Día Nacional del Gas y nada para celebrar

Hace 64 años, nacía la industria nacional del gas al dar el puntapié inicial de lo que sería Gas del Estado. Hoy la realidad del gas en la Argentina dista mucho de aquella que pretendía la fundación de la empresa nacional.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hace 64 años, nacía la industria nacional del gas, al constituirse el 5 de marzo de 1945, durante el interinato en la Presidencia de la Nación del general Edelmiro Farrel (4 días antes de que la renuncia del general Pedro Pablo Ramírez lo consagrara difinitivamente en el cargo) lo que sería Gas del Estado.
La fecha recuerda la toma de posesión de las empresas extranjeras distribuidoras de gas por redes por parte del Gobierno nacional a través de YPF.
La decisión política significó el desarrollo sostenido de una industria que creció de una manera exponencial, a tal punto que al momento de la nacionalización existían 190.000 usuarios en todo el país mientras que en 1992 -momento de la nueva privatización- existían 5.000.000 de usuarios.
Además, fue una decisión económica estratégica ya que hasta ese momento la materia prima para brindar el servicio de distribución de gas era el carbón de hulla -importado de Inglaterra- y a partir de la nacionalización se comenzó a utilizar el gas del subsuelo argentino y se construyó el gasoducto más largo del mundo para ese momento, entre las localidades de Llavallol y Comodoro Rivadavia.
Hoy la realidad del gas en la Argentina dista mucho de aquella que pretendía la fundación de la empresa nacional. Según explica el economista y ex secretario de Energía Alieto Guadagni en su informe '¿Hacia una energía escasa, importada y cara?' la producción de gas vino creciendo todos los años desde 1990 hasta el año 2004, pasando en ese periodo de 23 miles de millones de m3. a 52,4 es decir un aumento del 127,8%. A partir de este nivel máximo alcanzado la producción comienza a caer ligeramente todos los años ubicándose así en el año 2008 en 50,4 miles de millones de m3, o sea una caída acumulada del 3,8%.
Pero la producción-explica el especialista- no está cayendo en todas las provincias, ya que se registran aumentos en Chubut, Mendoza, Salta y Tierra del Fuego, pero estos aumentos no pueden compensar las caídas de la producción de Neuquén y Santa Cruz, ya que estas dos provincias representan más de la mitad de la producción de todo el país. Inciden-sigue el informe- en este cuadro de caída global de la producción de gas las reducciones que registra YPF que durante el 2008 profundiza su caída productiva (casi 7%) que ya se había insinuado durante el 2007. En estos momentos la producción de YPF representa apenas el 27% de la producción total de gas en Argentina, mientras que en los noventa su participación se ubicaba en el 35%.
Otros informes muestran la tendencia a la baja en la producción gasífera en la Argentina. Según el último estudio de la consultora Economía y Regiones, le producción de este hidrocarburo se contrajo en 2008 un 1%  (50.481.000 m3), respecto al 2007, mientras que el horizonte para sus reservas  se redujo a 8,8 años. Otro, del Instituto Argentino de la Energía ‘General Mosconi’, basado en datos oficiales, señala que la producción de gas mostró un decrecimiento del 1,2% en 2008 respecto del 2007. El documento añade que el año pasado se produjeron 50.271.428 m3 del fluido contra los 50.891.368 m3 de 2007, lo que pondría en evidencia  síntomas de estancamiento y retroceso desde el año 2004 para el sector.
En Argentina el precio de este combustible está regulado. Los US$0,80 por millón de BTU (British Thermal Unit, una unidad calórica) que se pagó a los productores durante los primeros años posteriores a la devaluación ayudaron a mantener las tarifas congeladas en los hogares, los comercios y la industria, pero desalentaron las inversiones en exploración para el hallazgo de nuevos pozos.
La demanda creció de manera exponencial, de la mano de los precios bajos, hasta que la oferta comenzó a ser tan escasa que fue necesario comenzar a importar. Antes del millonario barco regasificador (anclado en el puerto de Bahía Blanca), se apostó al gas de Bolivia, que es la fuente más abundante y cercana, pero las promesas de volúmenes crecientes de envíos desde ese país no se cumplieron.
En 2007 pero sobre todo en 2008 hubo incrementos de tarifa para todos: empezaron los industriales, y les siguieron comercios y hogares. Los más ortodoxos sostienen que la única manera de que una oferta en caída satisfaga la demanda es a través de precios altos.
En un escenario de crisis como el que frecuenta hoy el mundo ya es notoria la baja en la demanda de gas al haber menos producción. Los datos preliminares que se manejan en el sector energético indican que la demanda industrial del fluido experimentó en el primer bimestre del año una caída que oscila entre el 8%  y 10% respecto a igual período de 2008.
En el 64º aniversario de la creación de la industria nacional del gas, esa que ya no existe, la Argentina será el escenario del Congreso Mundial del sector, lo que convierte el hecho en una paradoja.