Cuando la radio vive su ocaso

Las tecnologías alternativas, desde hace tiempo, despiertan controversias sobre cuánto tiempo más podrán sobrevivir los diarios impresos ante los diarios digitales. Otro medio que no está ajeno a un futuro incierto en es el medio radio. La radio está amenazada en el mundo, pero en la Argentina, esa amenaza se potencia.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). El medio mágico de la radio, que alguno llamó el teatro de la mente, está amenazado.
La radio enfrenta enemigos en el propio medio y, a enemigos externos, frente a los cuales algo debería hacerse pero, no se hace.
La radio está debilitándose como medio en todo el mundo pero, mucho más en nuestro país. Sobre este último escenario enfocaré la atención.
La radio dejó de ser el teatro de la mente que alimentaba la imaginación por ausencia de talento a la hora de enfrentar el micrófono. La radio, hace tiempo, ha perdido comunicadores que enriquezcan el mensaje y, más aún cuando se acude con tanta frecuencia a quienes hacen televisión para trabajar en un medio sin imagen.
La producción en radio si bien existe está muy limitada por la falta de recursos humanos y, por escasos dineros que se destinan para esta parte fundamental de la puesta en aire de una propuesta. Esto no permite la incorporación ni la formación de nuevo talento. 
Jorge Vaillant, uno de los cubanos primordiales del grupo humano que rodeó a Goar Mestre, decía: "La radio no va a cambiar hasta que no se pasen dineros de una parte del vidrio al otro".
Mi querido e imborrable maestro de medios, se refería de esa forma a que hasta que no se destinaran parte de los pesos que se usan para contratar figuras a pagarles a los productores la radio no mejoraría.
El tema de la ausencia de talento vale para la radio en general más allá de las frecuencias (AM o FM). La formación del talento en la argentina está a cargo en gran medida del Estado a través del ISER, que depende del COMFER. No es un detalle menor porque al deterioro de la enseñanza pública hay que sumarle la mala labor del COMFER en esta y en tantas otras áreas.
La proliferación de frecuencias por permisos, provisorios de explotación o sin permisos, que a los efectos es hablar de licencias clandestinas o truchas ha complicado enormemente el negocio de la radio y, ha dañado al oyente que quiere que la radio que elige escuchar no se vea interferida. La incapacidad, corrupción e intereses políticos han hecho que el COMFER y la CNC no hagan nada para combatir un flagelo que ha llegado a límites muy difíciles de revertir.
La imposibilidad legal de que las emisoras conformen cadenas de radios le resta al país, con una gran extensión territorial y economía concentrada, la posibilidad de extensión de un negocio que permita rentabilidad, inversión y empleos dignos. Una vez más el Estado le resta al medio lo que argentina tuvo como país pionero en los albores de la radiofonía en el mundo, la emisión en cadena.
La revolución tecnológica habida con Internet y la escucha de música con alta definición en mini receptores ha atraído a los más jóvenes a desplazarse de la radio hacia estas nuevas y súper atractivas alternativas.
La radio comienza a dejar de tener "oyentes herederos". Estos comienzan a migrar.
La televisión por la mañana y la TV por cable, también, le restan audiencia e inversión publicitaria a la radio y, qué no decir de lo que será la inversión en Internet en los próximos años.
La radio necesita que se piense en ella. Faltan radiodifusores que miren el más allá, que reanimen a un medio que sobrevivió a grandes adversarios pero, los que ahora tiene por delante, son muy pesados y el medio está muy maltratado, con un mediocre presente y un muy incierto futuro.
No hay radio sin oyentes y, la cadena de nuevos oyentes se ha roto, principalmente, en aquellos niveles socioeconómicos que más atraen a los anunciantes, los jóvenes. 
El diario en papel está sucumbiendo ante Internet, el aire de la radio está viviendo un ocaso parecido, sólo es cuestión de tiempo.
Nada parece, al menos por ahora, revertir los procesos.