2 recuerdos de Corín Tellado

La escritora Corín Tellado, la 2da. más leída en lengua castellana, murió en Gijón a los 82 años. Ella publicó más de 4.000 títulos y vendió más de 400 millones de ejemplares. Aqui el recuerdo de Mario Vargas Llosa y de Boris Izaguirre.

Hace años, los médicos diagnosticaron a María del Socorro Tellado López problemas renales, lo que le obligaba a seguir un tratamiento de diálisis. Pese a todo, la escritora continuaba en actividad, escribiendo relatos breves para la revista Vanidades, con sede en Miami (Florida, USA).
María del Socorro Tellado López nació el 25 de abril de 1926 en Viavélez, una localidad costera del municipio asturiano de El Franco. Tras residir algunos años de su adolescencia en Cádiz, donde se mudó la familia, en los 50 regresó a Asturias, donde fijaría su residencia en Gijón. allí, la escritora tendría dos hijos, fruto de un matrimonio que terminó en separación pocos años después del enlace.
Tellado estuvo vinculada a la editorial Bruguera durante la mayor parte de su precoz y prolífica carrera. En 1945, con menos de 20 años, publicó Atrevida Apuesta, la 1ra. de una larga serie de novelas románticas que tuvieron gran éxito a ambos lados del Atlántico. En los años 60, la UNESCO le atribuyó el reconocimiento de autora viva más leída en lengua castellana.
El diario El País, de Madrid, España, incluyó las 2 columnas siguientes entre los honores a Corín Tellado:
POR MARIO VARGAS LLOSA 
Corín Tellado fue un fenómeno social y cultural extraordinario. Hizo leer a gente que jamás lo hubiera hecho, personas a las que les permitió soñar. Yo nunca leí ninguna de sus novelas, pero la entrevisté: me encontré con una persona sencilla, muy natural. Conectó con la gente simple y llegó a un público inmenso. Pocos autores habrán tenido tanto público. Me sorprendió por lo poco que conocía de la enorme difusión de su obra.
No tenía consciencia de su repercusión. Creo que los editores ganaron con ella más dinero que la propia Corín, una mujer de provincias que vivió siempre en la periferia soñando en su mundo de fantasías románticas, de seres imposibles e irreales. Con esas novelitas ligeras daba a sus lectoras esa ración de fantasía e irracionalidad sin la que los seres humanos no podemos vivir.
La traté con respeto, como era lógico, y desde entonces siempre me mostró con una gran simpatía y cariño. Las tres únicas veces en que la vi siempre percibí ese cariño en las conversaciones cordiales que manteníamos. Por eso siempre la he guardado mucha estima. La primera vez me recibió con reticencias, porque ETA acababa de pedirle dinero, pero congeniamos.
Fue creadora de una literatura menor y popular, sin pretensiones intelectuales, dirigida a un público humilde y poco informado.
En cambio, era una fabuladora nata, sin una gran formación, pero con una intuición romántica que iba al compás de los tiempos. Cuando esos tiempos cambiaron, fue cediendo en dosis de credulidad. Seguro que hoy habrá muchos lectores que la estarán recordando con cariño y nostalgia.

POR BORIS IZAGUIRRE
 
En una ocasión se publicó que después de Cervantes, Corin Tellado era la autora mas leída en español. Alguna vez Mario Vargas Llosa dedicó palabras de respeto hacia su obra y la expansión que de nuestro idioma habría conseguido esa prolífica obra. A finales de la década del 90 del siglo pasado, una cadena de televisión privada intentó adaptar sus historias cargadas de sentimentalismo a la pequeña pantalla.
El fracaso de tal aventura fue siempre motivo de amargura para esta autora. Asi la conocí en Oviedo, durante una entrevista para el programa La Ventana. Llegó acompañada de familiares, pequeña estatura pero imponente presencia; un abrigo de pieles, unos ojos incisivos, un acento de otra época, un andar de Agatha Christie y una sombra rodeándola: esa sensación que a pesar de ser el nombre más asociado a la escritura que generaciones y generaciones de latinoamericanos hemos conocido, el mundo literario siempre levanto murallas para impedirle acceso.
Esas murallas son responsables de limitar el universo literario de Corin Tellado a lo que se llama "novelita romántica". Es innegable que sus obras remueven en los españoles aires de posguerra y franquismo. En mi casa de Caracas, nuestra tata Victoria Lorenzo aprendió a leer con esas novelas de Corín Tellado publicadas mensualmente en la revista Variedades.
Y fue ese milagro, el que mi tata abandonara el analfabetismo lo que me llevó a leerlas también. Pronto descubrí que la señora Tellado escribía siempre sobre amores imposibles, mujeres engañadas por hombres peligrosos, pero también planteaba, a su manera, conflictos contemporáneos como el ascenso profesional de una mujer que siendo secretaria sabía que podía influir en las grandes decisiones de una empresa, a riesgo, claro, de enamorar al presidente de la compañía, por lo general casado con otra mujer que desdeñaba cualquier compromiso profesional.
Si se consigue mirar estas historias mas allá del desdén hacia su posible cursilería, se encontrará un planeta de mujeres que luchan por ser reconocidas como personas en una sociedad que obstaculiza sin cesar esa posibilidad.
Mi tata, Victoria, era una cocinera estupenda, pero era también alguien que deseaba conocer un gran amor. Al no encontrarlo, se enamoró tanto del Che Guevara como de Mohamad Ali y pese a eso jamás renunció a su novela de Corín Tellado. Comprendo que encontraba en ellas una universalidad del sentimiento que sus obras manejan sin ningún pudor y que muchas veces se le ha intentado encarcelar en la desdeñosa palabra "Cursi".
A ella no le hacía asco, cuando nos conocimos en esa entrevista radiofónica, se sonrió mirándome a los ojos: "No es que lo cursi sea malo, es que la gente le tiene miedo".
La frase me marcó, pensé que se refería a que todos tememos la desnudez de nuestros sentimientos y bajo ese premisa intenté leer alguna de sus múltiples novelas. Y me encontré una asombrosa habilidad para ofrecer algo nuevo en cada historia y surcar todo el panorama posible de emociones humanas.
Las mujeres de su obra se enfrentan al aborto, ser madres solteras, adulteras castigadas o triunfadoras, trabajadoras sometidas a distintos tipos de acoso o bullying, emigran hacia grandes capitales o intentan integrarse a culturas mas desarrolladas. Besan o conocen la frigidez, "un tema en el que he sido pionera", me confesó en esa misma entrevista.
Descubren el orgasmo como liberación pero entienden de inmediato que su disfrutE puede acarrearles nuevos obstáculos en el mundo machista. Si, incluso rozan la homosexualidad femenina, aunque es más probable encontrar caballeros que opten por engañar a sus esposas ocultándoles sus verdaderas inclinaciones. Toda pasión, con o sin nombre, aparece en las páginas de las obras de Corín Tellado.
Al leerlas uno puede descifrar la impecable estructura: planteamiento, desarrollo, final feliz, en muchos casos o final abierto, en las obras de la década del setenta para acá, como si la excesiva modernidad hiciera mas descreída a su lectora y Tellado entendiera que su obra necesitaba ir al paso de los días. Cada historia tiene precisión matemática: nunca más de 76 paginas. Y es esa permanente extensión lo que contribuye a observar sus obras como modernas. Cada vez mas admiramos obras breves y Tellado era una experta implacable de ellas.
"Es triste que el proyecto de las telenovelas sobre mis obras no haya prosperado" me decía en aquella entrevista. "Mira que me lo han pedido veces y años. Pero mi explicación es que yo no escribo para que me vean y me escuchen a través de otros.
Yo escribo para que me lean y esa actividad sea como un secreto, un misterio entre mis lectores y yo". Era una gran apasionada de Asturias, miembro de una serie de obras benéficas y muy activa en las celebraciones de distintas Ferias del Libro tanto en Oviedo como en Gijón. Una vez hablamos por teléfono por algo que había escrito sobre ella. 2Quiero agradecerte tu respeto", me dijo y lamenté mucho entender que esa palabra le fuera tantas veces negada por el mundo editorial en español.