Santa Fe insiste con el campo: Promueve el 'turismo rural'

El proyecto está orientado a resaltar la identidad en pequeñas localidades, fortaleciéndose el trabajo en comunidad, la planificación participativa y el trabajo asociado con el objeto de pensar en una única región para desarrollar.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), con el acompañamiento de la Secretaría de Turismo de Santa Fe, lanzó en esa provincia el proyecto de Desarrollo del Turismo Rural orientado a resaltar la identidad en pequeñas localidades, fortaleciéndose el trabajo en comunidad, la planificación participativa y el trabajo asociado con el objeto de pensar en una única región para desarrollar.
Desde hace 8 años, Inta Rafaela avanza en un proceso de consolidación de la planificación territorial en áreas rurales, experiencia que a la fecha alcanza 12 grupos de trabajo que cubren la región Centro de la provincia.
La Secretaría de Turismo de la provincia aporta dentro de la articulación la promoción y difusión, además de sumar en territorio capacitación y ordenamiento dentro del sistema turístico.
Quienes escojan viajar a través del turismo rural comunitario participarán de la vida cotidiana, se sentirán como huéspedes más que como turistas. Y es que los pequeños pueblos rurales se diferencian de los centros turísticos masificados, dado que no han alterado su forma de vida para adaptarse al gusto y a las necesidades del turista.
Las comunidades han decidido cómo quieren presentarse ante el visitante, dirigen y gestionan su propia iniciativa, se sienten orgullosas de compartir lo que son y lo que hacen, con el agregado de una impresionante riqueza natural y las raíces culturales que heredaron.
En Santa Fe, con impulso de Inta, poco a poco fue surgiendo el interés por una nueva alternativa económica que permitió crear oportunidades a partir de los recursos propios. Así nació otra forma de hacer turismo: un turismo por el desarrollo.
Sin abandonar sus actividades tradicionales, muchos grupos locales se han ido poco a poco incorporando a esta nueva actividad, mediante procesos de formación y con la cooperación de diferentes organismos e instituciones que trabajan en territorio.
De esta forma, el turismo ha venido a ser un motor para el desarrollo en muchas áreas rurales. Y especialmente ha favorecido a mujeres y jóvenes, que han encontrado una nueva ocupación mediante la que contribuyen a la economía de sus familias.
Por último, se dejó en claro que es difícil resumir en unas pocas palabras toda la diversidad y la riqueza de las experiencias de turismo rural comunitario. Así que lo mejor es cruzar el umbral y aventurarse a conocer la propuesta.
Según los especialistas, el turismo rural comunitario demuestra impactos muy positivos a nivel económico, social y ambiental, entre los que se pueden destacar el desarrollo local y el fortalecimiento comunal.
Además, complementa y diversifica los ingresos de las familias campesinas, pescadoras e indígenas; desarrolla la capacidad empresarial local, contribuye a frenar la migración rural y la venta de tierras. También ayuda a valorar y preservar la cultura local, contribuye a la activa participación de las mujeres, promueve la conservación de la naturaleza y el desarrollo de reservas comunales, permitiendo a la familia campesina aprovechar los recursos naturales de manera sostenible.