En Chile, todos los naipes ya fueron distribuidos. Se completó el mazo y, después de cambiar sus cartas, a Cirsa no le quedaron ni un par de jotas.
El Gobierno de Michelle Bachelet reveló el nombre de los 5 proyectos que faltaba adjudicar en el proceso de otorgamiento de permisos para operar casinos: se adjudicaron 15 casinos en total, incluyendo sus hoteles y otras instalaciones, una inversión de US$ 471 millones, y la ciudad más disputada, Rancagua, terminó quedándose sin casino, pese a que en ella habían apostado los grupos más poderosos que participaron del proceso: los chilenos Martínez (Grupo Enjoy) y los españoles de Cirsa.
Entonces, mientras festejó el grupo francés IGGR, propiedad de la familia Raineau, que opera casinos en Francia, Egipto, Ecuador y la Argentina, anduvo de luto Cirsa pese a que había reclutado al ex subsecretario de Obras Públicas chileno, Clemente Pérez, a través de Eduardo Matte (socio de Cirsa en el proyecto en Rancagua).
Cirsa no se adjudicó ningún proyecto en todo el proceso, y Enjoy únicamente se quedó con Antofagasta, y con el 10% de la sociedad que tiene con el polémico industrial bélico, fabricante de las bombas 'racimo', Cardoen.
El drama de Gerardo Boneto, el operador de Cirsa en la Argentina, es que fue definitivo en contra de la suerte del grupo español, el bochornoso incidente en el cual su accionista controlador, Manuel Lao Hernández, fue retenido en el aeropuerto de la Ciudad de Buenos Aires porque en su equipaje portaba una cantidad de dinero importante sin declarar. Aunque las autoridades argentinas definieron el tema como una falta administrativa y no como un delito, de todos modos manchó la imagen de la compañía en días muy importantes.
Así, el fin del año 2006 es calamitoso para Cirsa cuando, en junio de 2007 vence el convenio de sus buques casino anclados en el puerto porteño, y que no renegoció durante 2006, ¿podrá hacerlo durante el año electoral que viene?
En plaza se afirma que, según su contabilidad declarada, en los primeros 9 meses del año, presentó pérdidas equivalentes a € 12 millones, que contrastan con las de ejercicios anteriores, bastante mejores: en 2003 ganó más de € 39 millones, en 2004 sólo perdió € 1,5 millón, y en 2005 volvió a los resultados positivos: € 9,5 millones.
Cirsa cuenta con un endeudamiento bancario de € 613 millones y endeudamiento por impuestos atrasados de juego de € 50 millones. El grueso de la deuda con entidades financieras corresponde a emisiones de ‘bonos basura’ (€ 500 millones, según la propia compañía), a tipos de 8,75% y 7,8%, emitidas por Cirsa Business Corporation, Cirsa Finance Luxembourg y Cirsa Capital Luxembourg. La empresa catalana paga € 110.000 al día en concepto de intereses.
"Sin los ‘barcos’, no puede hacer frente a esta deuda", aseguran en el sector.
La situación jurídica de estos casinos flotantes es precaria, ya que se encuentra pendiente de resolución un pleito que cuestiona la jurisdicción nacional sobre los mismos, ya que la Constitución de la Ciudad establece claramente que es el gobierno porteño quien debe controlar el juego que se desarrolla en su jurisdicción.
El caso incluso, llegó hasta la Corte Suprema, ante la interposición de un recurso extraordinario por parte del abogado Ricardo Monner Sans, que se encuentra pendiente de resolución.
De acuerdo al diario digital ElConfidencial.com/, de Madrid, España, "la dependencia que la compañía tiene de estos ‘barcos’ es total. Como muestra, un botón: su peso en la cuenta de explotación es del 33% (otras fuentes hablan del 36,2%). Es decir, a pesar de estar presente en más de 70 países, la tercera parte de sus ingresos provienen de estos casinos bonaerenses. Precisamente en octubre, la agencia de calificación Moody’s colocaba en vigilancia los bonos de la compañía catalana por, entre otros argumentos, "la alta concentración de la rentabilidad" en estos dos barcos flotantes. Y en Argentina son conscientes de ello".
Estas corporaciones de negocios son difíciles porque Cirsa debería premiar en vez de cuestionar a Boneto porque Manuel Lao la sacó bastante barata: gozó de una cobertura periodística de notable baja intensidad, cuando la Aduana le decomisó el dinero en el Aeropuerto porteño, ingresado en un valija sin declarar.
De acuerdo al diario virtual 'LaPolíticaOnLine.com.ar', no eran € 500.000, como se informó sino más dinero, posiblemente € 2 millones. "Cuando las autoridades de Aduana se toparon con los cientos de miles de euros, Lao sufrió una oportuna descomposición y se le permitió partir al Uruguay".
El lobby de Cirsa en la Argentina comprometería a funcionarios judiciales del fuero federal de la Ciudad de Buenos Aires, probablemente algunos de ellos con competencia electoral; y a un abogado de nombre Javier Fernández, se insiste.
El derrumbe en Rancagua ocurre después del derrumbe en la competencia por el casino en Rosario, y en un año donde Cristóbal López y su Casino Club han logrado mermar la facturación de los buques casinos. Casino Club explota las máquinas tragamonedas en el Hipódromo de Palermo.
Gerardo Boneto es quien debe lograr la renegociación del convenio, y que no haya nuevos percances en un complejo que ha sufrido demasiados días inactivos por conflictos sindicales. En definitiva, dicen que él desea que este "maldito 2006" se vaya cuanto antes y que en el 2007 cambie su suerte.
Ay Boneto, a Egea estas cosas no le pasaban... (Los problemas de Cirsa)
Miguel Ángel Egea, el anterior operador político de Cirsa en la Argentina, tenía un problema: su vinculación con el menemista Alberto Kohan y su pasado junto a la represión cívico-militar de los '70. Pero quien lo sustituyó, Gerardo Boneto, tiene problemas más graves: no logró ganar ningún negocio adicional para Cirsa, sufre muy duro a manos de Casino Club y sus tragamonedas en el Hipódromo de Palermo, y el impacto de los escándalos argentinos provocaron el golpe final en la apetencia por Rancagua, en Chile.
27 de diciembre de 2006 - 00:00








