EL LARGO SITIO DE 1853
Los 219 días que resistió Buenos Aires (y el 1er. soborno patrio)
El sitio de Buenos Aires fue el cerco militar impuesto a la ciudad de Buenos Aires entre el 06/12/1852 y el 13/07/1853. La medida fue llevada a cabo por las milicias del interior de la provincia de Buenos Aires y las fuerzas militares de la Confederación Argentina, todas leales al Partido Federal que lideraba Justo José de Urquiza. El sitio de Buenos Aires fue el más importante y largo de la historia, ya que con anterioridas la ciudad había sido sitiado por los ingleses (2 días); por Manuel Pagola (4 días), por Rosas... pero nunca 7 meses.
El 11/09/1852 ocurrió un golpe de Estado de la provincia de Buenos Aires contra Justo José de Urquiza, el triunfador en la batalla de Caseros sobre Juan Manuel de Rosas, aunque ambos eran federales.
La historia demuestra que, sin embargo, Rosas tenía más vocación de poder que Urquiza, Director Provisorio de la Confederación Argentina empequeñecido a apenas un 'patrón de estancia', incapaz de concretar la "Organización Nacional" que integrara a todos en una Constitución, o ejecutar la operación militar que impusiera a la Provincia de Buenos Aires lo que pretendía el resto del país.
Luego de la revolución, Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina, por negarse a los términos del Acuerdo de San Nicolás, que licuaba las ventajas y privilegios que la Ciudad de Buenos Aires, con su famoso puerto, acumulaba por sobre las demás provincias.
Una breve crónica
El 06/04/1852, los 4 gobernadores del Litoral firmaron en la que había sido la residencia de Rosas, el Protocolo de Palermo, concediendo a Urquiza todos los poderes nacionales y las Relaciones Exteriores, y convocando a una reunión extraordinaria en San Nicolás de los Arroyos, donde el 31/05/1852, los gobernadores firmaron el Acuerdo de San Nicolás, citando a un Congreso Constituyente, de 2 diputados por provincia, que sancionaría una Constitución.
Pero Buenos Aires quería una representación proporcional y mantener el control sobre la Aduana del único puerto de comercio exterior que había en la Confederación.
La reunión sería en Santa Fe, donde el anfitrión sería Urquiza, Director Provisorio de la Confederación Argentina; y tal como era una obviedad, se oponía Bartolomé Mitre, quien tenía su propio proyecto político personal, y condicionaba cualquier acuerdo que concediera el gobernador bonaerense Vicente López.
Mitre y sus amigos fueron mucho más hábiles en la manipulación mediática que Urquiza y López. Cuando estos ingresaron a la Ciudad de Buenos Aires, el 12/06/1852, la opinión pública ya había sido convencida que el Acuerdo era negativo.
En la Sala de Representantes, el Acuerdo no tuvo defensores de relevancia.
Urquiza reaccionó: disolvió la Sala de Representantes y asumió el Poder Ejecutivo También cerró periódicos opositores, y expulsó a Adolfo Alsina, Bartolomé Mitre y Domingo Sarmiento. Repuso parcialmente a López como gobernador bonaerense, quien llamó a elecciones de 2 diputados para la Constituyente (Salvador María del Carril y Eduardo Lahitte), y dispuso devolver los bienes confiscados a Rosas, a lo que se opuso López, quien renunció, asumiendo Urquiza en algo así como una intervención federal.
En público no hubo gestos agresivos hacia Urquiza, festejándose su cumpleaños en el Club del Progreso pero la revolución estaba en marcha... y Urquiza lo ignoraba, algo que no le hubiese sucedido a Rosas.
El 08/09/1852, Urquiza partió hacia Santa Fe, para inaugurar las sesiones del Congreso Constituyente.
Urquiza dejó a cargo al general José Miguel Galán. El 11/09/1852, los golpistas consiguieron dinero para pagarle un adelanto de varios meses de salarios a los soldados correntinos que se sumaron a las fuerzas militares de la Ciudad, en la que se había reincorporado a militares que apoyaron a Rosas, y avanzaron sobre Plaza de Mayo comandadas por el general José María Pirán. Los generales confederados Benjamín Virasoro y Manuel Urdinarrain fueron arrestados en sus casas. No hubo violencia, y comenzó a sesionar la Sala de Representantes que había disuelto Urquiza, eligiendo gobernador interino al general Pinto, quien nombró ministro de gobierno a Alsina y de guerra al general Pirán.
Así se arruinó a Urquiza el inicio de las sesiones del Congreso Constituyente.
El fracaso en Entre Ríos
Los revolucionarios no estaban dispuestos a perder el favor de las tropas aliadas y votaron una ley provincial que le concedió premios monetarios y ascensos en el escalafón a los militares que adherían al golpe.
Urquiza coprotagonizó una sucesión de marchas y contramarchas, y terminó afirmando que si la población de Buenos Aires estaba de acuerdo con el golpe, él no impondría su voluntad.
Otra demostración de la falta de visión de Urquiza, subestimando el nacimiento de una situación que terminaría liquidando a la Confederación.
Alsina, en Buenos Aires, abrazó públicamente al jefe de los federales porteños, Lorenzo Torres, conocido por su entusiasmo por Rosas. También continuó la reincorporación de jefes militares del rosismo.
Y el gobernador Pinto separó a la provincia de Buenos Aires –rebautizada Estado de Buenos Aires- de la Confederación Argentina.
Urquiza regresó a Entre Ríos. Envalentonados, los de Buenos Aires intentaron extender su revolución. En octubre de 1852, le encargaron al general unitario José María Paz que recorriera el interior, comenzando por Córdoba, explicando los objetivos del nuevo Estado. Pero el gobernador de Santa Fe no le permitió atravesar su provincia. Paz volvió a su comandancia, con sede en San Nicolás.
En noviembre de 1852, por orden de Alsina, los generales Manuel Hornos y Juan Madariaga invadieron la provincia de Entre Ríos, con el argumento que sólo estaban regresando a los soldados correntinos a su lugar de origen.
En forma casi simultánea Alsina amagó con invadir Santa Fe, pero no pudo porque la invasión a Entre Ríos había fracasado: finalmente Urquiza había movilizado sus tropas, retomando el control de la provincia donde los de Buenos Aires habían creído tener una cabecera de playa.
En cualquier caso, Urquiza no estuvo en Santa Fe el 20/11/1852 al comenzar el Congreso Constituyente, sin la presencia de los diputados porteños. Difícil comprender al supuesto jefe de Estado.
El factor Lagos
La novedad fue que el general Hilario Lagos se dio vuelta y de aliado de Alsina pasó a enemigo de Alsina, sitiando la ciudad de Buenos Aires.
El reclamo era el regreso de Buenos Aires a la Confederación, y el reemplazo de Alsina por el general José María Flores.
Personaje complejo el tal Lagos. Hombre de caballería que combatió a los indios a órdenes del coronel Federico Rauch, luchó en la batalla de Camacuá contra el Imperio de Brasil y participó de la guerra civil como oficial de Juan Lavalle. Pero más tarde participó en la campaña de Rosas contra los indios, en 1833 -se batió en duelo con el cacique Pitriloncoy en Choele Choel, y lo mató-.
Cuando su ex jefe Lavalle invadió la provincia de Buenos Aires, él se sumó al general Ángel Pacheco contra Lavalle. Pero en la batalla de Famaillá, tomó prisionero a un coronel Borda, quien se rindió a condición de que no lo mataran. Tiempos en los que la palabra carecía de valor, los oficiales de Manuel Oribe fusilaron a Borda. Lagos se enojó y se marchó a Entre Ríos para sumarse a Urquiza en su 1ra. campaña contra los hermanos Madariaga, de Corrientes.
Pero en mayo de 1851, cuando Urquiza se levantó contra Rosas, Lagos cruzó el río Paraná y se sumó a Rosas, quien lo nombró jefe de la vanguardia del ejército federal. Lagos fue jefe de la mitad de la caballería en la batalla de Caseros y uno de los últimos oficiales en rendirse.
Más tarde, él fue reincorporado al ejército de Buenos Aires como jefe de la división de campaña sur, con sede en Dolores. Los golpistas del 11/09/1852 lo hicieron jefe de la división Centro, con sede en la Guardia de Luján (hoy Mercedes).
Pero el 01/12/1852, Lagos inició la revolución contra el gobierno porteño. Atacó la capital, aunque fue rechazado por la reacción de las tropas que comandaba Bartolomé Mitre.
Entonces puso sitio a la ciudad. Los porteños enviaron al coronel Pedro Rosas y Belgrano, hijo de Manuel Belgrano, a derrotarlo. Pero Lagos ganó la batalla de San Gregorio, y recién entonces aparecieron tropas al mando de Urquiza, quien lo ascendió a general.
Lagos organizó elecciones en los pueblos del interior bonaerense y reunió una legislatura en San José de Flores, que lo eligió gobernador.
¡Viva el soborno!
Durante el largo sitio de Buenos Aires, ocurrían choques armados casi todos los días. Pero nunca se interrumpió la actividad portuaria, y así la ciudad de Buenos Aires tuvo los recursos suficientes para resistir.
Un tratado firmado el 09/03/1853 entre el gobierno de Buenos Aires y el Congreso Constituyente fijó las condiciones de la paz entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación, pero dejaba en manos de Buenos Aires los ingresos de la Aduana y permitía a esa provincia elegir hasta 10 diputados, por lo que Urquiza y Lagos no lo aceptaron. Entonces Urquiza se incorporó personalmente al sitio.
El 01/05/1853, el Congreso sancionó la Constitución Nacional. Por Buenos Aires la juró Lagos. Dentro de la ciudad se la rechazó completamente.
En determinado momento, Urquiza sobornó a los comandantes navales porteños y los compró para bloquear el puerto de Buenos Aires. Pero esto sólo aumentó el precio del comandante de la flota, John Halstead Coe, quien volvio a pasarse a los porteños por una enorme suma de dinero, y el 20/06/1853 les entregó casi toda la flota.
La estrategia del soborno comenzó a utilizarse también contra jefes federales que participaban del sitio -por ejemplo, el general Flores, quien pudo comprar la fuga propia y de muchos soldados- y así fracasó la contrarrevolución de Hilario Lagos.
Durante varios meses, la ciudad había permanecido sitiada y bloqueada. Pero no cayó en manos de sus sitiadores.
Urquiza levantó el sitio el 13/07/1853 y se retiró a Rosario.
El Estado de Buenos Aires tendría su propia Constitución en 1854.
La Confederación Argentina eligió presidente a Urquiza, quien gobernó hasta 1860, no pudiendo resolver los problemas económicos que encontró e incrementó.
Algunos líderes exiliados por Alsina y Mitre intentaron invadir Buenos Aires, pero fracasaron. Y el Estado de Buenos Aires demostró mano de hierro: cuando detuvo al general Jerónimo Costa lo fusiló sin juicio previo, junto con todos sus oficiales, a principios de 1856. A Buenos Aires le resultaban suficientes sus recursos aduaneros para vivir mejor que la Confederación.
La batalla de Cepeda fue en 1859. La revancha fue la batalla de Pavón: las fuerzas de Mitre invadieron más de la mitad de las provincias del interior, y reemplazaron a sus gobiernos federales por otros unitarios. Así, en octubre de 1862 quedaban alcanzados los objetivos del golpe del 11/09/1852.










