"¿Nos quieren calladitas y obedientes?", preguntó Cristina Fernández en su cuenta de Twitter, al cuestionar una ilustración realizada por Hermenegildo Sábat -publicada este miércoles (25/01) en Clarín-, en la que se representa a la ex presidente con la boca tapada. También dijo que ese dibujo "no contribuye a la erradicación de la violencia de género". Rápidamente, el dibujante salió a responderle con un artículo que publicó la web de dicho diario.
DUROS CRUCES
Y Sábat le respondió a Cristina, la "esposa de Catón el Censor"
El dibujante Hermenegildo Sábat salió a responderle esta tarde a Cristina Fernández a través de un artículo publicado, obviamente, en la web de Clarín, luego de que la ex presidente cuestionara una caricatura que realizó sobre ella, con la boca tapada.
Ahora, Sábat respondió a las críticas y llamó, irónicamente, "exitosa abogada" a la ex presidente. También la denominó, con ironía, "esposa de Catón el Censor", en referencia al político, escritor y militar romano Marco Porcio Catón.
Ser un «catón», según el diccionario de la Real Academia Española, es lo mismo que ser un censor severo, alguien que critica o censura los comportamientos de otras personas que considera inmorales. El mismo diccionario señala que tal palabra proviene de un personaje singular, Marco Porcio Catón, llamado el Viejo o el Censor para diferenciarlo de otros Catones famosos de la historia de Roma. En la Antigüedad, Catón el Viejo dejó fama de hombre de moral estricta e intachable. Según el historiador griego Plutarco, los que eran reprendidos por alguna causa respondían que ellos no eran Catones, es decir, que no eran perfectos.
.
# La respuesta de Sábat:
Durante la lamentable dictadura militar, que debió ser motivo de desafío para cualquier sujeto normal en el país, utilicé mi profesión para que los lectores advirtieran que se podía opinar sobre lo que nos entristecía. Muy lejos de aquí, en la Universidad de Columbia, en New York, parecieron seguir con atención lo que yo hacía y me otorgaron el premio María Moors Cabot por la suma de esos trabajos contestatarios.
No hubo ni militares ni civiles que me acusaran de acosar al sexo masculino. Aún sorprendido por esa distinción, la Fundación Gabriel García Marquez siguió el mismo camino y me dedicó otra distinción por mi “actitud intachable” ante el poder.
Yo no creo todo lo que me pasa, pero me sorprende que la exitosa abogada, que asume potestades de crítica de arte y de esposa de Catón el Censor, se dedique a juzgar los trabajos de un humilde periodista.
Yo tengo una sola opción de ahora en más: no dibujarla más, lo que le otorgaría tranquilidad después de tantos años de servicio a barrios de Santa Cruz, que ella confiscó. También podría ignorar su presencia y de ese modo, seguir escuchando a Billie Holiday y Tita Merello.








