El debate por la eliminación de 2.000 puestos de trabajo de medios kirchneristas, tras la derrota electoral 2015, acaba de estallar con el discurso de Alfredo Leuco contra Sietecase y su locutora Verónica Castañares, que derivó en un confuso episodio protagonizado por Diego Leuco y manchado por los trolls, quienes deslizaron que el joven quiso pelearse porque le gritaron a su papá "judío de mierda".
DURÍSIMO EDITORIAL
Longobardi tampoco se la dejó pasar a Leuco (a Majul y Andahazi, menos)
El lamentable discurso de Alfredo Leuco contra el equipo periodístico de Reynaldo Sietecase durante la fiesta de la radio está generando una catarata de comentarios en contra, incluso por profesionales de la misma emisora (Mitre) en la que trabajan los Lewkowicz. Se trata de Marcelo Longobardi, a quien no le gustó el tono desafiante que utilizó y prefirió poner al aire el discurso de Fernando Bravo, como ejemplo de profesionalidad y respeto. En tanto, repudió por completo el dedo acusador de Luis Majul y el psicólogo Federico Andahazi contra quienes no piensan de la misma forma.
Sólo me importan los trabajadores. Los empresarios se arreglan solitos. Nunca confundo medios con laburantes. Hay 2000 puestos menos. Hay menos voces en el aire. Creo q esta es una de las tantas diferencias q tenemos. Saludos https://t.co/JwjhwuoY6T
— Reynaldo Sietecase (@Sietecase) 12 de noviembre de 2017
Dejen de mandar fruta. No pasó nada con mi equipo. Tres mujeres. Que raro es explicar algo q no pasó. https://t.co/fLb4m30TdN
— Reynaldo Sietecase (@Sietecase) 12 de noviembre de 2017
Es increíble como laburan los trolls. Terminamos explicando sobre algo q no ocurrió https://t.co/hOei4MS8YB
— Reynaldo Sietecase (@Sietecase) 12 de noviembre de 2017
No tengo ningún productor. Sí dos productoras. No se grito nada desde nuestra mesa. Trolls abstenerse. Imagino q @diegoleuco lo sabe. https://t.co/jlqQCKptLr
— Reynaldo Sietecase (@Sietecase) 12 de noviembre de 2017
Están diciendo cualquiera. 1. Llegué tarde xq estaba leyendo poesía en El amor muerde. 2. No nos peleamos c nadie. Aunque hay mucha gente enojada con la vida. Además si esa lluvia me moja tiro el paraguas...
— Reynaldo Sietecase (@Sietecase) 12 de noviembre de 2017
Luego de Laje, quien disparó contra el periodista fue el propio Longobardi por la actitud que tuvo, pero también le pegó a Majul y Andahazi por la embestida contra colegas que no piensan como los "cráneos" de la Casa Rosada.
Aquí, la editorial del dueño de la primera mañana de radio Mitre:
"La historia de la construcción de imperios mediáticos con la política, que no es nueva. Pasó desde Radio Rivadavia con los radicales hasta el grupo Telefé en la época de Menem.
Acá se abren tres alternativas frente a esta historia. la primera es inviable, que es que el Estado se haga cargo de la cuestión bajo el argumento de que hay que proteger la diversidad de opiniones. Los argentinos ya pagamos por esto porque fue adquirido con dinero espureo, robado al Estado.
Quedan dos posibilidades, una es que estos medios se caigan. Y otra es que alguien se haga cargo.
Sobre esto hay complicaciones legales, hay jueces federales que intervienen, bienes inhibidos... En cuanto a los medios, es bastante obvio el interés de Daniel Vila y de Jorge Fontevechia. Ellos pretenden quedarse con los medios sin pagar nada, a cambio de hacerse cargo el pasivo con la AFIP.
Con independencia de cómo termine esta discusión está pasando algo peor, que es en qué ha derivado esta discusión. Ayer Federico Andahazi planteaba en el programa de Luis Majul que uno no puede ser de Corea del Centro; tenés que ser de Corea del Norte o Corea del Sur. Y que esta pobre chica que leyó una especie de texto en un teléfono, en una escena bastante bizarra, era una sicaria de Sietecase.
Ernesto Tenembaum que estaba allí y miraba la escena bastante asombrado, dijo: '¿Cómo sicaria? Será alguien que no piensa como vos'.
Me da la impresión que en esta discusión empieza a haber de parte de algunas personas de la envergadura intelectural de Federico Andahazi o del nivel de Luis Majul, gente que empieza con una cuestión bastante macartista. Esta mañana en El Cronista, Luis Majul objeta el punto de vista intermedio de Jorge Fontevechia cuando trata ciertos temas.
Me da la impresión que lo peor que nos puede pasar a los periodistas es caer en esta horrible costumbre de volverte policía político y empezar a señalar a tal porque piensa de tal modo.
Cada uno piensa como le parece.
Yo depende el día y frente a cuál tema se me ocurre tener posiciones más o menos cortantes sobre ciertos asuntos.
La otra cuestión que me impresionó un poco es que empieza a haber una cierta caza de brujas. Una cosa espantosa que atenta contra el espíritu de la libertad que tiene el periodismo como esencia en su laburo.
Cada uno tiene el derecho a decir lo que le parezca.
La tercera cuestión que no me gusta es el macartismo. El macartismo es una cosa de la que los periodistas somos víctimas, nunca victimarios.
Alfredo (Leuco) es un cabrón y expresó de mal modo lo que Lanata, Joaquín o el propio Bravo, habían dicho de un modo más apropiado.
Esta secuela, esta segunda instancia que empezó con este debate de a ver a cuál Corea pertenece cada uno, me resulta muy inapropiada porque violenta la esencia de la libertad. No me gusta ni la caza de brujas, ni la policía política, ni el macartismo. Aún proveniendo de mis más queridos amigos".








