RIPIO Y LAS CRIPTOMONEDAS

Un caso argentino en las rutas monetarias virtuales

Una startup Bitcoin fundada por emprendedores argentinos cierra una millonaria ronda de inversión. Sus objetivos a corto y mediano plazo son expandir sus servicios de pagos digitales hacia México y continuar ampliando su base de usuarios en Argentina y Brasil, los países con las comunidades Bitcoin más grandes de América Latina. Estas plataformas digitales conviven con los viejos billetes y amenazan con confinar al museo al M1 del monetarismo clásico.

El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, sueña con Suecia, donde el dinero en efectivo va en camino a la desaparición. A fines de 2014, de cada 5 transacciones 4 se hacían sin billetes o monedas, de modo que sin Lebacs ni instrumentos de esterilización, el circulante cayó más de un 40% desde 2009.

Argentina no está sólo al otro lado del Báltico y del Atlántico, sino en las antípodas de un régimen tan transparente, como que el 40% de economía informal que convive con la registrada depende de los pesos que se emiten y de los dólares blues que burlan los estados contables.

Pero, de a poco, empiezan a ganar espacio las operaciones en pesos que se concretan mediante los MEP (medios electrónicos de pago). Entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2016 tuvieron un incremento interanual del 6,2% y una suba del 67,2% en los montos operados, de acuerdo con el BCRA. En el mismo lapso, la utilización de cheques como elemento de pago mermó 2,84% interanual.

Mientras las empresas de tecnología y los gobiernos de diferentes países alrededor del mundo trabajan para impulsar los nuevos métodos de pago, hoy estas plataformas coexisten con los viejos billetes.

"En nuestro caso, en promedio las operaciones se dan en un 70% en efectivo y un 30% con tarjetas", reconocen un ejecutivo que trabaja en una de las grandes cadenas de fast food de la Argentina.

En Holanda, el 50% de las transacciones que se realizan en supermercados se concretaron a través de medios electrónicos, mientras que el 49% restante se hizo con efectivo, según la BBC.

Opciones electrónicas

La bancarización de buena parte de las transacciones comerciales y el crecimiento de las operaciones por internet vienen conquistando en Argentina un espacio monetario que cubren las opciones electrónicas que fueron apareciendo: desde la proliferación de las tarjetas de crédito y débito bancarias hasta las billeteras digitales.

Ya se constituyó en el país una comunidad de más de 10 mil usuarios de bitcoins, que es una alternativa que va por fuera de las instituciones financieras y, por ende, de los cruces de información fiscal. En la actualidad existen unas 15 empresas en operación, entre desarrollos locales y compañías del exterior con presencia en el país, de acuerdo con los datos de la ONG Bitcoin Argentina, publicados en La Nación.

Dentro de las opciones virtuales surge una billetera digital que provee múltiples posibilidades para comprar, almacenar y vender bitcoins y moneda local, además de realizar pagos en miles de sitios web y locales, que acaba de incorporar los pagos en cuotas.

A la vanguardia de esta corriente dentro del país marcha la startup Ripio, que tiene más de 60 mil usuarios en América Latina, cuyos emprendedores argentinos, Sebastián Serrano y Luciana Gruszeczka, desde 2014 van ya por la 3ra. ronda de inversión, US$ 1,9 millón, número que cerrará en un total de US$ 2,3 millones durante los próximos 90 días.

La serie A fue liderada por el fondo chino Huiyin Blockchain Venture. Otros nombres que ya habían invertido en Ripio previamente, como Digital Currency Group, Boost VC y Draper VC también fueron de la partida.

La ronda coincide con una estrategia de re-branding integral de BitPagos a Ripio, un proceso que había comenzado gradualmente el año pasado.

Serrano, CEO y cofundador de la startup, expresó que este financiamiento es una gran oportunidad para impulsar los objetivos principales de Ripio, que son “democratizar la economía digital, ampliando la inclusión financiera para la población no bancarizada en países emergentes, como Argentina y Brasil”.

Durante los últimos 3 años, Ripio ha liderado el ecosistema Bitcoin en la región, ofreciendo alternativas de pago digitales y en moneda local. Asimismo, implementó un innovador servicio de crédito que permite realizar pagos en cuotas sin la necesidad de una tarjeta de crédito o una cuenta bancaria, algo que ninguna otra startup basada en tecnología blockchain ha hecho hasta el momento (este proyecto llevó a Ripio a las finales de TechCrunch Disrupt en Nueva York, uno de los eventos de innovación y tecnología más importantes del mundo).

Los objetivos de Ripio a corto y mediano plazo son expandir sus servicios de pagos digitales hacia México y continuar ampliando su base de usuarios en Argentina y Brasil, los países con las comunidades Bitcoin más grandes de América Latina.

James Wo, CEO de la firma Huiyin Blockchain Venture, eligió a Ripio siguiendo su filosofía de invertir en startups disruptivas que “creen soluciones financieras y herramientas accesibles que ayuden a definir y expandir la nueva economía digital”.

Alternativa de inversión

La moneda digital Bitcoin (Coindesk) en el año que acaba de finalizar evolucionó en su cotización por encima del oro, el rublo y las acciones estadounidenses (Bloomberg). Se trata de una moneda virtual que no está regulada por los gobiernos o instituciones financieras, a la que puede acceder cualquiera que disponga de una computadora, smartphone e internet.

En algunas partes del mundo, incluyendo la Ciudad de México, hay cajeros automáticos para comprar y cambiar bitcoins.

Hoy la moneda digital se vende a más de US$1.000 por unidad y parece que, después de venir de un salto del 80% en los últimos meses de 2016, el incremento seguirá en 2017.

De acuerdo con analistas de CNBC, el incremento en el valor del bitcoin se debe a su crecimiento en el mercado chino gracias a la devaluación del yuan frente al dólar estadounidense.

En un mundo en constante digitalización, la evolución monetaria liderada por una divisa virtual descentralizada parece obvia para los más visionarios, pero puede sonar utópico para los escépticos.

Tanto la moneda como la tecnología que la sustenta (blockchain) no han hecho más que crecer en poder y confianza en los últimos años.

En 2013, un año después de que valiera US$561, también tocó una marca similar a la alcanzada ahora.

Bitcoin surgió en 2009 y fue creada por Satoshi Nakamoto, seudónimo de una persona cuya identidad no ha sido revelada aunque ocurrieron trascendidos, nunca confirmados. Esta moneda virtual funciona a través de software para computadoras y dispositivos móviles y permite realizar transacciones sin intermediarios. Se conserva en wallets o carteras virtuales que, por lo común, la gente maneja en sus smartphones y tiene respaldos en su computadora o en la nube.