede el armado de las listas.
La pelea por la lapicera para 2011 será la madre de todos los enfrentamientos.
El sindicalismo tiene sus propias luchas intestinas que se extendieron al PJ con la imposición de Hugo Moyano reemplazando a Alberto Balestrini tras el ACV que sufriera el matancero en abril de este año, pero se le suma ahora el interés de los dirigentes por llevar la voz cantante de los deseos de sus afiliados, que se contrapone además, al de los jefes comunales que intentan retener para sí, el dedo indicador de candidatos.
Con Néstor Kirchner en vida, una de las cuestiones que más preocupaba a los Intendentes era la facilidad con que el ex Presidente habilitaba listas espejo (colectoras) que siempre fueron en detrimento de los mandatarios locales, y era una de las herramientas con que se garantizaba Kirchner seguir teniendo el control de los jefes territoriales.
Ahora, los dirigentes intentan crear un espacio dentro del Consejo del Partido, que les permita discutir agenda y ser parte de la generación de políticas electorales, y por ahora, nada está cerrado.
Incluso, se menciona que si Cristina decide ir en busca de una reelección, la provincia de Buenos Aires podría tener un escenario de internas en el cargo a gobernador, porque Sergio Massa estaría cada vez más convencido de disputarle ese espacio a Scioli, y en este marco, los jefes comunales y dirigentes territoriales harán su elección de acuerdo a quien le ofrezca mejores posiciones.
Esto se da también en torno al tema Moyano.
Los dirigentes preferirían no confrontar con el líder de la CGT; algo que en cambio, a Scioli no le molestaría en lo más mínimo si de ese enfrentamiento sale fortalecido y establecido como un posible conductor partidario también.
Por otra parte, los intendentes tampoco quieren a Moyano porque lo consideran un "extorsionador" y no convalidan sus metodologías, pero podrían aceptarlo y hasta acompañarlo si creen que el sindicalista les otorga más seguridad que el mandatario bonaerense.
Horas agitadas en el territorio que desvelaba a Kirchner
"Lo que todos reconocen, es que en la provincia de Buenos Aires el armado era una cuestión personal de Néstor Kirchner; algo intransferible. Los K no saben cómo continuarlo, pero tampoco el resto", dice la autora. Pero algunos eventos pueden complicarlo todo mucho más.
05 de noviembre de 2010 - 00:00








