Chau Mario de las Noticias

A Mario Gavilán le facturaron muchos haber dirigido Canal 7 en días de Carlos Menem. La verdad es que fue la última vez que alguien intentó hacer competitivo ese antro de la ineficiencia colectiva. Pero sería una injusticia reducir a Gavilán a ese efímero esfuerzo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Desde que chocó con Juan Cruz Ávila, y entonces Carlos Ávila lo despidió de CVN, Mario Gavilán fue un desocupado. Gavilán pretendía que el ex CVN fuese lo que más tarde se llamó (se llama) América 24, aunque no tan atrás en la repercusión informativa sino con más protagonismo. Mario sabía cómo armar quilombo con un hilo y dos palitos.
Gavilán me había contado el proyecto y por eso, cuando Carlos Ávila me preguntó si conocía a alguien para las noticias, tomando café con Luis Nofal luego de una reunión con Eduardo Eurnekian, quien todavía era el dueño de América 2, le aconsejé Gavilán.
Ávila me preguntó si no estaba muy mayor, y cuando se lo comenté a Gavilán nos reímos mucho: en aquel entonces, Gavilán parecía más joven que Ávila.
Y, además de muchísimos conocimientos, tenía unos enormes deseos de regresar al ruedo.
Al fin de cuentas Gavilán le había armado Crónica TV a Héctor Ricardo García y antes Radio América a Eduardo Eurnekian como una radio de noticias (la única etapa realmente creativa que tuvo esa frecuencia, pero gracias a Gavilán no por Eurnekian).
Y antes de todo eso tenía una historia completa en las noticias electrónicas.
A Mario Gavilán lo conocí en La Biela, cuando ambos vivíamos a tiro de piedra del café. Antes había conocido a uno de sus hijos, Ariel Gavilán, hoy Head of International Communications en Chrysler. Vive en Auburn Hills, Michigan, USA, pero fue productor periodístico de Mariano Grondona.
Mario alcanzó a ayudar a salvarlo del incendio argentino y en 1996 lo envió a Columbia University, después a Oakland University, y después Ariel ingresó a la automotriz Chrysler, donde sigue creciendo.
Mario siempre quería hablar de política pero yo quería hablar de formatos televisivos porque era una oportunidad para aprender. Por suerte Internet se fue instalando en nuestras vidas y podíamos hablar de algo que desconocíamos por igual. Mario ingresó al ciberespacio gracias a su mujer, de una generación más cercana a la computadora, y con quien yo tuve la idea, nunca concretada, de armar un sistema de entrevistas y noticias televisadas por la Red. Pero en ese entonces no había banda ancha... y luego la vida fue pasando y ahí sigue, inconclusa.
De diálogos con Mario salió el programa Edición i, media hora de noticias, de lunes a viernes por el ex canal de cable Plus Satelital que hicimos con Juan Yofre, 'Chiqui' Rubio y Sonia Renison... que estaba bueno pero no pude financiarlo.
Gavilán siempre tenía ideas para la TV. Se paraba delante y decía dónde poner las cámaras y que Fulano tenía que hacer esto y Mengano lo otro. O que a Perenganito habría que haberle obligado a armar un cuestionario antes de entrevistar a Zutano porque el reportaje había sido un bodrio.
Pero él sabía que no tenía regreso a la TV. Por eso decía que se había dedicado a la actividad inmobiliaria. Me parecía terrible que con tanto inútil en los canales de TV, Gavilán no tuviese nada para aportar.
En el diálogo, siempre se caía en las anécdotas sobre gente que él había ayudado en sus comienzos -la que más divirtió siempre fue la de Daniel Hadad, porque yo la complementaba con otras que tiene John Manguel-.
Hace un par de meses volví a La Biela, de paso. Hacía muchísimo tiempo que no pasaba y cuando salí a la calle ¿a que no saben a quién me encontré mirando hacia adentro a ver si había alguien conocido? A Mario. Le pregunté por cierto proyecto sobre temas históricos que había intentado 'vender' vía Roman Lejtman, pero no había novedades.
Ahora Jorge Santos escribe su obituario y me obliga a reflexionar sobre muchas cuestiones. En especial sobre aquella gente a la que se considera vieja pero están vitales por dentro. Muy jodida esta sociedad, a medida que uno llega a la "edad interesante" como le llama Santiago Kovadloff.
Podría escribir bastante más sobre Gavilán, hasta aburrirlos a todos. Pero, en su memoria, prefiero respetar los tiempos televisivos.