REFORMAS EN LA POLICÍA FEDERAL

Tarea para Garré: Los operativos policiales en los estadios, que son corruptos y caros

Nilda Garré debería cuidarse de su obsesión contra la Policía Metropolitana para apreciar que las reformas en la Policía Federal no consiste en remover jefes de comisarías sino en modificar normas y procedimientos, algunos de los cuales resultan tan ineficientes como corruptos.

 por EDGAR MAINHARD

 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). No hacía falta que muriese Ramón Aramayo en el estadio José Amalfitani, en el barrio porteño de Liniers, para que se cuestionen los operativos policiales que se realizan, básicamente, porque es un mecanismo de soborno a la seguridad pública que realizan los dirigentes de fútbol, con el dinero de quienes pagan su entrada, para solapar su corrupción con los barrabravas. Algo así como clientelismo clientelar...
 
Y todo esto ocurre con la supervisión de Julio Grondona, vicepresidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, vía su interminable jefatura de la Asociación del Fútbol Argentino. El ex ferretero de Sarandí devenido en opulento empresario vecino de Puerto Madero parece, según sus críticos, algo así como un Muamar el Gadafi en el fútbol profesional doméstico, por el vitalicio liderazgo del coronel libio amante del balompié.
 
Los operativos policiales en los estadios son

> muy onerosos para los clubes,

> humillantes para los simpatizantes no violentos, e

> ineficientes para controlar el ingreso de barrabravas a los estadios o evitar la violencia quienes, a menudo, desatan esos malvivientes.

 
No se entiende porqué el fútbol debe pagar por la seguridad pública en un lugar donde hay miles de personas, y de por sí eso obliga a la supervisión policial imprescindible. Con esa misma lógica los piKeteros deberían pagar por el servicio de los patrulleros que acompañan sus desplazamientos.
 
No se entiende porqué los policías -quienes cobran un adicional por el servicio prestado en los estadios- conviven con los barrabravas, con la excepción de ocasiones en las que deciden iniciar alguna persecución ilegal de la barrabrava visitante solamente por caprichos personales de algún comisario acostumbrado a incumplir los códigos y las leyes.
 
No se entiende porqué una fuerza de seguridad desarrolló un sistema clientelar y corrupto a partir del ingreso que paga el fútbol, que es el precio por callar la convivencia entre los dirigentes y los barrabravas.
 
Si la policía cumpliera con su deber, no habría barrabravas en ningún estadio y no haría falta montar esos gigantescos y muy caros operativos de seguridad.
 
Si Nilda Garré, ministro de Seguridad, pretende concretar alguna reforma que le agradecerá la sociedad y será significativa en su gestión, ahí tiene la tarea por delante.
 
"Pido justicia y que los hinchas que hayan estado ahí vayan a declarar y digan la verdad", reclama Mabel Flores, la esposa de Ramón Aramayo, el simpatizante de San Lorenzo muerto en las inmediaciones del estadio de Vélez.
 
¿Cómo que Velez Sarfield y San Lorenzo de Almagro deberían jugar sin espectadores en el estadio?
 
Aníbal Fernández demuestra, una vez más, una tontería sin límites que humilla la dignidad institucional de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
 
¿Acaso se juega sin espectadores un clásico entre Olimpia y Cerro Porteño, en Asunción del Paraguay? Ocurrió hace poco, y sin incidentes.
 
¿Acaso se juega sin espectadores un clásico entre Colo-Colo y Universidad Católica, en Santiago de Chile?
 
¿Acaso se juega sin espectadores un clásico como Flamengo-Fluminense o Sao Paulo vs. Corinthians?
 
Ni hablar de un Manchester United vs. Liverpool o de un Barcelona FC. vs Real Madrid.
 
Cuando las autoridades cumplen con su deber, el espectáculo puede funcionar.
 
Pero Aníbal es torpe hasta para articular excusas. Además, él apañó esas prácticas irregulares mientras comandó la seguridad público, tanto como ministro de Interior como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
 
Y como vicepresidente del club Quilmes, con muchos antecedentes de violencia en su barrabrava, no puede ni siquiera balbucear. 
 
¿Quiere Garré marcar diferencias con los bochornos de Aníbal Fernández? Ahí tiene una oportunidad: que revise todo el negocio de la seguridad deportiva y que se comiencen a cumplir los reglamentos.
 
Por último, Canal 7 no puede emitir al Cirque du Soleil para completar la transmisión deportiva del Velez Sarfield vs. San Lorenzo de Almagro cuando el partido fue suspendido por la muerte de un simpatizante.
 
"Se suspendió el partido, se levanta la transmisión", dijeron en Canal 7. Sin una cuestión profesional (¿son o no son periodistas? ¿Un periodista deportivo se encuentra inhibido de otras formas periodísticas?) y por una responsabilidad ética (ocurre un hecho que altera el evento a difundir), debían permanecer en el lugar y realizar la tarea periodística imprescindible.
 
Pero Canal 7 no quería problemas con Garré -vinculada medio familiarmente a Juan Manuel Abal Medina, secretario de Medios, con mucha influencia sobre Canal 7- y puso los pies en polvorosa. Cobardía agigantada por la transmisión de un espectáculo circense cuando acababa de morir un espectador y por eso se había suspendido el Fútbol para Todos.
 
Los tranversales acostumbran referirse, con orgullo, a su modelo cultural. Días atrás en la red social Twitter, Jorge Asis criticó a Alejandro Horowicz por la vanagloria de éste por el modelo cultural prevaleciente.

Modelo cultural no solamente son libros y cinematografía o teatro. Básicamente, en la sociedad de masas, es televisión.

 
En situaciones límite como las vividas el domingo 20/03, el supuesto modelo cultural, que se expresa a través de los medios de comunicación del Estado, registra profundas contradicciones.
 
Al fin de cuentas, es la sociedad argentina y su modelo cultural, transversal, peronista o como quieran denominarlo, es inservible.