INVESTIGACIÓN

Encontraron nuestro reloj cerebral: Por qué a veces 2 horas nos parecen 2 minutos

¿Cuánto tiempo pasa desde que el jugador de tu equipo acomoda la pelota para patear ese penal que puede cambiar el partido, hasta que lo patea? ¿Y cuando tu equipo está ganando apenas por 1 gol de ventaja y el referí agrega 4 minutos más, mientras el rival hace de todo para igualarte? ¿Cuánto duran esos 4 minutos? ¿Y cuando estás en la sala de espera de un consultorio médico solo y aburrido, sin una revista que chusmear o alguien con quien charlar? Pasaron 10 minutos y vos, ¿cuánto sentís que pasó? ¿Horas? Es porque nuestro cerebro determina cuánto tiempo ha pasado utilizando los cambios en el ambiente. Cuanta menos actividad haya, más difícil es para el cerebro elaborar una señal temporal. Investigadores descubrieron que los cambios que ocurren durante una experiencia, alteran nuestra percepción del tiempo.

El neurocientífico Albert Tsao y sus colegas de la Universidad Noruega de Ciencia y del Instituto Kavli de Sistemas de Neurociencias, han descubierto una red de células neuronales que determinan nuestro sentido del tiempo. Es decir, los investigadores lograron localizar un reloj neural que organiza el fluir de las experiencias en una secuencia de hechos. Publicaron sus hallazgos en un paper titulado 'Integrando el tiempo de la experiencia en la corteza entorrinal lateral', en la revista Nature.

Utilicemos como ejemplo el fútbol, que por estos días está en boca de todos, mientras se acerca una final histórica en Argentina. ¿Cuánto tiempo pasa desde que el jugador de tu equipo acomoda la pelota para patear ese penal que puede cambiar el partido, hasta que lo patea? ¿Y cuando tu equipo está ganando apenas por 1 gol de ventaja y el referí agrega 4 minutos más, mientras el rival hace de todo para igualarte? ¿Cuánto duran esos 4 minutos? ¿Y cuando estás en la sala de espera de un consultorio médico solo y aburrido, sin una revista que chusmear o alguien con quien charlar? Especialmente si no sabés cuánto te tocará esperar... Quizás al final resulten no ser más que 10 minutos. Pero, ¿cuánto tiempo sentís que pasó? ¿Horas?

Albert Tsao y sus colegas descubrieron que la región del cerebro en la que se "estampan" temporalmente nuestras experiencias es la corteza entorrinal lateral (LEC). Esta está localizada al lado de la corteza entorrinal media (MEC), donde están ubicadas las "células red", descubiertas en 2005 por los científicos Nóbel Edvard Moser y May-Britt Moser, junto a sus alumnos. Las "células red" nos permiten entender cuál es nuestra posición en el espacio. El premio que recibieron fue compartido con John O'Keefe, quien en 1971, había descubierto las "células de lugar" ubicadas en el hipocampo, que son las que forman un mapa del espacio que nos rodea. Las "células de lugar" y las "células red" son las que, combinadas, nos permiten entender nuestra posición en el espacio y navegar en él, explica la revista Psychology Today.

Al equipo de investigación de Moser le faltaba entender cuál era el propósito de la corteza entorrinal lateral (LEC), en la que percibían cambios frecuentes en las señales nerviosas, y una falta de patrón en la actividad. Poco más de media década después, se les volvió claro a los investigadores que era proabble que la señal estuviese cambiando con el tiempo, por eso la aparente falta de patrón. La hipótesis del equipo fue que la red de la LEC codificaba el tiempo episódico.

"El tiempo episódico es claramente diferente del tiempo del reloj", explica Cami Rosso de Psychology Today. "El tiempo episódico organiza las memorias en una secuencia ordenada de eventos. Es el tiempo subjetivo, basado en nuestra percepción cerebral, y está relacionado con la memoria episódica. La memoria episódica es la colección de experiencias que pasaron en un tiempo y locación particulares."

En 2016, el investigador Jorgen Sugar quiso probar la hipótesis. Lo hizo en su laboratorio con roedores. El equipo concluyó que el cerebro utiliza los cambios en el ambiente para determinar cuánto tiempo ha pasado - cuanta menos actividad haya, más difícil es para el cerebro elaborar una señal temporal. Los investigadores descubrireron que al cambiar la actividad en una experiencia, se puede alterar la señal temporal en la LEC, y cambiar cómo el cerebro percibe al tiempo mismo.

Definitivamente, nuestra relación con el tiempo es muy compleja. Según Wikipedia, el tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos. Su unidad básica es el segundo. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciente un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro (el presente), explica la enciclopedia virtual.

En mecánica relativista, el concepto del tiempo es aún más complejo. Aquí, la medida del transcurso del tiempo depende del sistema de referencia donde esté situado el observador y de su estado de movimiento. Es decir, diferentes observadores miden diferentes tiempos transcurridos entre 2 eventos causalmente conectados. Por lo tanto, la duración de un proceso depende del sistema de referencia donde se encuentre el observador. De acuerdo a la teoría de la relatividad, 2 observadores situados en diferentes marcos de referencia, pueden percibir 2 sucesos (que llamaremos "A" y "B") en diferentes orden. Es decir, uno de los observadores puede percibir que "A" pasó antes que "B" y otro puede percibir que "B" pasó antes que "A".

Escribió Virginia Gómez en el diario El Nuevo Día:  "Albert Einstein, padre de la física moderna, afirmó que el tiempo absoluto no existe, sino que el tiempo es relativo al observador. El tiempo cambia con el movimiento de un observador concreto. Dos personas, una quieta y otra que se mueve a gran velocidad, pueden ver los mismos acontecimientos en una secuencia diferente. Consideramos que el tiempo es algo lineal y que una cosa lleva a la otra porque nuestra visión es limitada. (...) En una carta a la hermana de un amigo fallecido, Einstein expresó: 'Michel ha dejado este mundo extraño antes que yo. Pero esto no tiene ninguna importancia. Para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y futuro es una ilusión, si bien se trata de una ilusión muy persistente'."