Desesperado por quedarse afuera del mercado de deuda soberana, Boudou insiste en acordar ya con los 'hold-out'

Amado Boudou necesita dinero, porque es lo que le reclaman a diario los Kirchner para 'hacer política'. Boudou insiste en que hay dinero disponible para emisiones de deuda soberana. Apenas hay que cumplimentar algunos requisitos, tales como autorizar la recolección de datos del FMI (requisito mínimo imprescindible para regularizar relaciones) y reabrir el canje de manera tal que los bonistas 'hold-out' se conviertan en 'hold-in'. Y así pasan los días: con Boudou pidiendo y Néstor Kirchner evaluando cómo hacerlo en el contexto político presente. Dicen que hay avances.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La verdad es que lo de la 'hoja de ruta' para los bonistas que se mantienen 'hold-out' (o sea que con ellos, el Estado argentino sigue en default) ya fue agotado en días de Martín Lousteau.
Los mismos periodistas que hoy día escriben sobre eso, ya lo escribieron cuando Lousteau iba al Fondo Monetario Internacional a ofrecer un regreso al redil y Cristina de Kirchner viajaba a París, Francia, prometiendo normalizar los pagos financieros. En esos días se habló de una oferta de 3 bancos (Barclays, Citibank y Deutsche Bank eran 2 de ellos) para reabrir el canje de deuda.
Pero no ocurrió. Probablemente porque justo explotó el conflicto agropecuario 2008, a partir de la resolución administrativa 125. O porque Néstor Kirchner no tenía voluntad de hacerlo.
Boudou imita a Lousteau. Hay algunas diferencias. Una es que tiene trabajando en ese tema, con la autorización de los Kirchner, como asesor permanente -en una evidente violación de toda ética pública y privada- al director de YPF y Banco Hipotecario, Mario Blejer. La otra consiste en que hay dinero disponible para colocar deuda soberana y a los Kirchner se les hace 'agua la boca'...
Es previsible que ahora sí debería prosperar, vía Boudou, lo que reclamaba Lousteau. Pero en cuestiones tan delicadas, mejor ver para creer.
Por ejemplo, ¿cómo queda esta propuesta con una reforma de la Ley de Entidades Financieras?
Aqui algunos recortes periodísticos a tener en cuenta:

Maximiliano Montenegro en el diario Crítica de la Argentina:
"(...) El gobierno de Lula acaba de emitir un bono en dólares a 30 años a una tasa del 5,8%, Uruguay colocó un título a 15 años al 6,4% anual. Son rendimientos atractivos para los fondos de inversión, considerando que la tasa en los países desarrollados tiende a cero. La Argentina todavía está lejos de Brasil y de Uruguay. Los bonos de la deuda rinden 12% anual en dólar, una tasa que sería hoy piso para cualquier emisión de nuevos títulos en los mercados de capitales que pretendiera instrumentar el Gobierno. Pero si se mira la parte medio llena del vaso, hace 2 meses esos mismos bonos pagaban 40%.
El principal motivo de la bonanza en la City de los últimos dos meses es, como se dijo, el nuevo escenario internacional. Pero también hay factores locales que contribuyen al cambio de clima. "Tras las elecciones y con menos caja para transitar los últimos dos años, el Gobierno muestra señales (a los mercados) y avanza con una serie de anuncios: canje de deuda indexada, acercamiento técnico al FMI, arreglo con los holdouts y Club de París", es la opinión generalizada de los economistas.
Otra interpretación, no contradictoria con la anterior, es que la administración K cosecharía los frutos económicos de la derrota del 28 de junio pasado. Mientras los banqueros crean que diciembre de 2011 es la fecha de vencimiento de la era K, mayores serán las chances del Gobierno de acceder al mercado de capitales a tasas razonables. Para algunos inversores, la elección presidencial en el horizonte cercano es un mojón de certidumbre que podría dinamizar la actividad en el presente.
La idea, que circuló en bancos de inversión consultados por economistas del kirchnerismo, se resume en un eslogan que por razones obvias no publicitarán: "Le prestamos a Kirchner, pagan Cobos o Macri".
Si el año próximo se creciera al 4%, o incluso al 6% –en caso de abrirse el mercado de capitales–, es evidente que la economía no sería un lastre para la política. Pero ¿podrán los resultados económicos mejorar el humor social? ¿Será la economía la tabla de salvación para reconciliarse con amplias franjas de la población, como espera el kirchnerismo? Difícil, por dos motivos: uno, la inflación se "estabilizó" con un piso del 15% anual. Con un poco más de crecimiento, sería más elevada. Dos, aún en el escenario de un crecimiento del 6%, la creación de empleos sería bastante módica. En la industria y otros sectores, el derrumbe de la actividad en el último año dejó una gran capacidad ociosa en las fábricas, que ahora aumentarán la producción sin nuevas inversiones ni incorporaciones masivas de personal.
Crecimiento con alta inflación y escasa creación de puestos de trabajo es una fórmula que cristalizaría niveles de pobreza entre el 25% y el 30%.
Como dice Bein, "ésta será la primera transición política en décadas sin la espada de Damocles de la devaluación, el default y/o la híper". Pero también será una transición con una gigantesca deuda social. (...)".

Martín Kanenguiser en el diario La Nación:
"La "hoja de ruta" del ministro de Economía, Amado Boudou, avanzará la semana próxima otro importante casillero con el anuncio de la oferta de canje para los tenedores de bonos que siguen en default (los llamados holdouts ), con el compromiso de esos inversores de aportar cerca de US$ 1000 millones frescos.
Así lo precisaron ayer a La Nación calificadas fuentes oficiales y privadas, que indicaron que la oferta incluirá una quita levemente superior al 65% aplicada en el canje de 2005, que había logrado la adhesión del 76% de los acreedores del país.
Entonados por las reuniones positivas de Boudou con fondos de inversión en Estambul, durante la última asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), y por la opinión de al menos dos bancos internacionales, que dijeron al matrimonio Kirchner que la Argentina pronto podrá emitir deuda voluntaria a 10 años, los funcionarios no quieren dilatar más la operación.
Según comentaron las fuentes, la semana que viene se anunciará la oferta y, al mismo tiempo, se enviará al Congreso el proyecto para superar la traba impuesta por la ley cerrojo (sancionada para estimular el éxito del canje de 2005).
Esta semana se desinfló el rally de los bonos ante la desilusión generada porque el ministro no anunció la oferta tras regresar de la asamblea del Fondo.
Pero el Gobierno se guió con la idea de sancionar primero la ley de medios audivisuales y luego dar el paso del canje tras el regreso de la presidenta Cristina Kirchner de la India. Al parecer, Boudou acordará los detalles pasado mañana con la Presidenta y entonces se fijará el formato del anuncio que los mercados ya dan por descontado.
Entre los detalles, se destacan los siguientes ejes de la oferta preparada por un grupo de bancos internacionales:
- La quita para los bonistas en valor presente rondará el 65%.
- El Gobierno emitirá un bono Discount con un plazo de 25 años, por un total de US$ 7.000 millones, a cambio de la entrega de los títulos impagos.
- Los inversores que se sumen también suscribirán un bono a siete años por un total de US$ 1.000 millones que le permitirá al Gobierno reflotar la idea de 2008 de obtener "fondos frescos".
- A cambio, recibirán otro bono similar por el pago de los intereses caídos desde la oferta que no aceptaron en 2005.
Aunque la inclusión de la unidad ligada al PBI estaba en discusión, al parecer prevaleció la idea de mantenerla, ya que allegados a Boudou pensaban, como el equipo económico del ex ministro Roberto Lavagna, que se trata de una forma de "asociar" a los inversores a la suerte de la Argentina.
Conservadores, los bancos que trabajaron en la propuesta (Citi, Deutsche y Barclays) dejaron trascender un piso de aceptación del 50% para el canje, pero grupos de acreedores más osados estiraron ese porcentaje hasta el 75% de los US$ 20.000 millones que se mantienen en default. A esa cifra se suman unos US$ 9.000 millones en intereses impagos.
El Gobierno está convencido de que, una vez que dé este importante paso, podrá emitir deuda en el mercado internacional, tal como lo pudieron percibir tanto Boudou como el presidente del BCRA, Martín Redrado, en Estambul.
Pero la tasa de interés en dólares ofrecida en ese escenario (un 13,5%) por el Bank of America resultó demasiado onerosa como para ser aceptada; las autoridades económicas creen que, con el nuevo canje, podría acercarse a un dígito."

A propósito del ministro Boudou, es interesante conocer el reclamo de un diputado nacional cuyo voto Néstor Kirchner considera 'propio' para aprobar la reapertura del canje de bonos y la reforma a la Ley de Entidades Financieras:
"El diputado de Proyecto Sur Claudio Lozano amplió ayer la denuncia penal contra el ministro de Economía Amado Boudou ante el fiscal Gerardo Policita por una supuesta malversación de fondos del ANSES.
Lozano fue citado a ampliar la denuncia en la causa que se encuentra bajo competencia del juez federal Gregorio Araóz de Lamadrid.
Lozano había denunciado la compra de préstamos garantizados efectuada por el ANSES a pesar de que está prohibida por el artículo 78 de la Ley 24.241, en la medida que se tratar de títulos que no cotizan en Bolsa".
"Hemos detectado que el ANSES ha sido transformado en un instrumento que opera en el mercado financiero, mejorando la cotización de los títulos públicos y ayudando a la realización de las operaciones de canjes de deuda que se vienen realizando y que ocasionan pérdidas patrimoniales a este organismo", dijo el economista y diputado.
"El delito consiste en la compra, por parte del ANSES, de préstamos garantizados. Operación prohibida por el artículo 78 de la Ley 24.241, por tratarse de títulos que no cotizan en Bolsa. Delito que, a su vez, fuera presumiblemente cometido a través de la financiera Facimex Bursátil S.A., ya denunciada en años pasados por delitos sobre fondos provisionales", agregó el economista de ATE."

¿Y cómo es el contexto internacional en que ocurre todo esto? Es bueno preguntárselo. Aqui va un creativo post de Miguel Roig en el blog madrileño Unience:
"En la película ¿They shoot horses, don't they?, ambientada en la Gran Depresión y dirigida por Sidney Pollack, una pareja estadounidense se presenta a una maratón de baile. Durante esa época, eran muy comunes estos eventos, en los que centenares de parejas se presentaban a concursos en los que el ganador no era quien bailase mejor, sino la última pareja que aguantara en pie. En la película,  traducida libremente al español como "Danzad, danzad, malditos", los dos protagonistas, Gloria y Robert, bailan y bailan y bailan y llegan al final con opciones de victoria. No les voy a decir lo que ocurre al final para no estropearles la película en caso de que quieran verla. Además, en este caso, cómo acaben los dos protagonistas es lo de menos. Nos debería preocupar más cómo acabaremos nosotros.
Muchos han comparado la Gran Depresión con la época post-burbuja crediticia actual, pero esa comparación no es lo único que me ha recordado esta película. En estos momentos, la política monetaria de los bancos centrales equivale a una especie de "Danzad, danzad, malditos", pero en versión financiera.
Gloria y Robert bailaban para conseguir un premio en metálico de 1.500 dólares (equivalente a unos 35.000 euros actuales), y el Gran Hermano televisivo les obligaba a danzar y a danzar hasta la extenuación. Hoy, el Gran Hermano de la economía mundial, los grandes bancos centrales, hacen lo propio con una política monetaria de tipos de interés en minimísimos históricos: 1% el Banco Central Europeo, entre el 0% y el 0,25% la Reserva Federal de Estados Unidos, y el 0,5% del Banco de Inglaterra.
En el fondo, lo que Jean-Claude Trichet (BCE), Ben Bernanke (Fed) o Mervyn King (Banco de Inglaterra) nos están diciendo a todos y cada uno de nosotros es lo siguiente: "No os vamos a dar nada por vuestro dinero y queremos que asumáis riesgos, que invirtáis en bolsa, que emprendáis negocios y que pidáis dinero prestado para hacer todo eso".
Resumiendo: "Comprad, comprad, malditos".
El mensaje de la Reserva Federal tras su última reunión de política monetaria fue claro: lo peor ha pasado ya, la economía está mejorando, pero los tipos permanecerán en niveles históricamente bajos. Es decir: "Esto no va a cambiar en el corto plazo, la deuda pública apenas va a cubrir la inflación y si queréis sacar partido a vuestro dinero tendréis que arriesgar".
Resumiendo: "Comprad, comprad, malditos".
Para no estropearles la película, les contaré dos finales alternativos. En el primero, Gloria y Robert llegan extenuados al final del concurso y finalmente lo ganan. Se llevan los 1.500 dólares del premio en metálico y disfrutan de una vida próspera y feliz. En el segundo final, los protagonistas están a punto de hacerse con la victoria, pero acaban retirándose y se separan para siempre.
En nuestro paralelismo, el primer final es, obviamente, que todas las medidas de estímulo económico y financiero implementadas por los bancos centrales se retiran de forma ordenada. La inflación no se dispara a pesar del chute de liquidez que han inyectado los bancos centrales y la economía vuelve poco a poco a la senda del crecimiento.
El segundo es algo más dramático. La inflación se dispara, los bancos centrales, fieles a su mandato, se ven obligados a subir los tipos de interés de forma brusca y las condiciones crediticias se endurecen todavía más. Suben los impagos, explota la burbuja de deuda pública (los billones y billones de dólares invertidos en bonos estatales al 1% acaban valiendo nada por culpa de la rampante subida de precios) y las empresas entran, esta vez sí, en un escenario propio de la Gran Depresión, con tasas de quiebras superiores al 30%.
Ahora mismo firmo un escenario intermedio."