CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Quienes siguieron el Gran Premio de F-1 que se corrió en Bahrein el domingo 26/04 encontraron, en la pantalla de Fox Sports, que el casi exclusivo patrocinante publicitario del evento fue la Municipalidad de Tigre.
El spot televisivo del municipio abunda en imágenes de Sergio Massa inaugurando esto y aquello, y de vez en cuando abramanzado a su mujer, Malena Galmarini, todo con voz en off del susodicho, concentrado en Tigre cuando él se encuentra de licencia como intendente porque es el jefe del Gabinete de Ministros de la Nación.
Sin embargo, Massa no ha podido protagonizar un spot similar acerca de las actividades de la Nación -donde él fue postergado y tener que regresar a Tigre para protagonizar un spot así lo demuestra-.
Queda un dilema por resolver: si Massa lanza el spot porque pretende reubicarse en la escena bonaerense, cuando se lo menciona como Nº4 en la lista de candidatos a diputados nacionales por el Frente para la Victoria/Partido Justiciaista; o porque pretende reivindicarse como intendente apuntando a mantener el control distrital y desde allí soñar con un reconstrucción personal.
Lo cierto es que al oficialismo ya no le alcanza ni con Néstor Kirchner ni con Daniel Scioli ni con Clotilde Acosta (Nacha Guevara), ¿puede sumarle algo Massa? ¿Es el mensaje del jefe de Gabinete de Ministros de la Nación o es que acaso pretende que se lo tenga presente como intendente y no como ausente funcionario de la Casa Rosada?
Mucho más concreto, pero también riesgoso, es el coprotagonismo de Daniel Scioli en la campaña. Acerca del gobernador, algunos recortes: Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"(...) Las preguntas, salvo algún imponderable, parecen tener respuestas: Kirchner será candidato a diputado y Scioli lo acompañará. El peronismo bonaerense no tiene otra receta. Hay en la decisión de ambos cierta dosis de fatalismo: calculan que la realidad no les está dejando alternativa, excepto que estén dispuestos a enterrar sus destinos políticos.
El ex presidente carece de margen para el retroceso después de que exigió a los intendentes bonaerenses las candidaturas testimoniales. Varios de esos funcionarios están viendo cómo sus imágenes decaen en sus comunidades. Su deserción podría acelerar la indisciplina y el desgranamiento en el peronismo. Será el partido oficialista el soporte de Cristina Fernández en los dos años largos de mandato que le restan.
Si el gobernador de Buenos Aires no atinó a tomar distancia cuando la jugarreta se lanzó, difícilmente pueda hacerlo cuando quedan sólo dos meses para los comicios. Scioli no dispone, igual que Kirchner, de ninguna opción sencilla. Una pelea ahora abriría interrogantes sobre el futuro de su administración. La posibilidad de una derrota condenaría a los dos. Sólo la victoria emerge como una tabla de salvación. Y tampoco, tal vez, cualquier victoria.
Se advierte en estas vísperas, sin embargo, una diferencia en las adyacencias del ex presidente y del gobernador. Nadie se atrevió a sugerirle a Kirchner que quizá debía recapacitar sobre su candidatura. Ni siquiera se animaron aquellos que en los sondeos de opinión pública han comenzado a percibir algo: que la espuma de la dupla Kirchner-Scioli se viene aplastando y que habría variantes que la empiezan a empardar. Por ejemplo, la combinación del gobernador con Sergio Massa, el jefe de Gabinete.
El universo de Scioli es diferente. El gobernador cambia impresiones con sus colaboradores y con amigos fuera del poder. También escucha. Escuchó impactado cuando un asesor bien cercano le dijo la semana pasada mientras ojeaba una encuesta: "Te dije que era mejor que no siguieras con esto".
Pero Scioli está dispuesto a seguir. ¿Cómo pedirle a Kirchner que se apartara?, según le había aconsejado un confidente. ¿Cómo bajarse ahora en medio del río sin desatar un torrente?, según le susurran asesores y ministros. El gobernador decidió anudar su suerte a la de Kirchner y esperar que una buena elección lo coloque quizá como un presidenciable indiscutido para el 2011. Sólo quizá, porque para llegar a la meta habrá un tiempo largo y complicado por delante, con una crisis económica y social, con los imponderables que suele deparar la Argentina y con los misterios que siempre oculta Buenos Aires.
Scioli confía en su propia campaña y en su estrella para salir a flote. Pero la línea electoral que va fijando Kirchner lo desacomoda y no rinde los frutos esperados. El adelantamiento electoral fue pensado como un recurso para entorpecer a la oposición. Pero la oposición, incluido el PJ disidente, muestra un progreso persistente. La postulación de Kirchner se hizo con una evidente sobreestimación de la imagen actual del ex presidente. La apelación a Scioli fue urdida como un golpe final. Pero la elección en Buenos Aires, que develará si el Gobierno zafa o no, continúa abierta y con demasiados enigmas para el oficialismo.
Los encuestadores están divididos. 3 consultoras vaticinan ahora, con cierta firmeza, la chance de que el PJ oficial sea derrotado en Buenos Aires. Otras 4 le adjudican todavía la victoria a Kirchner-Scioli. Pero notan que con el paso de los días las diferencias se achican. Los más optimistas le conceden una ventaja no mayor a 6 u 8 puntos a la fórmula kirchnerista. Y hay que transitar aún dos meses.
Para colmo, Kirchner alterna en la Provincia un tono componedor, como aspira Scioli, con referencias inútilmente hostiles. La semana pasada anduvo por Mar del Ajó y vinculó de nuevo a la dictadura y a José Alfredo Martínez de Hoz con el conflicto con el campo. O existe obstinación o un profundo desconocimiento: aquella ciudad balnearia pertenece al partido de General Madariaga, donde la actividad agrícola es su médula. Lo rodea además una región de influencia que integran Ayacucho, Tandil, Azul, Olavarría, Balcarce. Muchos de esos intendentes se agarraron la cabeza.
Los intendentes tiemblan por el juego al que se los ha obligado a jugar. Los del conurbano pretenden armar sus listas con el sello y el escudo del PJ y no con el Frente para la Victoria que inventó Kirchner. Necesitan como nunca en estos años la impronta peronista y también necesitan ser prácticos: la boleta del PJ es en los cuartos oscuros la Nº2; la del FPV es la Nº20. El hábito electoral en muchas de esa zonas indica que a los votantes les atrae la simbología peronista, pero además la facilidad de encontrarla en las primeras boletas a la vista. En la elección del 2007, cuando ganó Cristina, los intendentes optaron por las boletas del PJ y relegaron al FPV para las llamadas colectoras. (...)". Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
"(...) ¿Y Daniel Scioli? (...)
El ex presidente tiene en sus bolsillos los recursos del Estado. La provincia de Buenos Aires no está bien con sus cuentas fiscales. Pero Scioli ha jurado que jamás volverán los patacones, la cuasi moneda bonaerense de la gran crisis, mientras él sea gobernador. Los patacones serían su sepultura política. (...)
¿Lo perjudica Kirchner en las listas bonaerenses? Quizá. Pero Scioli no necesitaba sólo de una renuncia voluntaria del ex presidente; tenía que empujarlo él de la candidatura para ganar simpatías sociales y políticas. También en la provincia de Buenos Aires hay que ser antikirchnerista para crecer en vastos sectores. Aparece un problema: Scioli no ha nacido para eso.
La mesa peronista del día después podría encogerse a sólo dos dirigentes: Reutemann y Scioli, si éste ganara por un fino haz de luz el más importante distrito electoral del país.
Scioli podría negociar muchas cosas o ninguna allí, pero no quiere quedarse sin una silla. No le hará las cosas fáciles a Reutemann: pedirá unas elecciones internas para definir el candidato presidencial del peronismo, sabiendo que él representa a Buenos Aires, más grande que Santa Fe. Los antecedentes no son buenos: Menem le ganó la interna a Cafiero por la candidatura presidencial cuando éste lideraba Buenos Aires. (...)".
Intendentes preocupados, colectoras malditas y la derrota que merece la hipocresía de Scioli
Daniel Scioli quemó las naves cuando casi todos quienes lo acompañan creen que no debió ser tan extremista. Para sobreactuaciones ya es suficiente con Néstor Kirchner. Sin embargo Scioli decidió apostar toda su carrera política a que el Frente para la Victoria/Partido Justicialista no será derrotado en los comicios del 28/06. En verdad, el oficialismo ya perdió porque, cualquiera sea el resultado, tendrá que tomar decisiones en materia de política económica, de imprevisibles consecuencias. Acerca de Scioli, el fragmento de entrevista en el siguiente texto revela un personaje de peligrosa hipocresía:
"(...) –¿Pero en lo personal tiene tomada una decisión?
–Esta no es una elección legislativa más. Cuando miro este año y medio de gobierno me pregunto qué hubiera pasado si no hubiese tenido las leyes que me permitieron recomponer salarios docentes, hacer una reforma total para enfrentar la inseguridad, cambiar los bolsones de comida, el clientelismo, por tarjetas para 500.000 madres que pueden planificar la nutrición de su familia. Vemos en otros lugares, donde tienen que enfrentar la crisis, los problemas que les traen cuando los cuerpos parlamentarios toman posiciones como máquinas de impedir, como está pasando en España, por ejemplo. O qué hubiese pasado si el gobierno nacional no hubiera logrado los votos en el Congreso para la recuperación de los fondos para la ANSeS. Hoy no estarían en marcha las obras públicas, no se estaría apuntalando la producción y el empleo, que es un tema central. En este marco sentimos, más allá de la decisión final que tome el partido, la necesidad de defender este rumbo del país, que se sostiene con un trabajo integrado de municipios, provincia y Nación como nunca se había dado en la provincia de Buenos Aires. Nosotros sentimos la enorme responsabilidad de ponernos al frente. Algunos me dicen "preservate, cuidate, no te expongas tanto", pero a mí siempre me gustó comprometerme, hacerme cargo y no puedo ser indiferente cuando lo importante no es mi futuro ni mi carrera política. En el 2003 cuando muchos me decían "quedate en la ciudad, si la tenés ganada, para qué vas a ir a jugarte al lado de Kirchner", yo estaba convencido de que por más voluntad que tenga un intendente, un gobernador, si las políticas nacionales no te dan el marco adecuado, poder gestionar es difícil.
(...) –¿Ve especulación en algunos intendentes peronistas? Se dice que algunos podrían llegar a algún acuerdo electoral bajo cuerda con la oposición.
–Creo que a medida que se avance hacia el cierre de las listas va a quedar muy claro quién está de un lado o quién está del otro. Desde luego, acá todo se sabe. Entendemos los tiempos que se va tomando cada uno. Quizás al principio algunos dudaban, pero ahora al ver la determinación que tiene el presidente de nuestro partido y al verme a mí sin especulaciones políticas personales, se van a sumar a hacer que la gente comprenda lo que está en juego en esta elección.
–¿Y cree que en esta elección está en juego la gobernabilidad?
–Acá no es nosotros o el caos. Es nosotros, que estamos gobernando, con los legisladores que necesitamos para que nos sigan y que representan a la gente preocupada por lo que ve en el mundo y no quiere que pase en la Argentina. Es nosotros, que tenemos la responsabilidad de convocar a un voto positivo y constructivo. Yo no veo una oposición constructiva, sino una oposición que busca por todos los medios debilitar al Gobierno. Además, son muy claras las contradicciones que tienen. Por ejemplo, las de (Felipe) Solá y (Francisco) De Narváez en materia de seguridad, lo que estamos viendo con (Mauricio) Macri en la Ciudad de Buenos Aires, donde está parando todas las obras, en los subterráneos, en las escuelas, en los hospitales. Van en el camino del ajuste, mientras nosotros creemos en la producción, en el consumo, en la recuperación del rol del Estado. Después que el peronismo disidente rompió en la Legislatura provincial, una de las primeras leyes que se trató fue el incentivo para que lleguen capitales para generar empleo. Votaron en contra. Si una ley que está en línea con el corazón del peronismo, para el que gobernar es generar empleo, la votaron en contra ¿qué puedo esperar en el futuro?
–¿Entonces piensa que el 28 de junio confrontan dos modelos?
–Sí, pero qué es el modelo. Para ponerlo en términos de la vida cotidiana de la gente, es un Estado presente o un Estado ausente, un Estado que busca generar empleo o un Estado que lo deja librado al mercado, un Estado que cree que hay que dinamizar la obra pública y otro que la para. Es una inversión del 36% en educación como tiene la provincia o una inversión del 25% como tiene la ciudad. Ahí se expresa el modelo. Y no son palabras, son hechos. Palabras son las de Gabriela Michetti, que dice que va a ser diputada para mejorar la ciudad. ¿Desde dónde se resuelven mejor los problemas? ¿Gobernando o ocupando una banca entre 257? Palabras son las de Solá, que dice que va a renunciar el 9 de mayo. ¿Sabe por qué dice eso? Porque el 8 cierra la lista y tiene miedo de que se peleen antes y quedarse afuera. Recién empezaron y ya están peleando por un lugar en la lista.
(...) –¿Sueña con ser presidente?
–Ese fue uno de los errores que cometían los gobernadores en la provincia de Buenos Aires. Apenas llegaban allí comenzaban a fantasear y planificar otro futuro político. ¿Qué pensaría la gente de mí en medio de esta crisis si yo en vez de estar trabajando para la provincia y ayudando a la Presidenta estuviera pensando en ser presidente? La ansiedad está puesta en otras cosas, en que salgamos de esta coyuntura, en que fortalezcamos el rumbo del país.
(...) –En el congreso del PJ bonaerense se habló de otras posibles candidaturas testimoniales a diputado como la de Alberto Balestrini o la de Hugo Moyano. ¿Es posible que se sumen nuevos nombres a la lista?
–Sí, cada vez son más los que están manifestando su voluntad de sumarse a este pronunciamiento de defensa del rumbo del país. Mi vicegobernador ha sido muy claro en eso: va a estar donde el partido y el pueblo de La Matanza se lo pida. El intendente de La Matanza ya ha dicho que se pondrá al frente de la lista, como muchos otros dirigentes. (...)
–¿Evalúa la posibilidad de una derrota?
–Soy un optimista crónico. Tengo confianza, estoy convencido del trabajo que estamos realizando. Tengo la tranquilidad que estamos haciendo los máximos esfuerzos y no veo en aquellos que se dedican a criticar o la oposición por la oposición misma que digan que esto o aquello haya que hacerlo de determinada manera. Yo gobierno escuchando, con un sentido amplio, y las cosas las fuimos sacando por consenso. Ellos se quedan en el diagnóstico, en las descripciones de las realidades obvias. Mientras, a nosotros nos gusta hacernos cargo de los problemas, vamos al frente y los solucionamos. Esa fue la palabra que yo di, pedí el voto para eso, y hemos avanzado en este año y pico en un montón de cosas. Tenemos que trabajar también estas dos semanas, tenemos una responsabilidad ejecutiva y serán las autoridades partidarias las que irán resolviendo las cuestiones electorales. La gente ya me conoce, sabe de mi temperamento y de mi fortaleza espiritual para afrontar algunas adversidades que he tenido que pasar en mi vida para tener la decisión y el coraje de ir al frente. Yo sentía que no podía ser indiferente ante decisiones que sabía que iban a afectar a mi gobierno sin tener un compromiso explícito y claro. No les puedo pedir a los otros lo que yo no estoy dispuesto a hacer."
"(...) En medio de los tironeos, crece en los espacios opositores la idea de recurrir al invento electoral que el kirchnerismo usó a fondo en el 2007, las listas colectoras. Por ese mecanismo un sector político presenta, por ejemplo, dos boletas, ambas encabezadas con la misma lista de candidatos a diputados nacionales, pero con nóminas distintas para legisladores provinciales y/o para concejales. Y, por supuesto, una fuerza puede presentar dos, tres o la cantidad que quiera de colectoras.
La experiencia del 2007 mostró que el mecanismo puede ser relativamente útil para el fin que el kirchnerismo buscó con su utilización: traccionar votos para los candidatos principales (en esa ocasión, la postulación presidencial de Cristina Kirchner). Pero dejó en evidencia, también, que es una jugada de "política mezquina": las colectoras reparten entre tantas variantes los votos potenciales de un sector, que éste termina consiguiendo menos legisladores provinciales o menos concejales de los que hubiera obtenido con una sola lista para esos cargos.
Según ocurrió en muchos casos, las colectoras no llegaron al piso de votos necesario para conseguir bancas, pero les restaron sufragios a las listas "originales" del sector.
El mecanismo genera, también, comprensible confusión en el electorado y puede terminar siendo una "lotería": no todos los votantes están advertidos de que hay más de una boleta de una determinada fuerza (con distintas ofertas para, por caso, concejales) y pueden terminar colocando en el sobre la primera que vean en el cuarto oscuro.
Fue a partir de la experiencia del 2007 que los intendentes peronistas del FpV se juramentaron que este año no aceptarían que Néstor Kirchner les impusiera "colectoras". Sin embargo, en estos días en Olivos y en la Gobernación también están analizando volver a utilizarlas, al menos en los distritos donde las encuestas muestran cosechas de votos muy exiguas para la lista de diputados nacionales que encabezarán Kirchner y el gobernador Scioli. Es que el objetivo del oficialismo, con este recurso, es el mismo de hace dos años: traccionar desde abajo la mayor cantidad de votos posibles para los candidatos principales.
En los espacios opositores, como se dijo, la razón para apelar a las colectoras sería otra: la "imposibilidad" de los dirigentes de nivel municipal y regional de ponerse de acuerdo para hacer listas únicas. Pero, desde ya, a los candidatos a diputados nacionales no les disgustaría la posibilidad de sumar, de ese modo, más votos para sus nóminas. (...)".







