FRANCIA, LUEGO DEL BREXIT

Patriotas vs. Globalizadores, la disyuntiva que plantea Le Pen

Interrumpida con el grito de “On est chez nous” (Estamos en casa, o esta es nuestra casa) cada vez que pronunciaba las palabras extranjero, migrante o Islam, Marine Le Pen rechazó para su partido los calificativos de xenófobo o islamófobo que se le adjudican. La líder y candidata del Frente Nacional, que encabeza las encuestas de la 1ra. vuelta a menos de 80 días de las elecciones presidenciales en Francia, detalló su programa enfocado en la ‘prioridad nacional’. El primer gran mitin de Le Pen ocurrió en momentos en que su gran rival conservador, el ex 1er. ministro François Fillon, está inmerso en un escándalo que les beneficia a ella y al antiguo ministro socialista de Economía reconvertido en centrista Emmanuel Macron.

Marine Le Pen, de 48 años, reveló los 144 compromisos de su programa presidencial, que innova en algunas precisiones semánticas sobre el euro o la pena de muerte. En caso de ser elegida, propone 2 referéndums:

> para inscribir en la Constitución la prioridad nacional en ámbitos como el empleo, y

> sobre la permanencia en la Unión Europea o recuperar 4 soberanías (presupuestaria, territorial, monetaria y legislativa).

En su intento de mejorar la imagen de la extrema derecha en Francia, Le Pen modificó su vocabulario y ya no promete la salida del euro, sino “restablecer una moneda nacional”. También deja por ahora de lado el restablecimiento de la pena de muerte y propone una "cadena perpetua real".

Según Marine Le Pen, los franceses comparten mayoritariamente su visión sobre “la defensa de nuestra civilización”. Su partido avanza en todas las elecciones desde 2011 con un programa antieuropeo y antiinmigración. Le Pen quiere transformar esta campaña en un referéndum entre patriotas y globalizadores. En este último rubro incluye, entre otros, a su rival Emmanuel Macron.

Macron, quien no se sitúa "ni a la derecha ni a la izquierda", parece ahora el mejor posicionado para afrontar a Le Pen. 

A sus 39 años, Macron, sin partido, sin programa conocido, sin experiencia política, con una experiencia ministerial que se cuenta en meses, 24 años más joven que su esposa, exbanquero, coquetea con la idea de ser el próximo presidente de Francia.

Hundido François Fillon, candidato conservador, Macron se cotiza como posible rival de Marine Le Pen en la 2da. vuelta presidencial, el 07/05. A 77 días de la 1ra. vuelta, el 23/04, Macron ha conseguido instalarse en el podio de los posibles ganadores, sin presentar, todavía, un programa electoral concreto, que sus consejeros (llegados de la izquierda y la derecha reformistas) "ultiman a marchas forzadas".

La aceleración de la campaña electoral se produce después de 10 días de 'Penelopegate', el escándalo de los presuntos empleos ficticios de la esposa de François Fillon, que llevaron al inicio de una investigación por desvío de fondos públicos. Fillon, ex 1er. ministro de Nicolas Sarkozy, está acusado de haber contratado durante años a su esposa Penelope y a 2 de sus hijos por una suma cercana a los 900.000 euros.

Por detrás se sitúan el socialista Benoît Hamon, candidato de una izquierda desunida; y el tribuno de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, quien está innovando al realizar concentraciones simultáneas, una en persona en Lyon y otra en holograma en París.

Volviendo a Marine Le Pen, para defender a los franceses, que han sido “desposeídos de su patriotismo, sufriendo en silencio no tener el derecho a amar a su país”, ella expuso recetas proteccionistas que se resumen en recuperación de la moneda y fronteras nacionales, cortar lazos con la UE -incluso quitar las banderas europeas de los edificios oficiales-, gravar con un 3% todas las importaciones, primar a las empresas francesas en los contratos públicos, más ayudas a la natalidad de matrimonios franceses y expulsar a los migrantes sin papeles en regla (“jamás podrán nacionalizarse”).

“Estamos por lo local, contra lo global”, dijo para insistir en que las ayudas sociales, las casas para necesitados o cualquier ventaja solidaria será para los franceses, no para los extranjeros. En esa deriva, la medida 38 de esas 144 dice textualmente: “Incluir un impuesto sobre la contratación de asalariados extranjeros con el fin de asegurar la prioridad nacional de los franceses en el empleo”.

Por tanto, guerra al trabajador extranjero en Francia ante “el paro masivo” (un 10%) y, por tanto, también, anulación inmediata de esa directiva de “la tiránica” Unión Europea sobre trabajadores desplazados. Y anulación, por supuesto, de esas libertades tan valoradas como despreciadas por Le Pen: las de comercio, movimiento de personas (“hay que salir de de Schengen", que es el acuerdo comunitario de libre circulación o tránsito), capitales o servicios.

Todo ello porque, “sin soberanía, no hay seguridad”. Por tanto, mano dura en el terreno policial y militar. Y “tolerancia 0” frente al terrorismo y la delincuencia. Los islamistas radicales extranjeros serán expulsados y las mezquitas con imanes extremistas serán cerradas. Habrá 15.000 policías más y se les reconocerá la presunción de la legítima defensa cada vez que utilicen sus armas.

El problema interno

Sin embargo dicen quienes quieren erosionar a Marine, Marion Maréchal-Le Pen es la verdadera heredera del espíritu fundacional de la organización ultraderechista. Por algo es la preferida del fundador, Jean-Marie Le Pen, el gran ausente del mitin en Lyon y padre de Marine.

Pero esto es muy lógico: Marine expulsó del Frente Nacional a su padre, al comprender que con él no había futuro de poder; y en venganza él bendijo a Marion, diputada de apenas 27 años.

Poco antes del gran discurso electoral de su tía, con la que discrepa a veces en público, le preguntaron en Europe 1 qué opinaba de la controvertida iniciativa del presidente Donald Trump de impedir la entrada en su país a los musulmanes. La respuesta: “¿Por qué no? Si la amenaza se amplía, no descartemos esa posibilidad”.

La prensa que, en general, o está con Fillon o con los socialistas, cuestiona al Frente Nacional por defender “la identidad nacional”, un concepto que en Francia incluye una velada referencia a los más de 5 millones de musulmanes que viven en el país.

Por tanto, menos integración y más “asimilación republicana”, un concepto y un principio que es “más exigente”.

Marine Le Pen plantea un cupo migratorio: 10.000 personas. Hoy día, en el reparto de refugiados de la UE, a Francia le corresponden más de 40.000 extranjeros.

También promete Le Pen reforzar la potencia militar de Francia, único país que quedará en la UE con armas nucleares tras el Brexit.

Habrá 40.000 militares más y el presupuesto de Defensa subirá al 2% del PIB (hoy el 1,7%) y luego al 3%, un compromiso que se incluirá en la Constitución. Y Francia tendrá un segundo portaviones de propulsión nuclear al que ella ya ha bautizado con el nombre de Richelieu, el cardenal y político que logró la unidad de Francia.

El 2% es el nivel que la OTAN exige, pero Le Pen, por el contrario, plantea que Francia abandone el Comité Militar, como ocurría hasta los años '90. “Francia o debe estar en guerras que no son las suyas. Sin soberanía no hay protección posible”.