CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los Kirchner se aferran a la provincia de Buenos Aires. Básicamente al Gran Buenos Aires. Ellos lo imaginan como el territorio que les dará la victoria o el que asegurará una retirada ordenada. En cualquier caso, los adversarios a los Kirchner deben barrer el territorio bonaerense en 2011, para alejar a los Kirchner, a los Mario Alberto Ishii, a los Roberto Bacman, a los Martín Sabbatella, a los Artemio López, a los Julio Pereyra, a los Carlos Kunkel, a los 'Chino' Navarro, y otros.
En cualquier caso, vuelve la 'gran batalla del GBA', que Francisco de Narváez ya les ganó a los Kirchner en 2009. Pero ahora ellos exigen la revancha, y por las dudas tomaron la iniciativa confiando en que así conseguirán posiciones de las cuales más tarde resultará difícil quitarlos.
El esquema es básico: la ayuda social de la Nación, 'bajada' por Alicia Kirchner a los intendentes municipales 'amigos', y para reforzar el concepto se creó la corriente peronista bonaerense Colina. Dentro de Colina, todo. Fuera de Colina, nada.
Luego, la asistencia del ministerio que tiene Julio De Vido, tal como es habitual: mucho se promete y casi nada se cumple, pero igual lo seguirán intentando.
El problema central es la concentración de todo en los Kirchner, y eso debería preocupar a muchos peronistas bonaerenses.
Néstor Kirchner sería el candidato presidencial.
Cristina de Kirchner sería la 1ra. senadora nacional por provincia de Buenos Aires, lista para saltar a la presidencia provisional del Senado. Esta vez van por el Kirchner-Kirchner, y debería considerarlo quien acepte ser compañero de fórmula de Néstor.
Alicia Kirchner gran electora bonaerense, desde Colina. Todavía no puede ser candidata a gobernadora pero por ahí sí a 1er. diputada nacional, ya se verá.
Kirchner x 3. O Kirchner al cubo. Peor que Menem 1999.
¿Y Daniel Scioli? Scioli insiste en que no saltará al Peronismo Federal. Que no emitirá los patacones a los que tendría que apelar en ese caso porque le cesaría la asistencia de la Nación.
Scioli parece resignado a convivir en tan incómoda posición de menoscabo cotidiano, y esperar a que la 'magia de las encuestas', que le sigue siendo favorable, resulten una pócima que surta efecto en los Kirchner. Y que funcione la 'opción Hugo Moyano', su aparente nuevo e impensado aliado.
Por ahora no le funciona. Pero Scioli sigue aferrado a esa única táctica que ya es su estrategia.
Aqui van algunos recortes dominicales.
Néstor, Cristina, Alicia: Todos los Kirchner al 2011 (peor que Menem '99)
Néstor Kirchner por la Casa Rosada, Cristina de Kirchner por la 1ra. senaduría nacional, Alicia Kirchner gran electora bonaerense: Los Kirchner asaltan la provincia de Buenos Aires que imaginan su bunker electoral 2011. En ese esquema no hay espacio para Daniel Scioli, aunque al parecer él se ilusiona con Hugo Moyano aunque algunos especulen que el acercamiento del líder de la CGT sólo le conviene a Moyano, en su pulseada permanente con los Kirchner.
08 de agosto de 2010 - 12:01
"Amado Boudou, Alicia Kirchner, Aníbal Fernández, Hugo Moyano, Florencio Randazzo, Santiago Montoya. La geografía de Buenos Aires está invadida por candidatos kirchneristas a gobernador para el 2011.
A todos ellos los impulsa Néstor Kirchner . También a Sergio Massa, el intendente de Tigre. En el reciente homenaje a Eva Perón alentó al ministro de Economía ni bien trepó al palco. A su lado escuchó, estupefacto, Daniel Scioli.
¿Qué sucede con el actual gobernador?. Suceden muchas cosas vinculadas a una administración repleta de graves problemas . Pero no sucede nada que alcance a despejar el horizonte político que le puede aguardar. Algo se enfrió entre el mandatario bonaerense y el matrimonio presidencial, mas allá de que muchos actos políticos los encuentra juntos.
La realidad le impide a Scioli romper ese cerco. Los repetidos y trágicos episodios de inseguridad en la provincia --ahora la muerte del bebé Isidro-- lo fuerzan a ocuparse y a hablar siempre de lo mismo. Lo apartan también de los tejidos políticos y electorales que urde el kirchnerismo.
"Nadie puede hacer campaña explicando sólo los asaltos y los muertos", ilustró uno de los hombres que acompaña las estrategias del ex presidente.
Scioli ya abandonó la ilusión de convertirse en heredero de los Kirchner. Salvo otra desbarrada política, como fue el largo conflicto con el campo, el ex presidente peleará por el 2011. Pero el gobernador, con la profusión de aspirantes oficiales, empieza a ver peligrar también la posibilidad de su reelección en Buenos Aires. Le inquieta, sobre todo, la avanzada de Massa. El fin de semana pasado un emisario de Scioli visitó al intendente para proponerle una tregua y un pacto.
Kirchner sostiene que Scioli no le garantiza ahora la votación en Buenos Aires que necesitará --junto a otras variables electorales-- para arrimarse a ese 40% como primera condición para intentar eludir el ballotage.
Después deberá observar si le arranca o no 10 puntos de diferencia a la oposición. De verdad, ninguno de los candidatos que el ex presidente lanza al ruedo le garantizarían lo que el actual gobernador tampoco le podría dar. "Pero el que sufre deterioro gobernando es Scioli", apuntó el mismo portavoz kirchnerista.
Kirchner tiene decidido que Cristina refuerce su plan en Buenos Aires el año que viene.
La primera senaduría es una alternativa. Pero si entre los kirchneristas a los que les autoriza vuelo ninguno lograra despegar, desplazaría a la Presidenta a la gobernación . El apellido Kirchner, nacional y provincial, sellaría la elección. ¿Y Scioli?. Sería invitado, otra vez, a integrar el binomio presidencial.
Por ese laberinto político circula el actual gobernador.
Tal vez la desesperación lo indujo la semana pasada a disparar una frase reservada a los ultras.
"La lealtad y la confianza con los Kirchner es inquebrantable", proclamó. Kirchner no le habla hace dos meses y le envía correos exigentes. Scioli parece dispuesto a abrazarse al matrimonio ante el temor de un posible abandono. No apostaría mas, con las sutilezas del pasado, a las diferenciaciones políticas. (...)"
"(...) Son tiempos difíciles, en rigor, en todos los planos de la relación entre Scioli y la Casa Rosada. No es necesario entrar en las conocidas tiranteces vinculadas a cuestiones propias de la agitada interna del oficialismo, para encontrar rastros de las complejidades de ese vínculo. Más sustancial resulta que el Gobernador haya tenido que llamar a más de un ministro nacional el último viernes de julio, para expresar su preocupación porque aún no habían ingresado en el Tesoro de la Provincia fondos federales imprescindibles para que su Administración pudiera liquidar en tiempo y forma los sueldos de los estatales que debía comenzar a pagar el lunes siguiente.
En un clima enrarecido, así, por la concurrencia de varios factores, la Gobernación deberá enfrentar en los próximos días un proceso que tal vez se convierta en el primero en el que la oposición haga pesar la mayoría que, sumada, ostenta en la Legislatura desde diciembre pasado. Se trata del trámite de la ley que autorizaría al Ejecutivo a ampliar en 5.300 millones de pesos el Presupuesto de la Provincia de este año y que incluye un fondo de 500 millones de pesos entre los municipios cuyo reparto, según el diseño del ministerio de Economía, está cuestionado por todos los bloques opositores.
Ocurre los legisladores de la oposición representan mayoritariamente al interior, cuyas comunas se verían perjudicadas por ese reparto, ya que la mayor parte de los fondos irán al Conurbano. Pero ocurre también que ya hay intendentes oficialistas del interior planteando su inquietud por lo que consideran una "discriminación".
"Néstor Kirchner puso en movimiento la provincia de Buenos Aires como pocas veces antes. La primera desde las elecciones del año pasado.
Dos semanas atrás, Alicia Kirchner tuvo una reunión con diez intendentes de la 3ra. sección electoral en la que se habló de uno de los temas que parece explicar lo que está impulsando el kirchnerismo en el territorio de Daniel Scioli. La ministra de Desarrollo Social invitó a los intendentes a hacer una autocrítica sobre lo que sucedió en las elecciones de junio de 2009.
"Y sí –dice uno–, no alcanzó, es obvio que no alcanzó, si no hubiésemos festejado el 29 de junio, no tenemos que ofendernos porque nos vengan a decir que no alcanzó."
En el medio, los ministros Florencio Randazzo, Aníbal Fernández y Amado Boudou se metieron de lleno en el territorio. Hugo Moyano se apresta a asumir la presidencia del PJ bonaerense. Y Scioli se defiende mostrándose como habilitador de esos espacios, mientras en la Casa Rosada admiten que la relación con Néstor Kirchner está atravesando un momento de fricción. "Somos un equipo que ha traído soluciones y cambios a la Argentina muy importantes", dijo ayer el gobernador cuando le preguntaron por este tema.
Uno de los datos políticos más importantes en la provincia es el rol que juegan los intendentes. Los últimos movimientos del kirchnerismo avanzaron hacia sus territorios de la mano de distintos aliados.
> El lanzamiento de la corriente Colina de la ministra de Desarrollo Social;
> la corriente del peronismo sindical impulsada por Hugo Moyano;
> el avance de los ministros del gabinete nacional que motorizan sus propios armados y
> hasta la consolidación de las organizaciones sociales como eje de un movimiento político que sacó a la calle a sus militantes para el acto del aniversario de Eva Perón, y a partir de mañana se pone a la cabeza de una flamante secretaría provincial con rango de ministerio llamada de Participación Ciudadana.
El lanzamiento del Colina generó la primera respuesta visible del grupo de intendentes alineados a la Federación Argentina de Municipios (FAM), encabezada por Julio Pereyra, jefe político de Florencio Varela. Por lo bajo, una parte de esos intendentes, el bastión de los que llevan más de dos períodos de mandato, asegura que Alicia los sorprendió y aceleró los tiempos políticos.
El aire y la autonomía que el Ministerio de Desarrollo Social puede darles a las organizaciones territoriales les impide controlarlas a través de los tradicionales aparatos. En ese contexto esta última semana lanzaron su propia línea interna. Unos 80 jefes comunales de todo el país se reunieron a un almuerzo en el restaurante Cucina Donore de Puerto Madero, después del cual anunciaron la creación de una corriente nacional de intendentes. Dicen que están apuntalados por Kirchner, pero uno de los objetivos es fortalecerse como armado colectivo para mantener el control de sus territorios.
Ese grupo no es homogéneo. Se encuentran los llamados sciolistas puros que intentan mantener en el gobierno bonaerense a Scioli e imponer un vicegobernador propio.
Las autocandidaturas para reemplazar el cargo de Alberto Balestrini explotan en la 3ra. sección de la mano de todo tipo de encuestas. Consideran que por ser la sección más numerosa tienen derecho a instalar a un hombre propio. Se habla de muchos. Desde Darío Giustozzi de Almirante Brown a Baldomero Alvarez, ministro de Desarrollo Social bonaerense y ex mandatario de Avellaneda. (...)".
"(...) A los Kirchner, decididamente, no les interesa el tema de la inseguridad, pero hay constancias de que están muy al tanto de las recorridas que organismos de derechos humanos aliados de la Casa Rosada, firmes en cada acto en el que haya que aplaudir a Cristina Fernández, realizan por cárceles y comisarías del Gran Buenos Aires, para velar por el buen cuidado de los delincuentes. No en vano un niño de 9 años que la semana última asaltó un comercio en la provincia de Buenos Aires amenazó a los policías con "avisarles a los de los derechos humanos" (sic), si se atrevían a detenerlo.
Ese abrumador silencio del matrimonio gobernante y del gobierno en general se agiganta frente a un escenario que se patentiza por estas horas: la soledad en la que Daniel Scioli parece moverse en medio de tanto drama, sin el más mínimo gesto de apoyo de la pareja a la que, no obstante, en un gesto de sumisión que más de un psicólogo dice no entender, a estas alturas, le entrega su "incondicionalidad inquebrantable", para usar sus mismas palabras de la semana última.
(...) No es aventurado asegurar que, respecto del futuro de Scioli, pero, antes que nada, de su atribulado presente y del mayor o menor grado de las heridas que el flagelo de la inseguridad pueda dejar en su humanidad y en sus chances electorales, todo es cálculo político, en Olivos y en la Casa Rosada.
La impresión de que si hay costos que pagar por el peor azote que soportan los habitantes del territorio bonaerense, de esa factura deberá hacerse cargo únicamente Scioli, campea en no pocos análisis que se realizan en los aledaños del poder. El lanzamiento de su candidatura a gobernador provincial en 2011 por parte de Aníbal Fernández, justo en medio de los tremendos esfuerzos de Scioli por empinarse sobre la ola de inseguridad que desangra a los bonaerenses, es toda una definición de esa estrategia asombrosa, pero palpable, de Kirchner y sus aliados.
Un hombre de La Plata se preguntaba, horas atrás, cuál era la urgencia del jefe de gabinete, en medio del tembladeral de la inseguridad y de la congoja social por el caso de la mujer baleada en un salidera bancaria, para anunciar su postulación. Se dice que la procesión del gobernador va por dentro, frente a tantas trapisondas. Lo que nadie aventura a predecir es si, en algún momento, esa procesión saldrá a caminar por la luz del día.
Algún pelotazo de esos que apuntan a la cabeza del gobernador puede salirle en contra a Kirchner. La soledad en la que han dejado al gobernador ya mereció algunos reproches internos, dentro del kirchnerismo puro. Y varios cálculos que demuestran, con números en la mano, que la estrategia puede terminar siendo equivocada han sido echados sobre la mesa.
(...) Datos provenientes de los equipos del mandatario señalan que la imagen de Scioli es la que más ha crecido en la Provincia, desde que anunció su decisión de jugarse la carrera en la lucha contra la inseguridad. También creció, apuntan, desde que una catarata de apellidos ligados estrechamente a Kirchner (su hermana Alicia, Aníbal F, Florencio Randazzo, Julián Domínguez) y con la venia del santacruceño, se lanzaron a torearlo con sus propias candidaturas y con la amenaza de llevarlo a una interna como a cualquier hijo de vecino. (...)".
"Habla uno de los principales legisladores del oficialismo: "Kirchner se recuperó pero no alcanza. Además, ¿cuál sería el leitmotiv de la campaña 2011? ¿Qué le ofrecemos a la sociedad? ¿Más de lo mismo?", se pregunta.
Con años en este barro, otea el 2011 con preocupación. "El mejor escenario es el de 1999. Perdemos la nacional, pero retenemos la provincia de Buenos Aires para iniciar la reconstrucción del PJ. El peor sería el del '83: que nos arrasen en todas partes".
Aunque en público se plantee que la Provincia es la garantía de la victoria, muchos peronistas (¿también Kirchner?) suponen que podría ser el refugio ante la derrota. Así, se entiende que la batalla bonaerense esté lanzada.
(...) "Los tres tipos que más miden en la Provincia son iguales. Scioli, Massa y De Narváez no dan ninguna pelea. Nunca se embarran. Sólo trabajan para las cámaras", describían en uno de los despachos de Balcarce 50 donde siguen de cerca la política bonaerense.
(...) Cuando el gobernador pensaba que nadie le discutía en el PJ oficial su intención de ir por la reelección, Kirchner le tiró a la cancha a sus centuriones más fieles a que le muerdan los talones.
(...) Pero las señales más halagüeñas partieron desde un lugar inesperado. "Scioli hizo una muy buena gestión. Con su imagen y el acompañamiento del movimiento obrero, sería una confluencia muy potente para 2011", se sinceró sin ninguna inocencia ante Clarín uno de los laderos de Hugo Moyano.
Antes, el gobernador había respaldado al camionero en medio de su puja con los intendentes del conurbano cobijados por Kirchner. Sorpresivo por lo contundente, Scioli había bendecido la llegada de Moyano a la jefatura del PJ provincial al definirlo como "un pilar estratégico de este proyecto". El gobernador habría encontrado en el líder de la CGT un aliado de peso para resistir los embates de Kirchner.
Antes de fin de mes, Moyano presidirá su primera reunión del peronismo bonaerense. Desde ese sillón, intentará sembrar con sindicalistas las boletas del PJ. Detrás de su amago permanente con lanzarse por la gobernación, está el anhelo más discreto de ponerle el candidato a vice a Scioli para las elecciones de 2011.
En un almuerzo, un legislador peronista le consultó a Moyano si se preparaba para una eventual derrota el año que viene. "¿Y quién te dijo que vamos a jugar sí o sí con Kirchner?", lo sorprendió el camionero."








