Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) (Catalunya, España) sobre Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED) confirmó la asociación entre el consumo de legumbres, sobre todo lentejas, y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Fue publicada en la revista Clinical Nutrition.
INVESTIGACIÓN
Las legumbres y un menor riesgo de sufrir diabetes
Una investigación realizada por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) (Catalunya, España) aseguró que el consumo de legumbres, sobre todo de lentejas, se vincula con una disminución del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Concluyeron que los participantes que consumían legumbres en mayor cantidad tenían un 35% de menor riesgo de esta enfermedad.
También se asoció el menor riesgo de sufrir diabetes con la sustitución de media porción al día de huevos, pasta, arroz y papa hervida por media porción al día de legumbres.
Para llegar a estas conclusiones, los especialistas analizaron a 3.349 participantes con un alto riesgo cardiovascular que no tenían diabetes tipo 2 al inicio del estudio.
Después de 4 años de seguimiento, los resultados demostraron que los participantes que consumían legumbres (lentejas, garbanzos, porotos y arvejas) en mayor cantidad (28,75 gramos al día, lo que equivale a 3,35 porciones a la semana) tenían un 35% de menor riesgo de diabetes tipo 2, en comparación con las personas que las consumían en menor medida (12,73 gramos al día, lo que equivale a cerca de 1,5 porciones a la semana de 60 g en crudo).
Las lentejas resultaron ser las más beneficiosas para la salud y son asociadas a un menor riesgo de desarrollar diabetes. Los participantes que más consumían esta legumbre durante el seguimiento (cerca de 1 porción por semana) tenían un 33 % de menor riesgo de desarrollar la enfermedad, en comparación con las personas que las consumían en menor cantidad (menos de media porción a la semana).
El reemplazo de media porción al día de alimentos con altos contenidos de proteínas o carbohidratos como el huevo, pan y arroz, por media porción al día de legumbres se vinculó con un menor riesgo de diabetes tipo 2.
A pesar de los buenos resultados, los investigadores sostuvieron que son necesarios más estudios con otras poblaciones para confirmar esta vinculación.
Las legumbres, por su bajo índice glucémico ayudan a controlar el nivel de azúcar en la sangre de las personas diabéticas. Esto significa que los carbohidratos o los azúcares que contienen se digieren y pasan a la sangre lentamente. Así lo determinó una investigación de la Universidad de Toronto, publicado en la revista Archives of Internal Medicine en 2015.
En el estudio se analizaron a 121 pacientes con diabetes tipo 2, a quienes se les asignó al azar comer una taza de legumbres o de productos de trigo integral al día.
Los investigadores encontraron, después de 3 meses, que los participantes que consumieron las legumbres tuvieron una disminución en su glucemia (su nivel de azúcar en la sangre) de 0.5, en comparación con 0.3 en los que consumieron productos a base de trigo integral. Además, la presión arterial de los que consumieron legumbres se redujo 4.5 mm Hg, mientras que en los que comieron productos de trigo integral se redujo 2.1mm Hg.
No se conoce con certeza por qué las legumbres tienen ese efecto en el nivel de glucemia y de la presión arterial. Los investigadores creen que se debe a su alto contenido de proteína, fibra y minerales.
La enfermedad
La diabetes es una afección crónica que se produce cuando el organismo pierde su capacidad de generar suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, lugar donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos.
Una persona que sufre de diabetes no absorbe la glucosa de manera apropiada. De esta forma, la glucosa queda circulando en la sangre y perjudica los tejidos con el paso del tiempo. A esto se lo conoce como hiperglucemia.
La diabetes tipo 2 es el tipo más común y, por lo general, la sufren los adultos. El cuerpo es capaz de producir insulina pero no es suficiente o el organismo no responde a sus efectos. En consecuencia, se genera una acumulación de glucosa en la sangre. La mayoría de los que la sufren no necesitan dosis diarias de insulina.








