El embolsado de grano es denominador común en la mayoría de productores agrícolas.
"LA CANILLA VERDE"
La inestabilidad del dólar, los silos bolsa y su influencia en el tipo de cambio
Hace más de 10 años se realiza en el sector agrícola argentino el almacenamiento de granos de gramíneas y oleaginosas (maíz y soja). Una vez cosechados, se conservan en los silos bolsa, donde permanecen por un tiempo determinado manteniendo sus características intactas, hasta el momento de su venta. En un contexto económico inestable, donde el dólar llegó días atrás a un pico máximo de $ 23,30 en algunos bancos, la especulación de los productores agrícolas en cuanto a vender o no el stock almacenado en estos silos puede ser determinante en la fluctuación del tipo de cambio.
Hace ya varias temporadas, los productores agrícolas realizan el almacenaje de los granos cosechados de soja y maíz (entre otros) en lo que se conoce como silos-bolsa.
Estos, como su nombre lo indica, son una especie de túneles de bolsas plásticas que poseen un sistema de atmósfera modificada que facilita la conservación del grano, inhibiendo hongos, insectos o cualquier tipo de plaga.
Es importante tener en cuenta que prácticamente el 50% de la cosecha total del país se almacena bajo este sistema, por un término de hasta incluso dos años sin perder las propiedades del grano.
Si hacemos hincapié en cuestiones económicas, el almacenaje en silos-bolsa se traduce en la especulación de cada productor en elegir el momento adecuado para la venta de su cosecha embolsada, de acuerdo la variación de los precios.
Hilando un poco más fino y considerando que gran parte de la cosecha agrícola tiene destino exportación, la elección de vender o reservar el grano embolsado en silos implica una “canilla” de ingreso de dólares a Argentina.
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Sobre la demanda próxima de silos-bolsas, noticias de la jornada:
.@atejedar en #ATT2018. El valor agregado de la cadena de #trigo para la #CampañaFina1819 superaria el 33% vs campaña previa. #MirandoAlMundo pic.twitter.com/hAFHIh2uLr
— Bolsa de Cereales (@capacitacionbc) 10 de mayo de 2018
Estimación de área sembrada de Trigo de la Bolsa de Cereales pic.twitter.com/Pv8rl5Ur0Y
— Ernesto Crinigan (@ECrinigan) 10 de mayo de 2018
El mercado de #semillas aumentaría un 8% en la #CampañaFina1819 @juanbrihet en #ATT2018 contando las proyecciones de #tecnología. #DatoReTAA #GeneramosInformación pic.twitter.com/xTZ5HkNPBo
— Bolsa de Cereales (@retaabc) 10 de mayo de 2018
#ATT2018 “Con un área de 6,1 MHas, la producción de #trigo alcanzaría las 19,1 MTn para la #CampañaFina1819” @ecopati, Jefe de @estimacionesbc pic.twitter.com/7Oe9GHJMaG
— Bolsa de Cereales (@estimacionesbc) 10 de mayo de 2018
Lic. Raúl Cavallo en #ATT2018. "Bajo un nuevo esquema regulatorio y precios descubiertos en competencia, el productor ha respondido en las últimas campañas con un incremento del 40% del área sembrada y un significativo aumento de la inversión en tecnología" #MirandoAlMundo pic.twitter.com/v4JoM2K5Mt
— Bolsa de Cereales (@estimacionesbc) 10 de mayo de 2018
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En una situación como la que atraviesa hoy nuestro país, donde el dólar se ha disparado a valores que pocas personas podrían imaginar, la entrada de moneda extranjera a través de lo que se conoce como la liquidación de las cosechas almacenadas, tendría un fuerte impacto en el tipo de cambio.
Dicho de otra manera, el almacenamiento del grano cosechado no es otra cosa más que posibles ingresos de dólares al país, que en caso de hacerlos efectivos podrían alivianar la suba de su cotización, generando más cantidad de billetes verdes en circulación local.
Cabe aclarar que, como cualquier sector, hay que diferenciar los productores de menor escala de los grandes empresarios agrícolas. Es lógico esperar que un pequeño productor tenga menos grano almacenado, y menos capacidad de especular sobré qué hacer con él a futuro.
Hecha esta diferencia y bajo este panorama existe un juego de poderes entre; los grandes productores, quienes tienen más capacidad de almacenar grano (o si se quiere, “ahorrar”) y así especular con los precios internacionales, y el Estado, quien a través de distintas políticas (como por ejemplo, la suba de la tasa de interés) puede incentivar a los primeros a liquidar sus cosechas en lugar de embolsarlas.
Para finalizar e intentar comprender esto con algo más cotidiano, tomamos como ejemplo las economías domésticas convencionales: las familias.
Existen las de menor capacidad económica que tal vez, “haciendo bien las cuentas” entre los miembros, puedan llegar a tener un excedente a fin de mes que podrán ahorrar. Si el contexto económico es desfavorable y su capacidad económica no crece luego, es muy probable que en un mediano plazo deban utilizar aquel ahorro para pagar deudas o impuestos, en lugar de especular con él y, por ejemplo, ponerlo en un plazo fijo.
En cambio, las familias con mayor capacidad económica tendrán un “almacenamiento” de dinero más grande. Pagarán deudas e impuestos de su propio bolsillo y así, ese excedente ahorrado será utilizado en función de qué ganancias extras podrán tener. La especulación de estas familias será más racional que las primeras, ya que no tienen la necesidad imperiosa de gastar su dinero guardado.
Por supuesto, las decisiones que ellas tomen en virtud de ese ahorro, tendrán más incidencia en la economía global que las de menor escala, y el Estado y entidades financieras cumplirán un rol importante, a través de políticas activas que las seduzcan para poner su ahorro en circulación.








