Conclusiones (1): El dinero del BCRA era para financiar el 'rojo' fiscal, Boudou en emergencia y Proyecto Sur es un galimatías

La principal diferencia entre la larga crisis de 2008 (resolución administrativa 125) y la de 2010 es que en esta ocasión, todo es más veloz. Por lo tanto, es posible obtener conclusiones con anticipación al desenlace, que en cualquier escenario será muy pero muy costoso para los Kirchner. Obviamente que también para Amado Boudou, a quien ya parece considerarse un seguidor de Martín Lousteau, a quien se terminó responsabilizando por la 125 como si tuviera autonomía para tales menesteres.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ya es posible obtener algunas conclusiones de la gran crisis de enero de 2010, que ha conmovido a la política argentina, sin consecuencias todavía sobre la economía real, aunque ya habrá tiempo para ello en los meses de venidero, en especial en el capítulo Inversiones.
Hay 6 conclusiones iniciales:
> Quedó en evidencia que el Fondo del Bicentenario era un instrumento destinado a financiar el problema fiscal que acumula la economía kirchnerista, déficit creciente que, hasta la fecha, se había negado a aceptar el Ejecutivo Nacional;
> Es evidente que los Kirchner tienen considerables obstáculos por delante, tanto en el Poder Legislativo como en el Poder Judicial, y no se han esmerado mucho en incorporar los recaudos del caso, subestimando los escenarios;
> Las novedades judiciales ratifican que los Kirchner trabajan con gran improvisación (se diría que imprevisión es un término más exacta para explicar la chapucería); en este caso, acerca de la disponibilidad de las reservas del Banco Central para pagar deuda externa y echar de un plumazo a Martín Redrado, apelando a decretos de necesidad y urgencia.
> Imposible ya ocultar que los Kirchner se encuentran cercados en términos de medios de comunicación. El reordenamiento informativo que buscaron con la Ley de Medios hasta ahora solamente les acumula reveses en términos de opinión publicada; y
> Es evidente que los bloques legislativos de PRO (Mauricio Macri), de Coalición Cívica (Elisa Carrió) y de Proyecto Sur (Fernando Solanas), intenta cada uno construir una 3ra. posición para no quedar prisioneros de la polarización Kirchner vs. Julio Cobos, que provocan los Kirchner más que Cobos. No siempre consiguen ese objetivo los citados. Pero básicamente es un esfuerzo defensivo, dejándole la iniciativa a los Kirchner y a Cobos. Luego, la 3ra. posición que pretende Macri no es la que auspicia Solanas; y Carrió se encuentra a mitad de ambos. Lo interesante es que los 3 se circunscriben, a su vez, a la Ciudad de Buenos Aires, por cuyo control pelearán a brazo partido en meses venideros. Sin embargo, fuera de la Ciudad carecen de proyección propia.
> Martín Redrado saldrá del Banco Central con prestigio internacional y una aceptable posición política doméstica, muy cerca de Francisco de Narváez, personaje en ascenso desde el centro hacia la derecha, por sobre Macri, ya sin discusión.
Ahora, algunos recortes periodísticos del sábado:
Alcadio Oña en el diario Clarín:
"(...) Por varias razones, Boudou no tendrá un buen fin de semana: en Olivos lo culpan de toda la ingeniería fallida.
Desprovisto de los US$ 6.569 millones, el Gobierno deberá encontrar otra fórmula para sostener el aumento del gasto público del 30% o más que proyectaba. Para el caso de que exista: de lo contrario, el ajuste podría lucir inevitable.
En la trastienda de toda la movida oficial asoma el ostensible deterioro de las cuentas públicas. Apelando a cuanto recurso tuvo a mano y con mucha cosmética fiscal, el 2009 cerró con un déficit financiero de $ 7.131 millones, contra un superávit de $ 14.655 millones en 2008. Así, de un año al otro se perdieron $ 21.786 millones ó US$ 5.688 millones.
Por si no se ha advertido, esos US$ 5.688 millones son casi los mismos US$ 5.695 millones que se pensaba sacar de las reservas. Aquí hay una clave para entender el DNU del Bicentenario.
El Gobierno alega que en 2009 aumentó el gasto público para contrarrestar los efectos de la crisis. Verdad a medias: viene creciendo sin pausa desde que asumió el kirchnerismo. En relación al PBI, subió 50% desde 2003.
El problema es que la recaudación no acompaña, como antes, las necesidades de la caja. Y que la presión impositiva ya resulta elevada, así sea una carga muy mal distribuida.
Eso se ve en una decisión que acaba de tomar el Central, a pedido del Gobierno. Le adelantó $ 1.800 millones. (...)".

Es importante destacar que ese es el escenario en el Miguel Ángel Pesce realizará la 'tarea sucia' del kirchnerismo en el Banco Central. Mucho dinero en abogados gastará Pesce en el futuro... Y es probable que Pesce hasta termine complicado judicialmente. En tanto, es interesante el planteo lloroso de Raúl Dellatorre, devenido en periodista kirchnerista no peronista que, al igual que otros en Página/12, alientan reformas a la Ley de Entidades Financieras y a la Carta Orgánica del BCRA:
"(...) Quizás el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de ayer en contra del uso de las reservas internacionales para crear un fondo de garantía de pago de la deuda no signifique más que una demora en el trámite previsto.
Quizás el lanzamiento del canje de deuda sufra alguna demora, y pueda concretarse con o sin fondo de garantía.
Quizá las cosas puedan seguir su marcha como las planificó el Gobierno. Pero de lo que no hay duda es de que, para lograrlo, el Ejecutivo se habrá visto obligado a pagar un enorme costo político.
Son los términos, según parece, en que han quedado planteadas las relaciones entre esta oposición y el oficialismo. Una relación conflictiva en el que el propósito casi único que parece animar a la oposición es ponerle palos en la rueda al oficialismo.
La pulseada por el Banco Central y el uso de las reservas internacionales oculta una disputa entre dos modelos que confrontan.
El modelo histórico, defendido por una amplia franja de la oposición, surge de los dos pilares básicos del sistema financiero.
El primero es la ley de entidades financieras de 1977, creada por José Alfredo Martínez de Hoz y Adolfo Diz, ministro de Economía el primero y presidente del Banco Central el otro, en aquellos primeros y salvajes años de la dictadura de Jorge Rafael Videla.
El segundo pilar es la Carta Orgánica del Banco Central, tal como la dejó la reforma de 1992, pergeñada por Domingo Cavallo y Pedro Pou, ministro y titular de BCRA de Carlos Menem.
Ambos hechos fundacionales del actual sistema financiero tuvieron motivaciones de política económica.
El de 1977, consolidar un sistema económico concentrado en manos extranjeras, barrer la presencia de los agentes financieros más pequeños (cajas cooperativas, pequeños bancos locales) y unificar el manejo del crédito y transferencias monetarias en quienes se habían asociado a las fuerzas militares que despejaron el camino a sangre y fuego para el afianzamiento de ese proyecto.
El de 1992, completar la tarea en cuanto al diseño de estructura bancaria restringiendo las funciones del Banco Central para adecuarlas a las necesidades del plan de convertibilidad.
(...) La reforma de la Carta Orgánica de 1992 eliminó del capítulo de las funciones de la autoridad monetaria el objetivo de "regular el crédito y los medios de pago" a favor de "un desarrollo económico ordenado y creciente, con sentido social, un alto grado de ocupación y el poder adquisitivo de la moneda".
De este texto redactado en 1973, en tiempos de Héctor J. Cámpora, sólo quedó la última referencia. Hoy se sabe, tras el estallido de la crisis, con corralito incluido, de noviembre/diciembre de 2001, cómo defendió la convertibilidad el valor de la moneda. Esos propósitos expuestos en la carta orgánica de 1973 constituyen, en parte, el modelo alternativo de sistema financiero.
Ni una (ley de entidades financieras) ni otra (Carta Orgánica del BCRA) se modificó desde entonces, por lo tanto bancos y autoridad monetaria se siguen manejando con los mismos parámetros. Cada vez que una entidad, por ejemplo el Banco Nación, intentó hacer política de fomento favoreciendo a determinados sectores, chocó con la prohibición y amenaza de sanciones de parte del Banco Central (Redrado), en su rol de estricto defensor de las normas de 1977.
Esos pilares ultraliberales son los que defiende el insurgente Redrado. Y por extensión, los sectores de la oposición que lo han sostenido en estas instancias y los fallos judiciales que lo respaldan. Ese modelo de concentración económica y que coloca a la autoridad monetaria lejos del alcance de los ejecutores de política es el que se defiende desde esas trincheras. Es una forma, también, de poner palos en la rueda a una política de desarrollo con sentido social."

Jorge Oviedo en el diario La Nación, desnudando las 'coincidencias estratégicas' casi permanentes de Proyecto Sur con las necesidades kirchneristas:
"(...) Cuando eligieron apropiarse de las reservas para cubrir el rojo fiscal pensaron que pagarían costos mucho menores que si recurrían a alguno de los proyectos alternativos en danza.
Apropiarse de parte de la liquidez bancaria, pensaron, podría haber hecho retornar la fuga de capitales. ¿Lo intentarán ahora o seguirán esperanzados, con un poco de razón, en que alguna bancada amiga le facilite con una ley el uso de los fondos?
No es imposible si se observan en detalle las posturas de Proyecto Sur, de Fernando 'Pino' Solanas, quien frecuentemente hace discursos contrarios a la actual administración para terminar apoyándola.
Respecto de los últimos conflictos, el Proyecto Sur ha dicho que no hará nada para defender a Martín Redrado. Es decir, que no aportará los votos para rechazar el decreto de necesidad y urgencia que, obviando los mandatos de la Carta Orgánica, desplazó al presidente del Banco Central. También ha dicho que no participará en ninguna reunión legislativa en la que se trate el pago de la deuda, con reservas o no, si no se discute primero la legitimidad de la deuda.
En síntesis, que no participarán tampoco de una sesión de Diputados en la que se analice rechazar o no el decreto 2010/2009. Es lo que le conviene al Gobierno, que tiene muchas más posibilidades de lograr la aprobación en el Senado, y con eso le alcanza para que el decreto sea ley.
Y, además, Proyecto Sur dice que defenderá el uso de las reservas, pero para pagar gastos sociales. Música para los oídos de Cristina Kirchner, que financiaría por esa vía parte del gasto social y se le liberarían recursos para pagar deuda.
Otros bloques opositores podrían estar de acuerdo con una utilización limitada y acotada de las reservas del Banco Central para pagar gastos corrientes, como el pago de deuda pública, a condición de que quede algo para su propio gobierno, si como esperan, llegan a la victoria electoral en 2011.
Es verdad que hay legisladores que se oponen totalmente y con acierto a la utilización de las reservas para pagar gastos, pero, tal vez, no sean mayoría. (...)
En realidad, el que tiene la llave para impedir el uso de las reservas es el juez norteamericano Thomas Griesa. Nadie en su sano juicio querrá disponer de esos recursos si, de esa manera, abre la puerta para embargos internacionales.
En otras oportunidades, la disciplina provino de fuera. Si esta vez ocurriera, no sería novedad.
La operación maquillaje del déficit y la angustiosa necesidad de financiamiento denominada pomposamente Fondo del Bicentenario son nada más que pedidos desesperados a los prestamistas de fuera del país, luego de haber agotado casi todas las fuentes locales.
Algunas alternativas comenzaron a desarrollarse. Aníbal Fernández anunció anoche en el panegírico kirchnerista televisivo 6, 7, 8:00, que como copia fiel de un programa de la televisión cubana emite Canal 7, que se utilizarán reservas para pagar los vencimientos con los organismos multilaterales. Se repetirá el mecanismo por el cual Néstor Kirchner pagó al FMI todas sus acreencias por anticipado y sin quita.
Otros sistemas de financiamiento podrían tener consecuencias serias.
Por ejemplo, aumentar el ritmo de emisión de dinero para poder sostener el creciente nivel de gasto.
O echar mano de parte de la liquidez bancaria para colocarles compulsivamente a las entidades un bono del Banco Central o aplicarles un encaje remunerado.
La gran tentación es por los llamados "dólares sin aplicación". Las entidades tienen depósitos en moneda norteamericana que no pueden prestar a quienes no tienen ingresos en moneda extranjera. Por ello permanecen inmovilizados, rindiendo muy poco interés a sus titulares y aumentando el pasivo de las entidades. Esas herramientas conllevan el riesgo de la inflación y el retorno de la fuga de capitales. (...)".

Ricardo Roa en el diario Clarín:
"(...) El kirchnerismo entró al año del Bicentenario armando un zafarrancho monumental.
Por un decreto de necesidad y urgencia decidió usar más de US$ 6.500 millones de las reservas para pagar deuda externa.
Pero ese DNU tenía una falla de fábrica: mezclaba al Banco Central con el Gobierno y le servía así en bandeja un argumento clave a los fondos buitre.
Redrado, que no había sido consultado, se retobó.
Enseguida anunciaron que le aceptaban la renuncia y que llegaba Blejer.
Calcularon mal: Redrado dijo que nunca la había presentado y tuvieron entonces que echarlo por otro DNU.
Calcularon peor: legalmente no podían despedirlo sin consultar al Congreso.
Después de 40 días, el Fondo no existe, Blejer no vino y ahora a Redrado quieren echarlo por la fuerza del Central.
Improvisación de punta a punta.
Lo que podía pasar, pasó: el juez Griesa embargó reservas aunque después revió la medida.
En el medio hubo denuncias de complot, un patrullero en la casa de la jueza que primero falló contra el Gobierno, idas y vueltas con la oposición y la Presidenta que metió la marcha atrás.
Mandó el DNU de Redrado al Congreso y se bajó del viaje a China.
En el fondo, lo que hay es un enorme agujero fiscal que el Gobierno no sabe cómo tapar, una puja sin respiro con la Justicia y el riesgo de que todo termine en una crisis mayor. (...)".

Buen momento para releer el informe de coyuntura que días atrás difundió el Centro de Estudios Nueva Mayoría, con la firma de Rosendo María Fraga:
"1. La crisis desatada por el uso de las reservas es la más grave en términos institucionales de la gestión kirchnerista. Lo es porque nunca, desde el 25 de mayo de 2003, el Ejecutivo tuvo este nivel de enfrentamiento con los otros dos poderes (Legislativo y Judicial) y además con la conducción del Banco Central. El intento de gobernar la segunda parte del mandato de Cristina mediante Decretos de Necesidad y Urgencia ha encontrado su límite antes que se cumpliera un mes de la asunción de los nuevos legisladores. La actitud asumida por el Congreso y los jueces es la consecuencia del cambio político generado por la elección del 28 de junio, aunque los efectos en el plano institucional y el uso del poder se hayan visto recién después del 10 de diciembre. Pero la clave está en la pérdida del consenso. Los sondeos muestran que cuatro de cada cinco rechazan el DNU que determina utilizar reservas para pagar deuda y tres de cada cuatro el que destituye al Presidente del Banco Central. La opinión de la gente contraria a estos decretos no es por razones técnicas o ideológicas, sino porque se trata de iniciativas del kirchnerismo, al cual rechaza (como lo mostró la elección nacional, las elecciones locales posteriores y los sondeos).
2. Pero Kirchner redoblará la apuesta y no cederá, coherente con su personalidad política, lo que prolongará la crisis y la hará más costosa. Como lo hizo con el conflicto del campo, buscará demostrar que sigue reteniendo el poder y que no cederá frente a sus adversarios. Por esta razón, durante la semana pasada rechazó diversas propuestas de encontrar una solución negociada. Fue descartada la iniciativa de instancias judiciales hasta ahora afines al oficialismo de convocar una conciliación a través de los presidentes de las dos cámaras del Congreso (Cobos y Fellner). También fue rechazada la alternativa de la UCR de respaldar la remoción de Redrado, si se convocaba al Congreso para convalidar la creación del Fondo del Bicentenario con determinadas modificaciones. Kirchner teme que si gobernadores, intendentes y sindicalistas perciben que ha perdido el poder, lo abandonen rápidamente para engrosar las filas del PJ disidente. Kirchner redobla la apuesta y se radicaliza más. El mismo ex presidente denuncia una conspiración de Cobos, Redrado y Clarín. La Presidente acusa a los fondos buitres y el noventismo, acusando a la jueza Sarmiento de jueza delibery, a Redrado deOO ocupa, y a Cobos de querer desalojarla del poder antes de la finalización del mandato. Aníbal Fernández suma a la conspiración a figuras impensadas como Mirtha Legrand. Luis D'Elia convoca a movilizarse en defensa del Gobierno aduciendo que el golpe ya ha comenzado.
3. Frente a la contraofensiva oficialista, la oposición muestra más divisiones que unidad de acción. La UCR asume una postura ideológica y acepta la destitución de Redrado si el uso de las reservas se somete al Congreso. Al mismo tiempo, critican a Cobos y Alfonsín hijo habla de su candidatura presidencial. Carrió también critica a Cobos, pero defiende a Redrado, y denuncia un pacto del radicalismo con el oficialismo. Por su parte Stolbizer coincide con la UCR. El PRO y el PJ disidente defienden a Redrado y no negocian con el Gobierno. A su vez la izquierda asume una tercera posición y dice que acepta el uso de las reservas si se discute su destino y la legitimidad de la deuda externa. Tres de las cuatro entidades de la Comisión de Enlace apoyan a Redrado, en momentos que el Gobierno intensifica sus acciones para dividirla. En el campo empresario las opiniones están a favor de Redrado, pero el sector financiero calla o apoya al Gobierno con una actitud oportunista. Paralelamente, el oficialismo redobla sus acciones contra los principales medios de comunicación privados, cuya desarticulación sigue considerando la madre de todas las batallas, sin percibir que el escenario político muestra una crisis institucional sin precedentes. Esta división de la oposición le permite al oficialismo prolongar la crisis, pero no resolverla.
4. Esta crisis institucional muestra que el contexto político puede anticipar y precipitar dificultades económicas, como en 2008 sucedió con la imprevista dimensión que adquirió el conflicto con el campo. La idea de que el Gobierno no tendría problemas de financiamiento en 2010 porque podía usar arbitrariamente las diversas cajas se ha tornado incierta. Que un canje exitoso sin acuerdo con el FMI podía reabrir el acceso de Argentina a los mercados internacionales es algo que hoy genera dudas. Mientras tanto, la mayor debilidad política que genera este conflicto le hará más difícil al oficialismo reducir el incremento del gasto público, viéndose obligado a asumir que las reservas serán utilizadas para financiarlo. Los problemas financieros de las provincias se agravan. Córdoba emite una segunda serie de bonos y Buenos Aires echa mano a los fondos de las cajas de jubilaciones profesionales, al mismo tiempo que toma deuda en la banca privada, emite bonos y busca financiamiento en el exterior. Como el conflicto del campo dos años atrás, el uso de las reservas es un imponderable que irrumpió en el escenario político, confirmando la imprevisibilidad de la Argentina, lo cual aumenta la incertidumbre sobre la economía. Por último, el factor externo reapareció en escena con el breve embargo de reservas argentinas en los EEUU, generando una situación más de posibles dificultades.
5. En conclusión:
a) La crisis desatada con el uso de reservas para pagar deuda se ha transformado en la mayor crisis institucional del kirchnerismo desde que llegó al poder en mayo de 2003.
b) Kirchner redoblará la apuesta, no cederá y se va a radicalizar, como lo muestran tanto su discurso como sus actitudes. Si surge algún gesto moderado, será sólo un retroceso táctico.
c) La oposición está dividida, pero ello le sirve al oficialismo sólo para prolongar la crisis, no para resolverla.
d) Como sucedió con el conflicto del campo en 2008, la crisis que se ha desatado tendrá impacto sobre el escenario económico de 2010."