CIUDAD DE BUENOS AIRES (Ambitoweb) La AFIP, a cargo de Alberto Abad, dio a conocer ayer los valores de los automóviles que deberán tomarse para el próximo pago del Impuesto a los Bienes Personales. Ocurrió lo que ya es un clásico: los precios fijados son hasta 20% más altos que los reales y vigentes en la plaza. Ya no es serio que el gobierno obligue a pagar el impuesto a la riqueza a quienes posean un patrimonio de 33.000 dólares o más (rige a partir de los $ 102.300). Es lo que, por ejemplo, vale un departamento de dos ambientes y lejos está de ser en los barrios caros. Tras la devaluación y la inflación de casi 100% que sobrevino, nunca fue modificado el valor a partir del cual se comienza a pagar este gravamen. La misma carga sufren las empresas a las que no se les permite ajustar sus balances de acuerdo con la inflación y, así, deben pagar Ganancias que en realidad no obtienen. Son, en definitiva, impuestazos ocultos detrás del alza de los precios y que pesan sobre las personas y las empresas.
La AFIP repetirá este año un clásico: para calcular el pago del Impuesto a los Bienes Personales tomará a los automóviles a un valor que resulta entre 11% y 20% mayor que el de mercado. Con esto habrá más contribuyentes alcanzados por el tributo a la riqueza, con el que deben cumplir todas las personas que tengan activos (tanto físicos como financieros) por más de $102.300 al 31 de diciembre de 2006. Este monto se mantiene inalterable desde la convertibilidad, con lo que al ritmo de la inflación de más de 90% en el precio de los bienes que se suma desde diciembre de 2001, cada vez son más los individuos que ingresan en este impuesto, por lejos el más odiado y que registra mayor evasión del sistema tributario argentino.
Listado
El organismo recaudador publicó ayer el listado de valores de los automóviles que se deben tomar como válidos para calcular el impuesto. Este año se repite la disparidad ya observada en el ejercicio 2005, donde los precios para el organismo son entre 11% y 20% más caros. La diferencia se comprueba al comparar la información oficial con la de la Cámara del Comercio Automotor -organismo que provee de valores al mercado-, y donde se percibe que la distancia es mayor a medida que aumenta el precio de los vehículos.
Así, dentro del grupo de los automóviles denominados como económicos, observan las siguientes diferencias entre el valor AFIP y el de mercado: Fiat Uno Fire, $ 37.500 contra $ 33.800; Chevrolet Corsa Classic 3 puertas base $ 24.830 conta $ 21.800, y Volkswagen Gol 1.9 SD, $ 39.620 contra $ 35.800. Los desfases oscilan entre 11% y 14%. Automóviles como los Peugeot 206 y 307, Chevrolet Astra y Citroën en sus versiones Xsara Picasso y C3 presentan variaciones de hasta 16%. En tanto, en marcas de primera línea, como Mercedes-Benz y Jaguar, se observan diferencias de hasta 20%. Por ejemplo, un Jaguar modelo X-Type 2.0 cuesta $ 139.964 para la AFIP y $ 115.900 para una agencia. Al valor de los automóviles, las personas deben añadir además los precios de los inmuebles que posean (sean o no su residencia), activos financieros (dinero en efectivo o a plazos, acciones, bonos y colocaciones de todo tipo en el exterior), embarcaciones, aviones, joyas y obras de arte de las que sean propietarios.
En total, se calcula que este año deberían cumplir con la presentación de la declaración jurada y el pago del Impuesto a los Bienes Personales casi un millón de personas.
El repudiable 'truquito' de la AFIP con los precios de los automóviles
Los valores de los automóviles presentados por la AFIP, que deberán tomarse para el próximo pago del Impuesto a los Bienes Personales, son hasta un 20% más altos que los reales y vigentes en la plaza. Con este 'truquito', la AFIP a cargo de Alberto Abad se asegura más contribuyentes alcanzados por el tributo a la riqueza.
27 de febrero de 2007 - 00:00
Fiscalización
Sin embargo, los datos de la AFIP hablan de no más de 400.000 contribuyentes que realizan el trámite. Más allá de la falta de cumplimiento, el organismo que dirige Alberto Abad asegura que en el caso de este impuesto, es donde más facilidad de fiscalización existe para los técnicos del organismo.
Este año, las liquidaciones deben realizarse en abril, para las personas que no tengan acciones en empresas y compañías que no tengan cotización abierta; y en mayo para el resto de los contribuyentes.
El pago coincide además con la liquidación anual del tributo a las Ganancias.
Sin embargo, los datos de la AFIP hablan de no más de 400.000 contribuyentes que realizan el trámite. Más allá de la falta de cumplimiento, el organismo que dirige Alberto Abad asegura que en el caso de este impuesto, es donde más facilidad de fiscalización existe para los técnicos del organismo.
Este año, las liquidaciones deben realizarse en abril, para las personas que no tengan acciones en empresas y compañías que no tengan cotización abierta; y en mayo para el resto de los contribuyentes.
El pago coincide además con la liquidación anual del tributo a las Ganancias.








