A los 42 años, Helmut Ditsch es un artista internacional. Es argentino y el pintor vivo que mejor cotiza (incluso se dice que por una de sus telas acaba de recibir una oferta de un millón de euros). Para los austriacos, el artista que estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena; para Irlanda, un nuevo vecino que arrendó un castillo de 40 habitaciones y que recorre las calles de Dublín manejando un Ferrari.
Helmut Ditsch subió el monte Aconcagua cuando tenia 22 años y ninguna experiencia. No llevaba agua suficiente, desconocía las claves de la escalada, pero estaba cumpliendo un viejo sueño infantil:
- Nací en Buenos Aires, y jamás había visto las montañas, pero mi padre me contaba lo hermosas que eran. Aparte, mi padre siempre decía que quería subir el Aconcagua y creo que en una época, cuando mi madre ya había muerto, estuvo a punto de hacer un intento.
Helmut Ditsch recuerda perfectamente el día en que, viajando en auto desde Buenos Aires, a la altura de San Luis, vio los glaciares a las cumbres nevadas: "Parecían nubes rígidas. No podía comprender como era posible tanta belleza. Superaba todo lo que me había imaginado".
Seis años después ya estaba pintando >, obra que vendería a Reinhold Messner, el primer montañista en hacer los 14 ochomiles del mundo, y con ello se destacaba en los círculos de arte europeos, tanto por el estilo con que reproduce las montañas –que algunos llaman hiperrealista– como por sus formatos: telas enormes de hasta doce metros de largo.
–¿Trabajas por encargo?
"Al principio pinté todo lo que viví como montañitsta. El Aconcagua fue la primera montaña que pinté y ahí comenzó mi pintura naturalista o paisajista. Después de un tiempo me mandaban a hacer pedidos. Lo que pasa es que esas obras de gran formato tienen que ir a algún lugar. Yo no puedo tenerlas todas. Para mi es muy importante que salgan del atelier. Por eso les ofrezco mis proyectos a distintos compradores, como forma de financiar todo esto, que es muy costoso".
–¿No me vas a decir que tienes problemas de financiamiento?
"No, no. Me va muy bien ahora, pero antes me iba muy mal. ¡Muy mal! Siempre trabajé con paisajes, pero antes eran surreales. Lo que ahora muestro es la belleza de la naturaleza convertida en mi realidad, y eso es lo que la gente siente: realidad".
–¿Por eso le vendes a escaladores como Reinhold Messner?
"Conozco prácticamente a todos los escaladores. A Messner lo conocí en el norte de Italia, donde vive. Ahora es mi comprador mas importante. Messner fue el primero en demostrar que el ser humano es capaz de subir el Everest sin usar mascara de oxigeno, en 1978. Con eso revolucionó toda la escalada. Pero ya antes, en 1974, había comenzado con el estilo alpino, que es subir con una mochila, tratando de llevar lo menos posible y de hacerlo lo mas rápido posible. Hasta ese momento las expediciones se hacían con muchas personas, un montón de equipo y empleando mucho tiempo. Reinhold demostró que podías estar solo".
Helmut Ditsch: el regreso del hijo pródigo
El artista argentino estará en la 32a Feria Internacional del Libro de Bs.As, "Pabellón Rojo", con motivo de la presentación del libro The Triumph of nature. Jueves 20 de abril de 2006 a las 20:30 horas 20/04 al 8/05 de 2006
–¿Son las situaciones extremas lo que te atrae del montañismo?
–Pero empezaste en el andinismo con el Aconcagua. ¿Necesitabas partir en grande?
"Así hay que empezar. Para que iba a esperar. Era joven, tenia 22 años y, como había practicado natación y atletismo, estaba muy bien entrenado. Subí con una expedición que nos llevaba, a mis hermanos y a mi, para cargar. Y eso era todo un honor. Imagínate: acompañar a una expedición hasta el campamento base, que se llama Plaza de Mulas, a 4.600 metros".
–¿Cómo fue que llegaste a la cumbre, entonces?
"Resulta que los expertos andinistas se apunaron. Nosotros estábamos fresquitos. Nos aclimatamos muy rápido, así que dijimos ‘vamos a hacer un intento’. Íbamos por la cara norte, la ruta normal, que es muy ventosa, y en el primer intento de hacer cumbre sufrimos una tormenta muy fuerte. Tuvimos que regresar al campamento base. Lo volvimos a intentar y estábamos ahí, peleando y peleando, hasta que de pronto ya habíamos llegado. Fue fantástico".
–¿Por qué el Aconcagua tiene fama de niño terrible?
"El problema del Aconcagua es que su aproximamiento es muy rápido. Es cierto que las expediciones tardan veinte o veinticinco días en total, pero en dos o tres días ya estas en el campamento base, a cuatro mil metros, mientras que en el Himalaya uno camina una semana antes de llegar al campamento base. Por eso todos llegan destruidos y muchos escaladores, que son muy buenos escaladores, se apunan. Uno lo ve ahí, a la mano, pero no es tan fácil. Tal vez se deba también a una disposición espiritual. De eso no se sabe. La medicina de altura solo puede investigar lo que mide, pero que existe una fuerza espiritual lo podemos sentir todos".
–¿Ah, sí? ¿Qué fuerza es esa?
"Una veneración absoluta por la naturaleza. Muchas veces pienso en los maratonistas que nos acompañaron y después del primer día no pudieron mas. El maratonista corre 42 kilómetros, se destruye, pero después va a su casa, se ducha, tiene una buena comida y al día siguiente vuelve al trabajo. En la naturaleza la situación no es cómoda y para enfrentarla debe haber una predisposición, algo que no esta en cualquier persona".
–Subiste el monte Sinaí. ¿Tuviste alguna experiencia mística?
"¿Sabes como habría que nombrar al monte Sinaí? ¡El monte Urina! ¡Espantoso! Miles de creyentes suben todos los días y van dejando de todo. ¡De-to-do! ¡Es un baño publico! Pero yo sabia que si Moisés tuvo una visión sobre los diez mandamientos debió haber sentido algo especial, algo que venía de lo que tenia a su alrededor. Cuando subí, llegué arriba y vi salir el sol, entendí. No podría explicarlo, tal vez y no sentó lo mismo que Moisés, y tú sentirías otra cosa, pero estoy seguro de que todos tendríamos algo en común: cierta inspiración".
"Cuando vi las primeras montañas en Austria me asusté, porque estaba acostumbrado a lo salvaje, a la cordillera de Los Andes, donde todavía hay muchísimos lugares por conquistar. En Austria tienes todo cultivado. En todas partes hay pistas de esquí y refugios. Es una cordillera que está domesticada. Cada valle tiene una gran ciudad".
–¿Crees que los europeos y los sudamericanos percibimos la naturaleza de forma diferente?
"No se como será en Chile, pero en Mendoza son pocos los escaladores en proporción con su población. Entiendo que lo mismo pasa en el Himalaya. En cambio, todos los europeos suben a las montañas, y así lo han hecho por cientos de años".
–Y en relación con la pintura, ¿son diferentes los públicos de Europa y de Sudamérica?
"En Europa tuve mucho éxito porque vendía las obras, pero la reacción del europeo es intelectual, analítica. Yo pinto grandes emociones, que si quieres puedes analizarlas después, pero primero son emociones y el publico latino es en primera instancia emocional. Me di cuenta de que mi publico está aquí".
Helmut Ditsch estará en la 32a Feria Internacional del Libro de Bs.As, "Pabellón Rojo", con motivo de la presentación del libro ´The Triumph of Nature.
Jueves 20 de abril de 2006 a las 20:30 horas
Desde el 20/04 al 8/05 de 2006















