"En la historia de la ciencia, la alquimia (del árabe 'al-khimia') es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio Romano, en el Imperio Islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2500 años.
La alquimia occidental ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trimegisto, una deidad sincrética grecoegipcia y legendario alquimista. Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del siglo XVII. En el transcurso de los comienzos de la época moderna, la alquimia dominante evolucionó en la actual química. (...)".
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Los alquimistas Kirchner y Carrió experimentan con el PJ y Macri: 4 de cada 10 argentinos no tiene preferencias electorales
Conclusión: ni Néstor Kirchner ni Elisa Carrió pueden prevalecer sobre el otro sin ensayar acuerdos más amplios que ellos mismos. Hoy día Carrió se encuentra en mejores condiciones que Kirchner para intentarlo, pero no debería exagerar en sus acrobacias.
1. El peronismo sigue siendo la mayor fuerza electoral argentina.
2. El peronismo se encuentra partido y el interrogante es por dónde pasa la línea de corte, y si Néstor Kirchner conserva la porción mayor o la menor.
3. Para quien ambicione desplazar a los Kirchner desde el no peronismo, es imprescindible llegar a acuerdos con el peronismo no kirchnerista.
4. Los no peronistas Julio Cobos, Elisa Carrió y Mauricio Macri buscan negociar con espacios peronistas no kirchneristas.
5. En el caso de Carrió ensaya numerosas combinaciones porque, en el fondo, apuesta a quedarse con dirigentes y simpatizantes de diversas colectividades políticas.
6. ¿Y la UCR? Se encuentra ausente del 'mercado de pases', en parte porque ya sufrió demasiadas pérdidas desde los comicios de 2001.
7. Luego, aparece la cuestión de Julio Cobos y su naciente Confe, con quienes la UCR aún no definió un vínculo.
8. Hay una cuestión fundamental que debe resolver la UCR: si su reagrupación será antes o después de Raúl Alfonsín. La desaparición del ex líder puede disgregar aún más al partido rojiblanco.
9. Resultará más interesante seguir la política 2009 a nivel distrital que nacional porque es parte de la fragmentación argentina.
10. El peronismo es el partido que más experiencia tiene en disgregaciones, contradicciones y rupturas, que se han sucedido durante los últimos 30 años. Debería tenerlo en cuenta Elisa Carrió.
"(...) ¿Surgirá un peronismo no kirchnerista como fuerza de importancia?
Del Franco: –Por el momento desde la opinión pública no se percibe claramente ese espacio. Aparecen sólo dirigentes, con una alta disparidad en su consideración popular, lo que hace difícil predeterminar si su unión captará o expulsará la voluntad de voto del electorado preferentemente cercano al peronismo.
Mora y Araujo: –No lo veo. Veo al peronismo no K más bien fragmentado. En la provincia de Buenos Aires, tal vez bajo el liderazgo de Felipe Solá, pero sin proyección nacional. Si el peronismo no K se instala solo en Buenos Aires no tendrá otro camino que ir en la coalición polarizante con Carrió y un sector de la UCR. En el resto del país no lo veo.
Berenstein: –Cuando el peronismo huele que se agota un proyecto de poder, tarda muy poco en reinventarse, realinearse, rearticularse y regenerar otra alternativa, que puede o no ser exitosa. No hay duda que surgirá una fuerza superadora del kirchnerismo dentro del peronismo. La pregunta es si esto ocurrirá en el 2009 o un poco más adelante.
Römer: –No me parece. El espacio anti K, con miras a las próximas elecciones, es decir en el corto plazo, va a ser ocupado, como en 1997, por la oposición. Como cuando ganó Graciela Fernández Meijide. De los resultados de 2009 dependerá o no el surgimiento de liderazgos alternativos al kirchnerismo. Hablo de liderazgos de importancia, con fuerza, no antes.
Bacman: –En el contexto de la crisis de los partidos políticos de nuestro país el crecimiento de un peronismo no kirchnerista es una realidad. Aún no ha encontrado un formato definido que le permita trascender las realidades provinciales. Si el Gobierno controla los resortes de la economía durante el primer semestre del próximo 2009, es muy difícil que crezca electoralmente de manera significativa. (...)"
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"(...) La fortaleza de Solá es también su buena imagen pero su tiempo de rebeldía, desde que partió del kirchnerismo, desnuda serias dificultades para un armado alternativo. A Daniel Scioli aún lo acompaña un ángel porque pese a los graves problemas en Buenos Aires su imagen no se derrumba. Ha caído pero continúa en niveles aceptables (46%). Hay en el peronismo quienes aconsejan no perder de vista a gobernadores menos renombrados. Sería el caso de José Luis Gioja, de San Juan. Gioja no posee todavía envergadura nacional, aunque para la última batalla falta mucho. Con esas cartas, no muchas más, cuenta el PJ para el 2011.
Kirchner no se siente rendido. Nadie sabe cómo se siente Cristina. El ex Presidente analiza del derecho y del revés un trabajo que hace pocas semanas le alcanzó la consultora Analogías. ¿Qué dice ese trabajo? Que el 31,9% de los argentinos estaría dispuesto a votar en octubre a alguna opción peronista. Casi por mitades, las preferencias se dividen entre el kirchnerismo y alguna nueva corriente que surja en el PJ. La clave radicaría entonces en la necesidad de coagular esa sangría.
La Coalición Cívica y los radicales tendrían garantizado ya el 21% de los votos. Para todos, oficialistas y opositores, el gran enigma radica en este dato: el 44,5% de los consultados no tiene la menor idea acerca de a quién podría apoyar en octubre. Kirchner piensa seguir especulando con su candidatura en Buenos Aires. Especulará hasta que la ley se lo permita. Supone que sería un mensaje de contención hacia el interior peronista y una señal que sembraría dudas constantes en la oposición. Con Kirchner en la arena electoral la oposición debería aprestarse quizá para una campaña encarnizada. Pero la oposición también sabe lo que pasa: no hay ahora encuestas favorables para la aventura de Kirchner en territorio bonaerense.
El plan de contingencia electoral existe como, al anochecer, existió también aquel para enfrentar los efectos de la crisis financiera y económica internacional. Los índices kirchneristas le apuntan a Sergio Massa, pero su figura reúne pros y contras. El jefe de Gabinete posee buena imagen provincial, pero ha tenido en pocos años mucho ajetreo público. También fue titular de la ANSeS e intendente de Tigre, donde goza de licencia.
El mirador oficial, por las dudas, divisa a otras figuras. ¿Graciela Ocaña? La ministra de Salud le daría a la oferta kirchnerista una mayor sensación de apertura. Ocurre sin embargo que la mujer no ha sabido granjearse muchas amistades en el peronismo bonaerense.
Tampoco los nombres de Massa y Ocaña tendrían que ser excluyentes. ¿Uno en la lista de diputados y el otro en la de senador? No hay ahora fórmula que no sea examinada en el laboratorio matrimonial. Si Massa y Ocaña llegaran a ser candidatos, tal vez después de marzo deberían abandonar sus lugares en el Gabinete. Pero ese capítulo no está cercano. (...)". Damián Glanz en el diario Crítica de la Argentina:
"(...) Entusiasmada por el avance judicial de la causa que inició contra Néstor Kirchner por un combo delictivo que incluye la asociación ilícita, la ex diputada encontró una sólida excusa que le permite justificar la amplitud política que comenzó a pregonar en las cercanías de la Navidad. "La batalla es contra el régimen, la guerra es contra el gobernante de facto", repite. Entiende que la lucha por la República debe ser lo suficientemente efectiva como para herir de muerte al adversario en el primer turno electoral y reemplazarlo en 2011. Fue así como en unas pocas semanas Carrió pasó de la soledad a acordar con radicales, socialistas y Luis Juez. Y a abrirle la puerta a Felipe Solá y finalmente al PRO.
Pero ¿piensa en Mauricio Macri cuando habla del PRO? Por ahora no. Cuando habla de Macri –aunque algunos medios se encaprichen o entusiasmen con otra cosa–, Carrió está pensando en una fracción del macrismo. Se refiere a ese espacio todavía desperdigado que de a ratos une al diputado Federico Pinedo con la vicejefa Gabriela Michetti, el secretario general de Gobierno, Marcos Peña, y a un puñado de funcionarios porteños que también muestran grietas entre sí.
El guiño a ese sector es apenas un ladrillo en la ingeniería electoral que Carrió imagina para este año. Y tiene tanto de alianza como de pacto de no agresión. En un sector de la Coalición Cívica, especialmente la diputada Patricia Bullrich, creen que octubre debe ser el momento de confluencia de toda la oposición en una lista única, que incluya al PRO. "Un acuerdo nacional pero no del distrito", dijo la jefa del partido. La propuesta en apariencia racional encierra una trampa: el macrismo es una fuerza exclusivamente distrital. Pese a los esfuerzos de Pinedo por hacer crecer al partido, en las provincias el PRO no es más que un salpicré de adherentes que no comparten personería jurídica.
¿Cómo sería entonces ese acuerdo "nacional pero no distrital" con una fuerza que no es nacional sino distrital? En la Jefatura de Gobierno ya están casi convencidos de que en 2009 la Ciudad mantendrá la tradición electoral que inició con su autonomía: continuarán separados los comicios a legisladores porteños de la elección para diputados nacionales. El objetivo del PRO es ganar el turno de julio para ampliar su poder parlamentario local. Si finalmente acepta, es allí donde competirá la figura más prominente del macrismo: Michetti. (...)
El segundo capítulo del acuerdo será para octubre, donde un sector de la Coalición Cívica se imagina compartiendo una lista con el PRO y el resto de los aliados del frente republicano. Carrió cedería lugares para erigirse en la cabeza del "gran pacto parlamentario opositor", y el juego le serviría al macrismo para disimular la muy probable derrota que debería digerir en octubre si compite en soledad.
Pero el mensaje y la estrategia de Lilita no terminan de cerrar dentro de su propio espacio. El sector del ARI nacional que conducen las diputadas Elsa Quiroz, Marcela Rodríguez y el propio Pérez piensa que es muy complicado confluir en un armado nacional con un partido con el que hay diferencias de fondo, aunque tampoco tienen claro hacia dónde va Carrió. (...)".







