Con el que organiza el 08/03 en el Alvear Palace Hotel la publicación británica The Economist, Buenos Aires inaugura la nutrida agenda de eventos internacionales programados para este año, en los que las inversiones serán tema excluyente.
THE ECONOMIST & FORO ECONÓMICO
Ni lluvia ni gotas en 2017: Antes de la inversiones, los deberes
En un mes habrá sendos eventos internacionales en Buenos Aires destinados a inversores, sobre todo extranjeros. La agenda empieza la semana que viene con un seminario que organiza The Economist, y en los primeros días de abril, la 13ra. edición del encuentro del Foro Económico Mundial para América latina. El mensaje exterior al gobierno de Mauricio Macri más o menos podría sintetizarse en que siga así con los cambios estructurales en la economía, con el acento puesto en el achicamiento del déficit fiscal, en una reforma tributaria, bajar la inflación, salir de la recesión, mejorar la productividad con convenios laborales más flexibles, como el que se logró con el sindicato petrolero para Vaca Muerta, y refrendar el poder en las urnas en octubre. Cumplidos todos estos requisitos llegarán las inversiones. Mientras será el Estado el que tenga que mover el amperímetro con la obra pública y facilitar los aportes del lado de las energías renovables, para las que se espera una inyección de US$ 1.500 millones este año. La banca, las telecomunicaciones y el agro son los sectores que se sitúan primeros en la grilla de la inversión privada.
‘Argentina Summit 2017’ abordará cuestiones clave, entre ellas: ¿Cuál es la perspectiva para el crecimiento? ¿Puede el gobierno reconstruir las instituciones del país? ¿Puede Argentina aprender de países que han enfrentado desafíos de desarrollo similares? ¿Qué sigue para las multinacionales que hacen negocios en el país? ¿Cómo puede la Argentina fomentar la innovación y el espíritu empresarial? ¿Qué puede hacer el gobierno para atraer más inversiones del sector privado? ¿Cómo puede restaurar la imagen de Argentina en el exterior?
Entre los disertantes se encuentra el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; el expresidente de Chile, Sebastián Piñera; la canciller, Susana Malcorra; Marta Cruz, Co-fundadora de NXTP Labs; Mark Post, jefe del programa de carne vacuna de la Universidad de Maastricht; y Daniel Burman, director y productor, entre otros.
El 23/02/2017, The Economist Intelligence Unit (EIU), el think tank de la principal revista de economía y finanzas del mundo, informó que su previsión para la economía argentina era de un año de crecimiento (+2,8%), a pesar de las elecciones legislativas en octubre, y vaticinó que el principal motor arranca en el 2do. y 3er. trimestre, o sea, precisamente, entre abril y setiembre, con los bancos, telcos y agro como los sectores a apostar.
Lo asegura un artículo firmado por @FCannilla. Da en primer lugar al agro como más competitivo gracias a las correcciones de 2016, y aventura que logrará seducir a un creciente caudal de inversión extranjera directa. En cambio, afirma que telecomunicaciones y banca se beneficiarán por el acceso al financiamiento.
En cuanto al rubro Oil&Gas, avizora que, finalmente, tendrá un despegue tras las mejoras regulatorias, en particular en cuanto a los cambios en los acuerdos laborales y al potencial que irradian las reservas de recursos no convencionales. A todo esto se suma, o al revés, la necesidad de mejora que espera en la obra pública como motor de inversión.
Aún no acallados los ecos de la convocatoria de la publicación inglesa, entre el 5 y el 7 de abril se celebra en el hotel Hilton de Buenos Aires la 13° edición del encuentro del Foro Económico Mundial para América latina, bajo el lema 'Avanzando la 4ta. revolución industrial para una América latina inclusiva'. Se espera contar con 1.200 participantes, un 50% más de los presentes en la reunión de este año en Medellín. Fueron invitados representantes de 60 países, la mayoría de empresarios (70% del total), además de líderes gubernamentales, académicos, miembros de la sociedad civil y emprendedores.
Es que a la intención del Gobierno de "volver al mundo", tal como reitera Mauricio Macri desde los tiempos de campaña, se suma el interés del mundo de los negocios internacionales por la Argentina.
Infraestructura, innovación, reformas fiscales y legales, políticas públicas y emprendedorismo serán algunos de los temas centrales a debatir.
"Ha habido muy buena receptividad", comentó Marisol Argueta de Barilla, responsable para el continente de la organización con sede en Suiza. "El país está pasando por un período de transición, y cuando eso pase la inversión va a venir. El principal desafío es la coyuntura actual. Hay que tener paciencia y consolidar los cambios", afirmó Argueta, quien antes de sumarse al Foro Económico Mundial se desempeñó como canciller de El Salvador.
En la antesala del evento que organiza The Economist a punto de iniciarse, Fiona Mackie, analista principal para la región de América latina y el Caribe, anticipó la visión que se debatirá en el evento el cual Revista Apertura y El Cronista Comercial participan como media partner. “Los avances que vemos en el último año impresionan, considerando el desastre (sic) que heredó la administración de Mauricio Macri”, sostuvo en conferencia web desde Londres.Se refirió a los lastres de una demanda agregada estimulada artificialmente, generando una inflación creciente, con una falta de oferta, limitada por cuellos de botella productivos y un intercambio comercial inexistente.
Ante esa situación, Mackie reconoció: “Lo principal se hizo en apenas 16 meses. El año pasado sirvió para poner las cosas en orden. Pero, evidentemente, queda mucho por hacer y la tarea llevará varios años todavía”.
Un año para seguir arando
Así, con los primeros deberes hechos, el desafío del año que arranca pasará por saber avanzar principalmente en el frente tributario. Dicho en términos rurales, arar el terreno antes de pensar en la cosecha.
“La carga impositiva que tiene la economía argentina es hoy su principal desafío. Y si bien el nuevo ministro de Economía (Nicolás Dujovne) es reconocido como un halcón en la materia, reducir el déficit fiscal será el reto para este año”, proyectó Mackie.
“Es un tema muy sensible y requiere también del trabajo conjunto con las administraciones provinciales. Sin embargo, las economías regionales están en una situación financiera muy delicada. Si bien Macri demostró buena cintura para lograrlo, avanzar requerirá de mucha habilidad”, agregó.
A los retos sumó: lograr mantener la inflación por debajo de la marca del 20 %, ampliar el acceso al financiamiento con tasas de interés en baja pero controlada y reducir el impacto de las paritarias.
Como año político que es 2017, Mackie destacó al respecto las elecciones de octubre. En The Economist consideran, sin embargo, que más que la propia actuación de Cambiemos será clave el accionar del peronismo como variable a tener en cuenta.
Más allá del resultado final, el Gobierno es percibido como sólido, en el camino de aprendizaje que estuvo recorriendo en el último año. Uno de los puntos más fuertes es la introducción de varias leyes a pesar de hacerlo en minoría. “Por eso, más allá de la incógnita no creemos que le vaya mal al Gobierno”, indicó la analista en su presentación.
El nivel de endeudamiento público y privado tampoco supone un factor de riesgo, consideran en el think tank con sede en Londres.
“Si bien en nivel alto, está controlado y no vemos que se vaya a salir de control como ocurrió en Brasil. La principal vulnerabilidad, en ese sentido, la vemos en el nivel de las reservas internacionales contra el PBI. Ahí, claramente la Argentina tiene que hacer más pero notamos al Gobierno con una política enfocada en ese sentido”, indicó Mackie.
En esa relación, la estadística muestra a la Argentina hoy al final de la lista que compara las economías regionales.
Considera el think tank británico vital para el mediano plazo el desarrollo del sector bancario y el acceso a un mejor nivel de financiación.
“El nivel de crédito privado contra el producto es simplemente demasiado bajo. Hay necesidad de que crezcan los depósitos y así la disponibilidad de financiación. Aquí hay mucho espacio para crecer e impulsar la economía. El rubro de los depósitos en moneda extranjera da una idea de eso”, a gregó la analista.
En infraestructura, la novedad la da el régimen de asociación público privada: lo considera uno de los activos más fuertes para aprovechar.
“El sector es el motor obligado para una economía como la Argentina que hasta 2014 mostraba un nivel menor al de Venezuela. El primer paso se logró con las oportunidades de financiación que generó el Gobierno con organismos multilaterales en el pasado ejercicio. Ahora, hace falta que el sector privado aumente su participación y para ello el acuerdo del nuevo régimen público privado es un muy buena base”, indicó Mackie.
Tratará el coloquio de The Economist proyecciones entre los retos externos que anticipan dos factores a tener en cuenta para este y el próximo año: un estancamiento de China como principal inversor en la región de América latina, y la incertidumbre que llega desde EE.UU. “En el caso de China, esperamos un enfriamiento de su propia economía que podría repetir el impacto que generó en 2015 en las economías de América latina que tienen a ese país como principal destino de sus exportaciones”, comentó Mackie.
Más esperanza genera Brasil, el mayor socio comercial de la Argentina, que estaría volviendo a crecer aunque de forma reducida, apoyado principalmente en una inversión extranjera directa que, por el momento, equilibra el déficit fiscal.
El ex director Económico y Financiero de Bunge & Born y ex viceministro de Economía en 1989, Orlando Ferreres, resume los efectos conducentes de toda esta expectativa generada en torno de las inversiones: “tampoco en 2017” se espera la proclamada lluvia de capitales en el país.
“No viene nadie, Argentina está calificada como ‘B’, ¿quién viene a poner a un país ‘B’, en forma masiva?”, se preguntó.
Y agregó: “Hoy tengo llamados para comprar empresas pero se frenaron, ninguno concretó. ‘Vamos a esperar’, dijeron”.
Uno de los pocos que se atreve a ponerle número a las inversiones en ciernes es Sebastián Kind, subsecretario de Energías Renovables, quien explica la recta final del lanzamiento de la licitación para instalar 1.000 Mw de potencia renovable que se hará a fines de este mes, con la expectativa de conseguir precios de la energía eólica en el orden de los u$s 60 por Mwh, en línea con los precios de la región. “Esperamos recibir inversiones por US$ 1.500 millones en 2017”, arriesga.
Más allá de 2017
Lo demás forma parte de la retórica macroeconómica. Como que en el mediano plazo la economía local podría aspirar a un crecimiento de 3,6% para 2018, y 2,7% en 2019, convirtiéndose así en uno de los motores de la región, según las estimaciones del think tank británico.
De seguir el Gobierno con los cambios estructurales y con el foco puesto en afianzar la confianza generada en su primer año de gestión en el mercado internacional, para el año próximo año, Economist Intelligence United proyecta una tasa de inflación del 12,8% para 2018, alcanzando 9,3% en 2019.
Para los analistas, en el próximo lustro Argentina puede esperanzarse incluso de opacar el recorrido que mostró Chile en los últimas décadas.
La razón: la escalabilidad de sus recursos. “Todo pasa por mejorar la confianza y mantener el foco puesto en las reformas estructurales. En ese sentido, el Gobierno tiene que seguir apostando por la innovación, el capital humano, porque a futuro no se tratará de incorporar más mano de obra por más joven que sea”, resaltó Mackie. “El motor tiene que ser y pasa por lograr una mayor productividad”, resumió.
La condición puesta por quienes se precian de interpretan el sentir de los inversores se inscribe en los resultados que la administración macrista obtenga de las convenciones colectivas.
Los convenios laborales son claves en la productividad que requiere la economía nacional para alinearse en el concierto internacional y un hito en tal sentido será el acuerdo que el Mercosur logre cerrar con la Unión Europea.
El replanteo del convenio laboral de los petroleros que en la práctica significó el capítulo firmado para la explotación no tradicional de Vaca Muerta sería el modelo a seguir, cuya etapa siguiente sería concretar uno parecido con los gremios metalmecánicos para sellar un acuerdo por 4 años con la industria automotriz.
Para los inversores pasó de largo 2016 entre la inflación por encima de lo previsto y la Casa Rosada intentando un acomodamiento de su poder. Ferreres admitió que la economía fue “un poquito peor” de lo esperado “porque se atrasó como 2 meses la recuperación, pero ahora ya está en marcha”.
Sobre el índice de inflación, señaló –en una entrevista con El Cronista- que “la calculamos de entrada en 40%, llegó a 46% anual pero ahora terminará cerca de 39% a 40%, así que acertamos, pero con respecto a la actividad empeoró 1 punto en relación con lo que habíamos previsto, aunque mejor de lo que dijo (Alfonso) Prat Gay que íbamos a crecer 1,5%”.
El ex directivo de Bunge & Born también reconoció que fue un año “recesivo porque el salario real cayó 5%, un número no habitual en la Argentina. Lo mismo las jubilaciones”, sostuvo.
“Entonces te encontrás con un poder de compra 5% menor y la inversión no tuvo gran expansión, la exportación tampoco, así que no había manera de crecer. El 2016 fue de transición, año par, no hay elecciones, no hay plata para nadie”, añadió.
Más optimista, el director ejecutivo de KPMG, Ricardo De Lellis, destaca “el interés mostrado este año por inversores externos por ponerse en tema sobre Argentina y las posibilidades que ofrece de inversión”.
Y señaló que “hubo un incipiente incremento en los negocios relacionados con estas iniciativas, aunque desde bases muy bajas en términos históricos, pero que permiten ser optimistas a futuro”.
Adscribe al espíritu general sobre 2017, en que “será también un año de transición, mucho más a partir de las volatilidades generadas por los procesos eleccionarios en Estados Unidos, el Brexit y lo que pase en Europa”.
A pesar de ello, subrayó que “el camino de integración de Argentina al mundo no tendrá reversa y ello llevará a las empresas a tener que adecuar sus procesos de negocios para poder competir”.
El presidente de Deloitte, Miguel Maxwell, también sostuvo que “fue un año de transición tanto para el país como para las empresas”.
Subrayó que “el Gobierno comenzó a ajustar una serie de los enormes desequilibrios heredados de la administración anterior, lo cual generó importantes aumentos en los costos de energía eléctrica, sueldos, tasas de interés positivas y sinceramiento del tipo de cambio”.
“Todo esto en un marco recesivo y a la espera de que el país recupere la senda del crecimiento perdida hace más de 5 años. La expectativa para 2017 es que baje la inflación y aumente el nivel de actividad con base en la recuperación del consumo y en el aumento de la inversión pública y privada”, aseguró Maxwell.
El presidente de Accenture, Sergio Kaufman, destacó que “el mundo se está transformando para globalizar los servicios y Argentina supo aprovechar la oportunidad”, lo cual le dio pábulo para afirmar que “el balance del año es positivo”.
Indicó Kaufrman que “Argentina es reconocida en todo el mundo por el alto nivel de educación y competitividad tanto en hombres como en mujeres. El empleo de calidad, es un desafío muy grande, no sólo en Argentina, sino en todo el mundo”.
De igual manera, el director ejecutivo de PwC, Santiago Mignone, afirma que “el balance fue muy positivo”. Puntualizó que “a pesar de las dificultades coyunturales, realizamos grandes esfuerzos para retener a los mejores talentos, de manera de sostener la calidad de los servicios”.
Concluyó que “para 2017 vemos un fuerte regreso de las empresas argentinas a los mercados financieros internacionales. Continuaremos con nuestros planes de expansión en exportación de servicios”, señaló Mignone.
Consultado el director ejecutivo de Adecco, David Herranz, afirmó que la compañía “durante este 2016, atravesó un periodo de reestructuración”, y puntualizó que “alineados con la realidad del país, esperamos poder cumplir los objetivos planteados para este año, en el primer semestre de 2017”.
Explicó Herranz que “la industria de tecnología es la que más se mantiene en alza en cuanto a incorporación de personal nuevo. La industria de hicrocarburos se mantiene a nivel facturación, aunque incorporó menos gente durante 2016”.
Para el presidente de Equifax, Santiago Pordelanne, “el balance es altamente positivo” y subrayó que “el foco estuvo en el relacionamiento con los clientes, con el fin de convertirnos en socios estratégicos en el negocio”.
“Para 2017, las expectativas se centran en el desarrollo regional integrado que impulsará el papel clave de Argentina como líder de la región. Continuaremos trabajando en el posicionamiento, potenciando la diversificación de negocios”, indicó Porderlanne.
El director socio de Allende & Brea, Valeriano Guevara Lynch, destacó que “en 2016 tuvimos mayor actividad que el año anterior”, porque explicó que “en 2015 había menor interés en Argentina por la volatilidad económica y política, y muchas de las transacciones que se empezaban a analizar no se terminaban por esa incertidumbre”.
Agregó finalmente Guevara Lynch que “este año hubo mayor interés luego de ciertas medidas normalizadoras que tomó el Gobierno como el sinceramiento del tipo de cambio y el acuerdo con los holdouts. En 2017, a medida que se vaya normalizando la inflación, continuará incrementándose el nivel de actividad paulatinamente”.
Finalmente, concluyó que “hay interesados en invertir en proyectos grandes pero esperarán a que se normalice la economía, y se notará una mejora en la primera mitad de 2017”.











