El reparto de 'la torta' (cuando faltan porciones): Un diálogo que puede terminar en derrota

Cristina de Kirchner escuchará en reiteradas oportunidades más o menos lo mismo: los jefes distritales, amigos u opositores, pedirán lo mismo: dinero. La derrota del oficialismo en los últimos comicios legislativos fue el detonante de la puja distributiva que ya era incipiente: todos quieren recursos (gobernadores, intendentes, sindicalistas, empresarios...). La jefa de Estado recibe primero a Mauricio Macri y luego a Jorge Capitanich (uno opositor y otro amigo, y ambos pedirán lo mismo).

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El llamado al diálogo que acapara la agenda gubernamental resulta más a una idea del Gobierno para intentar ocultar la fuerte debilidad en la que ha caído que un gesto sincero por dar vuelta las cosas que están tan mal en las relaciones entre el poder y los representantes de los distintos sectores sociales.
Pero puede terminar muy mal porque en un escenario de fuerte puja distributiva (en la estanflación a nadie le alcanza dinero: protestan asalariados, empresarios, gobernadores e intendentes, todos), el Gobierno no puede ocultar su fragilidad y convoca a todos a agenda abierta...
¿Qué medidas económicas planea el Gobierno para salir de ese atolladero? No se conoce ninguna. Sólo se traslucen los movimientos vengativos de Néstor Kirchner, ahora al parecer embarcado en hacer pagar a cada uno de sus supuestos "traidores" el alto precio para calmar su sensación de caída al vacío. Y acá el tema del vil metal...
Más allá de reclamos particulares de cada distrito, el principal pedido que llevarán los jefes provinciales será el de una distribución del impuesto al cheque que favorezca más a las provincias.
Se trata de un impuesto por el cual se recauda una cifra anual cercana a laso $20 mil millones de los cuales un 30% debería ir a las provincias. En el interior del país se quejan porque dicen que llega a una cifra apenas cercana al 15%.
En cuanto a los dirigentes disidentes, el principal problema del Gobierno, el fracaso del 28-J se transformó en la excusa perfecta de los mandatarios provinciales para recordar su importancia en el esquema de poder nacional. Oportunismo.
Con ese envión, los gobernadores peronistas con juego político propio aprovecharán una eventual convocatoria de Cristina para exigir que "no se discrimine más a sus provincias", como repite entre los suyos el gobernador cordobés, Juan Schiaretti.
Este ex kirchnerista, que se alejó de la Rosada durante el conflicto entre el Gobierno y el campo, recibió hace poco un giro de $120 millones  por las cuotas atrasadas del Plan de Asistencia Financiera. Sin embargo, quiere más. Exigirá que se envíe una tercera cuota adeudada de 60 millones.
Lo mismo sucederá con la financiación de la caja previsional local. Si bien el Gobierno ya envió 75 millones de una deuda de poco más de cien, Schiaretti seguirá en su plan de exigir los pesos que faltan.
Y no se quedará ahí: en cuanto a la coparticipación federal, pedirá que una modificación en el reparto de los fondos de la recaudación por el impuesto al cheque y que se coparticipen otros recursos, como los impuestos sobre minería e hidrocarburos. Se queja de que Córdoba es una de las provincias que más aporta en materia de retenciones agropecuarias y recibe "sólo un 10 %" de lo que manda.
El puntano Alberto Rodriguez Saá se relame esperando el llamado de la Presidenta. Durante las últimas semanas hizo pública su postura de aceptar "el diálogo". "El Alberto nunca estuvo con Cristina", repiten sus allegados, quienes aseguran que, en un eventual encuentro, el gobernador de San Luis irá con su caballito de batalla: el reclamo por la obra pública.
"Este gobierno nunca nos financió", aseguran. Mientras tanto, Rodríguez Saá opera dentro del peronismo para disputarle a los "K" la conducción del PJ.
Otro de los presidenciables que ya está en campaña para 2011 es el chubutense Mario Das Neves. Consciente de que una gestión ostentosa es uno de los métodos más efectivos para hacer mostrar una gestión eficaz, su principal reclamo será que el Gobierno "no deje de mandar dinero".
Se meterá en el debate de la coparticipación y exigirá que se distribuya de manera más justa el 15 % de los ingresos de la ANSES que se reparten a las provincias.
En cuanto a los alineados peronistas con los "K" irán a La Rosada –y quizá posteriormente a Olivos a ver a Néstora cobrar su lealtad y a pedirle al Gobierno que no les suelte la mano. En definitiva, siempre lo mismo:  el sistema político nos cuesta cada vez más caro...