En Cuba no se habla del médico para Fidel sino de Robert Kennedy (?)

José Luis García Sabrido, jefe de cirujía del Gregorio Marañón, viajó el jueves a Cuba, según informó ‘El Periódico de Catalunya’ en una noticia que dio la vuelta al mundo pero no se publicó en la isla caribeña, donde el diario oficial 'Granma' eligió reinstalar la guerra de la CIA contra los Kennedy.

Ya es sabido que un cirujano español ha viajado a La Habana para tratar al mandatario cubano Fidel Castro Ruz.
Según informó 'El Periódico de Catalunya', José Luis García Sabrido, jefe del servicio de Cirugía del hospital público Gregorio Marañón de Madrid voló el pasado jueves a la isla en un avión fletado por el gobierno de Cuba y que, además, fue provisto con material clínico de última generación del que no disponen los servicios sanitarios en La Habana.
García Sabrido es un reconocido especialista de cirugía general que ha tratado a personalidades importantes. Fue discípulo de José Luis Barros, referencia en la medicina quirúrgica en los años '60.
Según cuenta en su información 'El Periódico', el propio Barros eligió a García Sabrido para que le interviniera quirúrgicamente cuando se le diagnosticó una grave enfermedad intestinal.
Los servicios sanitarios que atienen al mandatario cubano conocen el currículum de García Sabrido, ya que éste dio una lección magistral en el IX Congreso Cubano de Cirugía, que se celebró entre el 7 y el 10 de noviembre pasado en el Palacio de Convenciones de La Habana.
El viaje ocurre al final de un buen año para Cuba, que cerrará el 2006 con un crecimiento del 12,5% en términos del Producto Interno Bruto (PIB), la cifra más elevada de su historia revolucionaria y expresa la tendencia a la consolidación gradual de la economía que se observa desde 2004, según sostuvo en un documento la Asamblea Nacional del Poder Popular, presidida por Raúl Castro Ruz.
Pero el diario 'Granma', el órgano oficial del Gobierno cubano, le dedicó su portada a una nota sobre Robert Kennedy, y su supuesto asesinato a manos de la CIA, la mafia ítalo-estadounidense "y cubana", igual que hermano Robert F. Kennedy.
El texto es el siguiente:

POR GABRIEL MOLINA
LA HABANA ( Granma). La BBC de Londres y el diario The Guardian dieron a conocer sensacionales filmaciones y fotografías en las que aparecen 3 altos oficiales operativos de la CIA en el hotel Ambassador de Los Angeles, donde fue asesinado en 1968 el entonces candidato a presidente.
El ex Fiscal General había acabado de ganar la candidatura del Partido Demócrata aquel 5 de junio, algunos meses antes de la elección que, según los cálculos, lo llevarían a la presidencia de Estados Unidos.
Los altos oficiales ocuparon cargos de responsabilidad en las gigantescas operaciones secretas contra Cuba durante los años '60 desde la Estación JM Wave, situada en Miami, la mayor de la Agencia en esa época.
Los identificados son
> Gordon Campbell, que se desempeñaba en aquella cruzada como jefe de Operaciones Marítimas;
> George Joannides, jefe de Operaciones de Guerra Psicológica, y
> David Sánchez Morales, jefe de Operaciones Especiales.
El informe dado a conocer es el resultado de 3 años de investigaciones realizadas por el cineasta Shane O’Sullivan, las cuales revelan que esos altos oficiales estuvieron asignados en 1963 a la guerra secreta contra el Gobierno de Fidel Castro, uno de cuyos objetivos era asesinar al líder cubano.
Las evidencias han hecho volver a poner en la actualidad al grupo CIA-mafia y gangsters de origen cubano que, según la investigación del Comité del Congreso de USA, pudo también haber estado implicado en el magnicidio de Dallas.    
El reporte de Shane O’Sullivan, transmitido el lunes 20 último en 'BBC Newsnight', revela que los operativos y 4 asociados, aun no identificados, estaban en el Hotel Ambassador, momentos antes y después del atentado. Esa presencia es sospechosa porque "la CIA no tiene jurisdicción doméstica y algunos de los oficiales estaban basados en el Sudeste de Asia y no tenían razón de estar en Los Angeles".
Kennedy había acabado de ganar las primarias de California con un programa contra la guerra en Vietnam y ya estaba asegurado para retar a Richard Nixon en los comicios presidenciales, cuando fue asesinado.
El supuesto autor del crimen, el palestino Sirhan Sirhan, fue arrestado, con un arma en la mano, en la cocina-pantry donde ocurrió el hecho. En el proceso, psiquiatras aportados por la defensa convinieron en que Sirhan, de 24 años de edad, estaba en trance en aquel momento y pudo haberse hallado en estado de hipnosis. Una libreta de notas con la frase "RFK debe morir", que se halló en poder de Sirhan, pudo también haber sido escrita en el mismo estado hipnótico. 
El doctor Herbert Spiegel, una autoridad mundial en hipnosis de la Universidad de Columbia, cree que Sirhan pudo haber sido programado para actuar como un señuelo del real asesino.
En los interrogatorios, Sirhan dijo recordar que una muchacha lo llevó a un lugar muy oscuro, donde una pandilla lo choqueó. Agregó que no recuerda haber disparado a Kennedy.  
En diciembre de 1998 su abogado, Lawrence Teeter, reclamó un nuevo juicio para Sirhan que fundamentó en distintas evidencias. Una de ellas fue la autopsia, retenida por la Fiscalía durante el juicio, la cual muestra que el tiro fatal vino desde detrás del Senador y disparado al manos a sólo una pulgada de distancia y lo máximo a 3 pulgadas.
Sirhan estaba cara a cara con Kennedy y el arma en su mano a una distancia entre 1,5 a 5 pies del ya candidato favorito para las elecciones de la presidencia. 
Posteriores investigaciones arrojan que había más huecos de bala en el marco de una puerta en la escena del crimen, que los tiros disparados por el arma de Sirhan, lo cual da pie a la sospecha de que hubo más de un tirador. El marco en cuestión fue destruido como lo fue  una segunda arma que se ocupó por la policía de Los Angeles. Se alegó que hubo una orden judicial, pero la Defensa no tuvo noticias del hecho.
Además, un guardia de seguridad nada simpatizante de Kennedy admitió que se encontraba de pie en contacto directo con la espalda del Senador y que se agachó cuando sonaron los tiros y extrajo su revolver.
Un testigo ignorado por la policía —dijo el letrado— declaró que vio disparar al guardia. Nunca se examinó su arma, a pesar de que la autopsia reveló también cómo "las perforaciones en el cuerpo describen un ángulo hacia arriba, como si hubiera sido disparada desde abajo".
En aquel mismo instante, el fotógrafo Jaime Scott Enyert fue bruscamente acometido y arrestado a punta de pistolas. Su cámara con las fotos fue incautada.    
El más importante de los oficiales de las fotos y videos identificado por algunos testigos, es Morales, un consuetudinario bebedor, quien dijo en una ocasión a sus íntimos amigos: "Yo estaba en Dallas cuando cogimos al hijo de perra y yo estaba en Los Angeles cuando cogimos al pequeño bastardo".
Morales es descrito por Tom Clines, también jefe en la JM Wave, como una leyenda en casi todas las operaciones encubiertas de la CIA, siempre ligado a los actores principales de ese grupo del trabajo sucio, en particular Ted Shackley, quien fue subdirector de George Bush, padre, para operaciones Especiales  en la CIA cuando George Bush, padre, era director y David Atlee Phillips, jefe de las operaciones contra Fidel Castro y contra Salvador Allende.
El siniestro grupo ya estaba formado en 1954 para ejecutar el derrocamiento de Jacobo Arbenz.
Morales estuvo en Cuba con Philips entre 1958 y 1960, donde apoyó a Batista y combatió a Fidel Castro. Participó asimismo en el golpe de Estado de Chile en 1973. En Santiago ayudó a Pinochet en su campaña para derrocar al presidente Allende, y después en la feroz represión. 
Además del liderazgo en la Estación JM Wave que organizó la invasión por la llamada Bahía de Chinos, según el oficial CIA, Tom Clines, Morales participó con Félix Rodríguez en la persecución y asesinato de Che Guevara y en la Operación Cóndor, donde estuvo envuelto en importantes asesinatos. 
El investigador Gaeton Fonzi reveló que Morales pudo haber sido el hombre de aspecto latino que fue visto con Lee Harvey Oswald en la casa de Silvia Odio en New Orleans, de acuerdo al testimonio del ex agente CIA, Paul Bethel, quien trabajaba para Philips.
Fonzi y otros investigadores involucran también en el magnicidio a Carl E. Jenkins, Chichi Quintero, William Pawley, Roy Hargraves, Edwin Collins, Herminio Díaz, Tony Cuesta, Eugenio Martínez, Virgilio González y. Felipe Vidal Santiago, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch.    
O’Sullivan pudo identificar a Morales a partir de una foto de éste personaje,  tomada en Cuba en 1959.   
Uno de los oficiales CIA de JM Wave, Bradley D. Ayers, identificó en la filmación a Sánchez Morales, Campbell y Joannides y denunció en una carta en 1994 que ellos tres y muchos de la JM Wave tuvieron "íntimo conocimiento operacional con las circunstancias que rodearon el asesinato del presidente Kennedy". Citó además a Theodore Shackley, Félix Rodríguez, Thomas Clines, Grayston Lynch, Rip Robertson, Edward Roderick y Tony Sforza.  
Morales, quien temía un ataque contra su vida por parte "de su propia gente", murió de un sospechoso ataque al corazón, días antes de testificar ante la Comisión Selecta de la Cámara de Representantes que investigaba el asesinato del presidente Kennedy.
También ingresaron en la larguísima lista de muertos en misteriosas circunstancias de este proceso, el capo mafioso Sam Giancana, John Rosselli, Rip Robertson y el empresario y agente William Pawley, antes o después de declarar, citados por la Comisión.   
Paul Schrade, quien caminaba detrás de Robert F. Kennedy cuando fue asesinado, cree que las frescas evidencias son importantes y deben ser investigadas. 
"Me parece muy extraño que estuviesen presentes esos personajes en una celebración de Robert. ¿Por qué estaban allí, qué hacían?", expresó Schrade al ser interrogado el propio día 20 sobre las revelaciones, cuando se encontraba con Max, un hijo de Robert Kennedy, en el edificio del antiguo Hotel Ambassador.
En esta fecha se recordaba el 81 cumpleaños del asesinado candidato, visitando ambos las obras del proyecto para convertir el hotel en una escuela secundaria.
Aún están sin desclasificar documentos claves de la CIA que, según la investigación de los congresistas en 1978, demostrarían la teoría de la conspiración que acabó con la vida del presidente Kennedy. 
Ahora las evidencias apuntan también en el caso de Robert hacia los mismos sospechosos, 43 años después del magnicidio. Ellas corroboran que aquello fue un verdadero Golpe de Estado, cuyos autores aún son protegidos.  
A pesar, o tal vez a causa precisamente de la particular miopía que ostenta el presidente Bush sobre el terrorismo.