HACIA LA CONVENCIÓN NACIONAL
Negri aplaude a Macri (pero a Storani le inquieta la UCR)
En diciembre, los 96 delegados al Comité Nacional de la Unión Cívica Radical deberán elegir las nuevas autoridades del partido que integra la alianza Cambiemos, que lidera el PRO de Mauricio Macri. Ya no tiene relevancia en la UCR el mendocino Ernesto Sanz, quien concretó el acuerdo con Macri en la Convención Nacional que se reunió en Gualeguaychú, en 2015. Y tampoco tiene mucho peso el titular saliente del Comité Nacional, el santafecino José Corral. En verdad, el grave problema de la UCR es que no tiene un líder sino múltiples dirigentes que sólo atomizan la fuerza, en una imitación muy curiosa de lo que le sucede al peronismo. En ese contexto, crece el debate interno acerca de cuál es el rol en Cambiemos, considerando que con mucho menos estructura nacional, la ex correligionaria Elisa Carrió ha conseguido mucho más influencia y participación.
José Corral cesa como intrascendente presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (Corral sufre el sindrome de los socialistas santafecinos: le queda grande todo lo que excede al tamaño de la provincia). El principal candidato a reemplazarlo es el diputado nacional Mario Negri, titular del interbloque Cambiemos en la Cámara baja, pero él no quiere hacerse cargo porque su ambición consiste en ser candidato a gobernador en Córdoba en 2019, y cree que puede haber o incompatibilidad o falta de tiempo y energía suficiente para cumplir con 3 trabajos simultáneos.
Es más: sus allegados sospechan que el PRO alenta su candidatura partidaria porque quiere quitarlo de la arena cordobesa donde la Ola Amarilla tiene su propia ambición.
Desde la Casa de Gobierno, si no es Negri, bien verían a José Cano o al senador formoseño Luis Naidenoff, pero ambos han sido derrotados a manos del peronismo, y para la UCR sería un liderazgo débil o un no liderazgo.
Muy ilustrativo de la situación el conjunto de reflexiones que hizo circular Federico Storani entre diversos dirigentes de la UCR (es evidente que a Storani le preocupa, y con razón, la idea de que Macri aplique su experiencia que le permitió a Compromiso para el Cambio absorber a Recrear en la fusión conocida como PRO, para ahora absorber a la UCR en una fusión llamada Cambiemos).
Algunos de los conceptos de Storani:
"(...) “Cambiemos” fue y todavía es solo un punto de partida, no de llegada.
Cumplió su función como exitosa herramienta electoral y contribuyó a la gobernabilidad del país desde el Parlamento en instancias extremadamente difíciles por la herencia recibida en todos los ámbitos.
Pero, nunca se constituyó en una auténtica coalición de gobierno.
Una verdadera coalición de gobierno no significa la mera distribución de espacios de poder. Se define por crear y mantener ámbitos de debates permanentes e institucionalizados, para allí debatir acerca de las políticas públicas esenciales.
Esa institucionalización fue reclamada y exigida en todas las instancias orgánicas partidarias, como ocurrió en la reunión de Villa Giardino en Córdoba o en la Convención Nacional celebrada en la ciudad de La Plata.
Resulta evidente que el Pro no tiene la menor intención de institucionalizar una verdadera coalición de gobierno.
Su objetivo es (del Pro) absorber a la Unión Cívica Radical y no interactuar con nuestro Partido, como un par.
La decisión de crear la Agrupación Cambiemos en todos los distritos del país, solo se acató si convenía a los intereses políticos del Pro. El ejemplo más elocuente ocurrió en la Capital Federal donde no se constituyó y además se impidió la compulsa entre sus componentes a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La intención del Pro es equivocada pero clara y hasta cierto punto legítima a pesar de su mezquindad y falta de visión estratégica.
Lo inadmisible e intolerable es que la referida intención del Pro cuente con la complicidad por acción u omisión de las autoridades de la UCR.
Esta actitud de claudicación se traduce en la nula participación en las decisiones sobre políticas públicas que muchas veces constituyen cuestiones de Estado.
En tales circunstancias el único reaseguro partidario lo constituye un fuerte bloque legislativo, para poder poner límites si es necesario y oponernos abierta y públicamente en todo aquello con lo que no coincidimos.
Sin embargo, ese reaseguro se encuentra debilitado por la próxima composición de la Cámara de Diputados de la Nación.
La claudicación también es cualitativa, además de cuantitativa. Ello se verifica como simple ejemplo en la provincia de Buenos Aires.
La Coalición Cívica una fuerza política casi inexistente territorialmente tiene mayor y más jerarquizada representación que la Unión Cívica Radical. (...)".








