GUILLERMO DIETRICH

Los muertos que el agua tapa

El siguiente fragmento explica la nota y es terrible acerca del ministro Guillermo Dietrich: "La absurda e injusta muerte de un colectivero hace pocos días, generó el justo y airado reclamo de cientos de colegas del volante que paralizaron buena parte del servicio de colectivos en la zona sur del Gran Buenos Aires. La pérdida de 10 vidas de hombres de mar, coincide con la ya excesivamente prolongada intervención del mayor sindicato de marinos del país (el SOMU) sin más causa ya que el dirigente gremial sospechado de la comisión de ilícitos, quien está desde hace un año detenido."

La decisión no fue personal. Mis propios colegas me recomendaron esperar hasta la mañana del lunes 19/06 para abalanzarme sobre el teclado con más dudas que certezas sobre qué es lo que sucedió o mejor dicho porque sucedió.

“Seguramente el lunes ya habrá comunicados oficiales sobre el tema. Las autoridades de la empresa dirán algo y tal vez la tv ponga en pantalla el relato de algún familiar de las víctimas”. Pero no, no pasó nada.

En la noche del sábado 17/06 mientras cenaba con la Sra. Mirtha Legrand, el máximo responsable de todos los medios de transporte del país, se refirió a las bondades del Metrobús y de las bicisendas. Autoridades de menor rango de su ministerio, aseguran que estaba al tanto de la situación, sin embargo no hubo ni una mísera mención a un tema que toca directamente su área de acción.

Diez vidas perdidas implican muchísimas más vidas destrozadas. El sábado al conocerse la noticia, padres, madres, esposas e hijos de los tripulantes del buque pesquero “Repunte” se agolparon en las puertas de la sede de la Prefectura Naval de Mar del Plata intentando – como era lógico- saber algo sobre la suerte de sus familiares, todos pescadores locales que estaban tras la ruta del langostino frente a las costas de Rawson.

Como corresponde y dentro de las limitaciones que la situación meteorológica impuso, el personal de la autoridad marítima nacional (Prefectura Naval Argentina) montó un operativo de rescate del que participaron además otros buques pesqueros. La suerte no estuvo esta vez del lado de los marinos, de los doce tripulantes solo dos han sido hallados con vida hasta el momento de escribir esta columna.

¿Fue una tragedia o un hecho previsible?

Como siempre, como cada vez, como es costumbre, se iniciará ahora una investigación para saber o intentar saber si el naufragio del “Repunte” se podría haber evitado. Peritos navales llenarán decenas de hojas con conclusiones estimadas ya que el buque no está, y desde los sectores relacionados con el personal pesquero se insistirá con lo obsoleto de una flota pesquera que en muchos casos ( este es uno de ellos) tiene más de 50 años de servicio, mal trato y sobre todo falta de mantenimiento.
Dejemos esas disquisiciones para unos días más adelante.

Es verdad que el fin de semana estuvo repleto de “urgencias” (fútbol y Martin Fierro es demasiado y hay que avocarse a lo importante…) que pueden representar diez vidas o mejor dicho diez muertes que, además, ocurren lejos de la vista de la gente, en un lugar donde la “maldita” prensa no llega y, además, en un medio que se ocupa en pocas horas de no dejar ningún rastro visible de la tragedia.

Asumiendo que todas las vidas valen exactamente lo mismo. La de la víctima de un hecho de inseguridad, el atropellado por la negligencia de un conductor, las víctimas de violencia de género y hasta incluso… la de diez marinos que perdieron la vida mientras ejercían su profesión, cabe preguntarse si la falta de sensibilidad oficial en este caso guardará relación con la poca repercusión mediática de las cuestiones que ocurren mar adentro.

La actividad marítima en nuestro país goza (al menos en teoría) de un exceso de fiscalización por parte del Estado. Tenemos desde hace 207 años a la autoridad marítima nacional (Prefectura Naval) también tenemos una autoridad de Administración y Ejecución de algunas tareas relacionadas con la formación de los marinos (Armada Argentina). Tenemos para mayor confusión una autoridad de aplicación en materia de transporte marítimo y fluvial ( Ministerio de Transportes) una autoridad encargada de la normativa internacional en materia marítima (Cancillería) y obviamente la autoridad de aplicación del convenio laboral de los marinos (Ministerio de Trabajo).

Tal vez al ser tantas, se termina perdiendo el norte a la hora de esperar aunque más no sea una declaración de pesar y por sobre todo la adopción de medidas para tratar que cosas como esta no vuelvan a suceder.

Es cierto el temporal era fuerte, pero no es menos cierto que muchos otros pesqueros estaban en el medio del mismo temporal, y no se hundieron…

En pleno inicio de la campaña electoral, los anuncios en materia de “mejoras en el transporte” están a la orden del día. Nos cronometran cuantos minutos de ahorro nos implica el nuevo Metrobús, no muestran con orgullo la remodelación de la estación Retiro, se van a repavimentar 5.500 kilómetros de ruta y el ministro de transporte nos informa que la descarga de vagones ferroviarios en el puerto de Buenos Aires es ahora mucho más barata, entre otras mejoras muy importantes.

En lo que respecta al sector marítimo, por ahora las mejoras solo comprenden la llegada al país de embarcaciones danesas en medio de una extraña licitación sobre la que pesan tantas denuncias que en la práctica han hecho que la justicia no les permita operar.

Pero al margen de ello, el ministro del área sostiene que no tiene demasiado tiempo libre para ocuparse de un mundo que le resulta (según sus palabras) hostil y extraño.

La absurda e injusta muerte de un colectivero hace pocos días, generó el justo y airado reclamo de cientos de colegas del volante que paralizaron buena parte del servicio de colectivos en la zona sur del Gran Buenos Aires.

La pérdida de 10 vidas de hombres de mar, coincide con la ya excesivamente prolongada intervención del mayor sindicato de marinos del país (el SOMU) sin más causa ya que el dirigente gremial sospechado de la comisión de ilícitos, quien está desde hace un año detenido.

Perversa superposición de funciones, desconocimiento histórico por parte de las autoridades políticas de lo que pasa a unas pocas millas de las costas de la patria, falta de interés por abocarse a temas que no arrastran votos y una demostrada insensibilidad social al ignorar la muerte de compatriotas por causas que aún habrá que investigar, constituyen una “Tormenta perfecta” que al igual que aquella famosa de la película, haya sido la que realmente se cobró la vida de 10 compatriotas.