A diferencia de lo que muchos piensan, las olas más grandes del mundo no se consiguen en las hermosas y paradisíacas playas de Hawaii, sino en la playa de Nazaré, en Portugal.
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Olas XXL: Nazaré (Portugal) el paraíso de los surfistas
A diferencia de lo que muchos piensan, las olas más grandes del mundo no se consiguen en las hermosas y paradisíacas playas de Hawaii, sino en la playa de Nazaré, en Portugal. Sí, en Portugal, ese país de los que pocos hablan, hasta que juega Cristiano Ronaldo o llega el invierno a la costa continental. El balneario Norte de Nazaré es anualmente visitado, entre los meses de enero y marzo, por miles de aficionados, y profesionales, del surf, quienes se deleitan con espectáculo de las olas más altas del mundo.
Sí, en Portugal, ese país de los que pocos hablan, hasta que juega Cristiano Ronaldo o llega el invierno a la costa continental. El balneario Norte de Nazaré es anualmente visitado, entre los meses de enero y marzo, por miles de aficionados, y profesionales, del surf, quienes se deleitan con espectáculo de las olas más altas del mundo, mientras que otros, más valientes, ponen su vida en riesgo al intentar dominar estas avalanchas marinas tamaño XXL.
Este es el caso de Sebastian Steudtner el intrépido que ocasionó un momento de angustia, entre los espectadores, al atrapar a la perfección una gigantesca ola y darle una clase magistral a los aficionados del surf.
La respuesta a las olas gigantes de Nazaré la encontramos en el fondo marino y la presencia de un espectacular cañón submarino. Con una extensión de más de 200 kilómetros de largo y una profundidad de casi 5.000 metros, el cañón de Nazaré es el mayor desfiladero submarino de Europa. Es su profundidad y su relativa cercanía a la costa lo que provoca que se formen olas descomunales.
El cañón presenta forma de embudo y pasa de los 7 kilómetros en su parte oceánica a los 100 metros en la zona de salida a la costa, lo que crea unainterferencia constructiva entre las olas entrantes, algo así como un "efecto amplificador" que recoge toda la energía virgen del swell y la va comprimiendo a medida que el cañón se va estrechando, haciendo que el agua circulante se transforme en un gigantesco chorro a presión y generando olas muy grandes.
Para imaginar la magnitud de estas olas, en 2011 el surfista de Massachusetts Garrett McNamara dominó a la perfección una ola de 23,7 metros, el equivalente a un edificio de 8 plantas, por lo que ingresó al Libro de los Récords Guinness, seis años después, tras confirmar que se trata de la ola más grande jamás surfeada en el mundo.
A pesar de que muchos se acercaron al record Guinness de McNamara, como Sebastian Steudtner, parece que ser que el portugués Hugo Vau si podría haber sobrepasado la marca del americano. De confirmarse las medidas, la ola surfeada por Vau podría alcanzar los 35 metros de altura. Pero lo dicho, a falta de confirmación oficial.















