El mal aliento, o también llamada halitosis, es un gran enemigo a la hora de relacionarse con las personas. Aquel que lo sufre puede sentir inseguridad, verguenza al hablar y verse frenado al momento de interactuar con otros.
HALITOSIS
Vergüenza al hablar: Cómo terminar con el mal aliento
La halitosis la sufren cerca del 25% de la población y es un gran problema a la hora de relacionarse con otras personas. Sin embargo, tiene solución y existen algunas recomendaciones para evitarlo.
Se trata de un olor bucal desagradable que afecta a cerca del 25% de la población. En la mayoría de los casos, lo producen bacterias en la boca y en la superficie de la lengua. Éstas descomponen la comida, generando compuestos volátiles sulfurados (CVS), cuyo feo olor provoca el mal aliento. Por eso es importante una correcta higiene de la boca para terminar con el mal aliento.
El Instituto del Aliento de Barcelona explica que existen 2 tipos de halitosis:
-Genuina o transitoria: es el mal aliento al despertarse. Se presenta por la reducción del flujo salival durante el sueño y varias horas sin comer.
-Persistente: En este caso, es necesario realizar un tratamiento para terminar con el mal aliento ya que no alcanza con la habitual higiene bucal. Esta halitosis puede ser oral o extra-oral.
La halitosis puede ser generada por más de 70 causas. Según un informe publicado por el Instituto del Aliento de Barcelona en 2010, casi el 60% de las causas que provocan halitosis se encuentran en la boca. Las causas extraorales, es decir, las que se vinculan con el aparato respiratorio, el tubo digestivo o el origen sistémico, son culpables de aproximadamente otro 17% de los casos.
La presencia de otras enfermedades pueder provocar mal aliento:
-Infecciones de garganta, rinitis, sinusitis
-Pulmonares
-Renales
-Gastrointestinales
-Respiratorias
-Hormonales
-Metabólicas
Como publicó el DailyMail de Gran Bretaña, el dentista Harold Katz lanzó el libro 'La Biblia del mal aliento' donde manifestó que el estado de la lengua permite identificar las causas del mal aliento.
Las más irregulares provocan que se acumulen más bacterias, lo que hace que una persona tenga mal aliento. Las personas con lenguas más ásperas son más propensas a tener mal aliento. Aquellos con lenguas que tienen más grietas también se inclinan a mantener las bacterias que producen mal olor. El color amarillento en la superficie de la lengua es una señal de que se están multiplicando las bacterias.
Sin embargo, este problema tiene solución y para evitarlo hay que seguir algunas recomendaciones:
-Evitar consumir alcohol, café y tabaco
-Comer cada 4 horas
-Tomar 1 litro y medio de agua por día
-Evitar respirar por la boca
-Evitar consumir comidas con sabores fuertes y condimentos con mucho olor
-Evitar las dietas hiperproteicas, hipocalóricas y las comidas ricas en grasas
-Cepillarse los dientes después de cada comida, higienizar la lengua y usar hilo dental
Además, existen alimentos que pueden ayudar a combatir la halitosis pero por un período de corta duración. Si el problema se extiende en el tiempo, hay que consultar con un profesional de la salud.
-Frutas crudas como la ciruela, el kiwi, el arándano y la manzana
-Champiñones
-Perejil
-Anís
-Verduras como la lechuga, los espárragos y la berenjena
-La menta en hojas
Un alimento con muy mala fama y evitado por la mayoría de las personas es el ajo. Pero una alternativa para incorporar todos sus beneficios es el ajo negro que, incluso, es mejor que el convencional. Es más poderoso que el ajo común en la lucha contra virus, hongos y parásitos, contra la hipertensión, la mala digestión y la retención de líquidos.
El ajo negro se logra a partir del calor y para conseguirlo hay que colocar una cabeza de ajos comunes a una temperatura de 60ºC, en un ambiente húmedo, durante 40 días. De esta forma, el ajo se vuelve marrón o negro y su sabor es más suave, dulce y con un toque ácido.
Otra forma más rapida de conseguirlo es a partir de un hervidor eléctrico de arroz que permite tener el ajo a una temperatura constante de entre 40º y 50º. Una temperatura más lo puede resecar o quemar. Después se lo saca y se deja secar o 'madurar' por 7 días aproximadamente.
Tiene bajo contenido en grasa, en sal y es un buen antioxidante, más que el ajo común. También reduce la hipertensión y es diurético, entre otras propiedades.










