Hoy, el kirchnerismo juega a todo o nada

Casi 28 millones de argentinos elegirán hoy domingo 28/06 a la mitad de los diputados nacionales y un tercio de los senadores nacionales, además de centenares de legisladores provinciales, concejales y autoridades municipales. Es la 8va. elección exclusivamente legislativa desde el retorno de la democracia. Pero es diferente: a 8 años de la gran crisis de 2001 y a 6 años del arribo de Néstor Kirchner al poder, el Gobierno decidió plebiscitar los gobiernos de Cristina de Kirchner y de Daniel Scioli. En la oposición, Julio Cobos, Mauricio Macri, Felipe Solá, Carlos Reutemann y Elisa Carrió también definen su futuro político.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). A partir de las 8:00, más de 27 millones y medio de argentinos, casi 28 millones, podrán elegir 127 diputados nacionales y 24 senadores nacionales en todo el país. Pero no es apenas una elección legislativa, es un plebiscito acerca de Néstor Kirchner, quien adelantó 4 meses el comicio y convirtió a la provincia de Buenos Aires en el escenario central de la contienda.
Las últimas encuestas publicadas no permiten dar un veredicto anticipado sobre el resultado. Lo peor que puede ocurrir (y es lo más probable) es que el comicio no produzca definiciones respecto del nuevo escenario político.
Sin embargo, Eduardo van der Kooy escribió en Clarín que sí hay certezas:
"A partir de hoy, casi con certeza, un sistema político empezará su larga despedida del poder. Ese sistema involucra a Néstor Kirchner y a su mujer, la presidenta Cristina Fernández. Las elecciones legislativas podrán marcar aquel epílogo aunque difícilmente dejen huellas firmes sobre las alternativas posibles de la inevitable sucesión.
Esa realidad estaría señalando dos cosas. Por un lado, resulta válido el interés sobre la cantidad de votos que cosecharán los candidatos. También las bancas en el Congreso que podrían ganar o perder el oficialismo y la oposición. Pero pareciera plantearse de nuevo un problema que la democracia reconquistada en 1983 no ha logrado solucionar en forma definitiva: el de la gobernabilidad.
No existe en la enunciación ningún sentido tremendista. Se trata, simplemente, de la incapacidad política e institucional de la Argentina para otorgarle estabilidad a sus procesos. Se trata de la inexistencia de alternancias normales. Ahora mismo el kirchnerismo está en su anochecer, pero ni siquiera amanece otro sistema. (...)
Las elecciones legislativas de hoy modificarán el ecosistema político vigente. Pero bastaría que los Kirchner supieran amoldarse, como viejos dirigentes y militantes que son, a la nueva situación para continuar con la gestión. Será un tramo diferente al de los años precedentes aunque de ninguna manera inmanejable. Una de las tantas incertidumbres del día después consiste en conocer la capacidad de adaptación de los Kirchner.
Aquella duda tiene relación, en su raíz, con el concepto de la gobernabilidad. ¿Debió una elección legislativa convertirse casi en plebiscito? ¿Debió arriesgar el capital del propio Kirchner, del gobernador y de los intendentes de la principal provincia? ¿Debió refugiarse el matrimonio en una sola geografía casi despreciando todas las demás? ¿Debió exponer a tanto riesgo a la Presidenta? Esa idea drástica y temeraria de la política es la que fomenta en el imaginario colectivo el temor a un vacío. (...)
Mauricio Macri otea los movimientos de Reutemann porque su plan para el 2011 requiere de alguna tajada peronista. Pero otea además a Francisco De Narváez, el contendiente de Kirchner.
Su socio no oculta que la Casa Rosada le atrae, pero le dijo a Macri que la prioridad la tiene él. Ese pacto se cerró en la vigilia electoral.
La Argentina se asoma desde mañana a un escenario de acertijos políticos que, para nada, constituirán una distracción. (...)"
Raúl Kollman escribió en Página/12 acerca de los sondeos de opinión pública en la provincia de Buenos Aires:
> Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo: Sostiene que Kirchner–Scioli aventajan a De Narváez-Solá por cuatro puntos.
> Roberto Bacman, de CEOP: Estableció una diferencia de 6,3 puntos a favor del Frente para la Victoria, con la fórmula Stolbizer-Alfonsín obteniendo un 20% de los votos.
> Analía Del Franco, de Analogías: Le dio una ventaja de 4,9 a Kirchner-Scioli.
> Hugo Haime, de Haime y Asociados: También registra una diferencia de 4 puntos a favor del binomio del Frente para la Victoria.
> Artemio López, de Equis: El margen es de 5,1 puntos, también a favor de Kirchner-Scioli.
> Doris Capurro, de Ibarómetro: Es la que tiene mayores diferencias a favor del FPV. En su último trabajo, le otorga 7,6 puntos de ventaja.
> Ricardo Rouvier y Asociados: También es de los encuestadores que ven una luz más bien nítida. Según Rouvier, Kirchner-Scioli se impondrían a De Narváez-Solá por 5,7 puntos.
> Opinión Autenticada: Aunque le da una leve ventaja de 1,8 punto al FPV, está claro que en términos estadísticos se trata de un empate técnico. Más aún, OA registra una ventaja de De Narváez entre los indecisos, lo que equilibraría las cosas en esa encuesta.
> Poliarquía: En la encuesta final, publicada por La Nación, afirma que De Narváez-Solá se impone a Kirchner-Scioli por 2,5 puntos. Este estudio también marcaría un empate técnico, pero lo cierto es que Poliarquía registró ventajas del candidato de Unión-PRO en las tres encuestas que publicó.
> Isonomía: En la misma línea, también muestra dos puntos a favor de De Narváez-Solá. Se trata de otro trabajo que habla de empate técnico.
> Giacobbe y Asociados: Para esta consultora, la diferencia es mínima, menos de un punto: 0,9 a favor de De Narváez-Solá. Entra nítidamente en el campo del empate técnico.
> Management & Fit: También le otorga una leve ventaja a De Narváez-Solá: 1,9 punto.
Hay evaluaciones de lo más diversas acerca del comicio.
Ricardo Kirschbaum escribió en el diario Clarín (medio vocero de un grupo empresario con el que Néstor Kirchner dice tener pendiente un ajuste de cuentas, pese a haber sido socios durante al menos 5 años y medio):
"El oficialismo necesita ganar la provincia de Buenos Aires. Esa convicción desesperada parte de la casi certeza de que su performance electoral en los más importantes distritos del país será mala. Y que sólo un triunfo allí le dará fortaleza para atravesar el desfiladero político que se abre a partir de los resultados de hoy.
Lo que está en juego en la formalidad es la renovación de diputados y de senadores. En ambos casos, el oficialismo perderá bancas. En la Cámara baja será la mayor sangría, aunque conservará la primera minoría; en el Senado cederá el quórum propio. (...)
Lo importante, sin embargo, es que el oficialismo se enfrenta con fuerzas distintas que no consiguen emerger todavía como verdaderos desafíos. Si hay dramatismo por el resultado, no es por la envergadura de los contrincantes sino por los errores en cadena que el kirchnerismo ha cometido hasta aquí.
Por eso, el énfasis en la Provincia tiene que ver con la supervivencia política de un proyecto y cómo se influye para que el 2011 sea un escenario menos espinoso que el que se presenta para los actuales ocupantes de la Casa Rosada. También, para quienes quieren sucederlo, como Daniel Scioli. El gobernador ha puesto el pecho para tratar de sacar la sortija presidencial. Sabe que la derrota es una guillotina para ese sueño."
El kirchnerismo, a través del ya vetusto Horacio Verbitsky, insiste con su obsesión: el campo.
"Los grandes propietarios del agro pampeano intentarán retomar hoy en las urnas lo que empezaron por otros medios en 1976 y que Guillermo O’Donnell llamó "la venganza social de la oligarquía contra la Argentina plebeya", que incluye a los trabajadores pero también "a esos empresarios tipo Gelbard, que comían mal en la mesa". Lo harán balbuceando el discurso republicano que les enseñaron sus asesores de imagen. Los comicios serán apenas una escala en su ofensiva de un año y medio por la conquista del poder. Pero aunque su principal candidato resulte derrotado, mañana mismo reanudarán las hostilidades para poner a la defensiva a un gobierno con el cual tienen diferencias ideológicas profundas porque expresa una visión contrapuesta de la sociedad, la relación entre las clases que la componen y sus modos de inserción en el mundo. Podrán contar también con la Unión Industrial, que ha encomendado a su ex presidente José Ignacio de Mendiguren la redacción de su pliego de condiciones. El ex ministro de Devaluación y Pesificación Asimétrica durante el interinato presidencial de Eduardo Duhalde y operador de la transnacional italiana Techint, cuya breve gestión cumplió la misión de licuar los pasivos empresariales e implicó una gigantesca transferencia de ingresos, vuelve a insistir ahora en el más rústico instrumento de política económica: una megadevaluación que, como entonces, unifique los intereses de terratenientes e industriales, a expensas del salario de los trabajadores. (...)", escribió el columnista principal del prebendario Página/12 y presidente del clientelar Centro de Estudios Legales y Sociales.
Horas atrás, Joaquín Morales Solá hizo una acertada descripción del proceso electoral que termina hoy:
"Néstor Kirchner hizo de rockero y dio un salto mortal desde una tribuna para caer en brazos de sus seguidores. Mauricio Macri se disfrazó de Freddy Mercury para arruinar en la televisión las canciones del cantante muerto. Cristina Kirchner pidió la solidaridad electoral de los militares y Francisco de Narváez se convirtió en más estatista que Néstor Kirchner. La campaña electoral ha concluido y casi ninguno de sus protagonistas le escapó a la contradicción ni al ridículo. ¿Necesitaban travestirse tanto para sacar a la política de la anorexia que la aqueja desde hace mucho tiempo?
Lo peor es que pudieron muy poco, casi nada. Sólo el juez Federico Faggionato Márquez y Marcelo Tinelli le proporcionaron a la campaña la dosis necesaria de extravagancia como para convertirse ellos mismos en más protagonistas que los candidatos. El juez le concedió a De Narváez el pergamino de perseguido y, así, lo levantó hasta llevarlo al empate con Kirchner. Tinelli jugó el juego del poder: Kirchner nunca fue tan inofensivo como el Kirchner de la parodia de "Gran Cuñado". El juego terminó (...) con un Kirchner que entraba y salía del programa de Tinelli.
Kirchner no estuvo débil sólo en los últimos tiempos. Lo estaba antes. El ex presidente tiene una virtud, y consiste en que le es casi imposible disimular sus sensaciones. Sólo un político que siente un tembladeral bajo sus pies se somete a una elección de diputado nacional (cuando ya fue y sigue siendo el dirigente más importante del país de los últimos seis años) para competir con un novicio de la política. Sólo esa intensa percepción de inestabilidad pudo obligar a Cristina Kirchner a hacer campaña con más dedicación y persistencia que en las vísperas de su propia elección presidencial. (...)".
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, arriesgó:
"La primera certeza que arrojará la elección parlamentaria que convocará hoy a más de veintiocho millones de votantes es que provocará un declive, inexorable, más allá de sus dimensiones, pero declive al fin, de la figura de Néstor Kirchner.
La siguiente es que, después de algunas idas y vueltas, y de yerros vinculados con su propia inconsistencia, 'Lilita' Carrió bien puede estar dando los últimos pasos de su carrera; al menos, tal como se la conoció hasta ahora.
Y que a Francisco de Narváez, si se mira desde dónde partió y a quién tiene enfrente como rival, nadie podrá negarle que se ha ganado un lugar expectante entre los actores que discutirán el futuro político del país, en los próximos meses.
En un plano más general, que vale la pena repasar, a partir de mañana, seguramente quedarán presentados formalmente quiénes serán los dirigentes que estarán en condiciones de competir por la Presidencia de la Nación en 2011. Y cuáles, muy probablemente, deban iniciar, a su pesar, el camino del retiro inexorable.
(...) Kirchner transformó unas simples elecciones parlamentarias de medio tiempo, como las que ocurren en todos los países del mundo sin dramas ni amenazas apocalípticas, en una cuestión de vida o muerte. De "yo o el caos". De este modelo, que nadie termina de saber qué significa, o la nada. Y, peor todavía, convirtió la elección en un plebiscito sobre la gestión de su esposa, que claramente no estaba en juego.
Cualquier desavisado puede entender que, si quiso plebiscitar la gestión, se necesitará mucho más que un puñado de votos para sostener esa estrategia. Un dato de la realidad permite sostener, hoy por hoy, que, al menos, dos tercios de la población nacional desaprueba la gestión del gobierno nacional y de sus referentes provinciales, con honrosas excepciones.
(...) No es ocioso advertir que, mal que pese, se corre el riesgo, para la salud de la ciudadanía y de las instituciones, de poner al país, durante dos largos años, otra vez, en campaña electoral, con las graves consecuencias que eso puede tener, si se mira lo que ha sido esta campaña que terminó el jueves: Un lamentable rosario de agravios, chicanas, amenazas, malos presagios de lo que puede pasar si alguien gana o pierde, versiones de las más estrambóticas sobre lo que podría ocurrir con la economía, y ninguna, absolutamente ninguna idea o algo para debatir sobre cómo mejorar la vida a millones de argentinos que siguen, o han vuelto a caer, en la pobreza, la indigencia, el desempleo, la inseguridad y la droga.
(...) En las diagonales platenses, hay quienes advierten, y parece ser otro dato de la realidad que viene, que debería seguirse con atención los pasos de Daniel Scioli, una vez que se apaguen los fragores de la batalla electoral. El gobernador ha dado algunos indicios, en los últimos días, de que, más temprano que tarde, iniciará un despegue de las posiciones de Olivos y la Casa Rosada. (...) Para ponerlo en boca de uno de sus confidentes: Scioli está decidido a iniciar esa construcción desentendido de cómo le vaya al Frente Justicialista Para la Victoria en las elecciones parlamentarias. Y de cuál sea la suerte de Kirchner en las urnas.
(...) Ya lo dijo Alberto Fernández: "Algo debemos haber hecho mal para llegar a este presente". (...)".