CONTINUARÍA UN ACUERDO CON EL FRENTE RENOVADOR

A horas de 1 año del 26/10/2015, María Eugenia habría ganado una pulseada a la Rosada

El rumor que difundió el diario platense El Día consiste en que María Eugenia Vidal mantendría su acuerdo de gobernabilidad con Sergio Massa en la Provincia de Buenos Aires, expresado en designaciones pactadas en el Legislativo bonaerense. El dato no es menor a horas del recuerdo del 26/10/2015, cuando ella concretó una elección histórica que, entre otros impacto, forzó el balotaje para elegir Presidente de la Nación.

 

No se trata de Sergio Massa sí o Sergio Massa no. Se trata de si el PRO le reconoce a María Eugenia Vidal el liderazgo que ella cree merecer.

El 26/10/2015, Vidal sorprendió a la mayoría de los líderes políticos, incluyendo a Mauricio Macri. Su triunfo fue notable. Tan amplio que frustró la expectativa K de que Daniel Scioli ganara en 1ra. vuelta. María Eugenia Vidal emergió con una fuerza irresistible.

Aún así, la conducción nacional del PRO demoró meses en concederle la autoridad total en el PRO bonaerense.

Y luego fue Marcos Peña, jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, a intentar meter baza en el territorio político provincial, tal como si él no tuviera bastante tarea pendiente en su cargo junto a Macri.

Es posible que para muchos del PRO, María Eugenia Vidal siga siendo o aquella chica que acompañaba a Horacio Rodríguez Larreta a las reuniones durante la toma del Parque Indoamericano; o la vicejefa de Gobierno porteño que ponía la cara cuando ocurría algún evento climático y Macri estaba de viaje imprevisto por el extranjero.

Pero la Vidal ya no es ni la chica de Flores, ni la colaboradora del centro de estudios de Francisco de Narváez, ni la integrante del Grupo Sophia de Rodríguez Larreta que se puso en el binomio de Macri cuando Larreta perdía la decisión interna a manos del rabino Sergio Bergman, ni la mujer que heredó el espacio imaginado para Gabriela Michetti.

La Vidal es la personalidad de la política con mayor credibilidad y prestigio del país, según las encuestas. Y, si bien es cierto que puede gobernar gracias al dinero que le envía la Casa Rosada, es una situación que la excede porque es estructural: Carlos Menem le inventó el Fondo de Reparación Histórica a Eduardo Duhalde para convencerlo a que fuera a Buenos Aires, y cuando Duhalde fue Presidente asistió a Felipe Solá con dinero de Nación, igual que hizo Kirchner con Solá y luego Cristina Fernández de Kirchner con Daniel Scioli.

El único cambio que hicieron los K fue que el dinero iba a los intendentes peronistas en vez de pasar por la Gobernación, una mezquina táctica para intentar impedir que el gobernador bonaerense se transformara en un rival político.

Desde que arribó a la Gobernación, María Eugenia Vidal fue más pragmática que Mauricio Macri. Por ejemplo, acordó la gobernabilidad con Sergio Massa, y el resultado fue bueno. En parte, el crecimiento político de Vidal fue gracias a la estabilidad bonaerense que garantizó ese acuerdo que Macri nunca quiso aceptar.

Entonces, si se renueva el acuerdo entre Cambiemos y el Frente Renovador no es una cuestión sobre Massa sí o Massa no. Hoy día se trata de si María Eugenia Vidal es reconocida como la líder que ella reclama, y sus decisiones en el territorio que gestiona se respetan considerando, aunque sea brutal decirlo, que todo están en la Casa Rosada gracias a que ella ganó como ganó el 26/10/2015.

Ahora, a 3 recortes.

N°1, José Picon en el diario platense El Día:

"El Plan B que tanto había entusiasmado a sectores del oficialismo bonaerense y que llegó en algún momento a contar con el guiño del gobierno nacional, parece haber sido descartado. Si no existen situaciones que perturben el desarrollo de los acontecimientos, María Eugenia Vidal parece encaminada a reeditar el acuerdo de gobernabilidad con Sergio Massa.

La Gobernadora comenzó a desandar el camino que en algún momento la acercó a la difícil misión de romper el pacto con el tigrense y abrazarse a un cierre con el peronismo para garantizarse voluntades en la Legislatura. Los sondeos que ensayó el PRO para desalojar a Massa del rol protagónico que por necesidad le asignó Cambiemos, no habrían encontrado la consistencia necesaria ni las respuestas esperadas.

La debilidad numérica del Frente Renovador en la Legislatura es, paradójicamente, su fortaleza. Massa es capaz de alinear sin que nadie chiste la veintena de diputados y los 10 senadores propios. El peronismo en sus distintas vertientes lo supera largamente en número. Sólo en Diputados acumula 36 bancas, pero el problema es que existen demasiadas terminales del PJ y no hay un dirigente, en medio de clima revulsivo y de fuertes reacomodamientos que viene exhibiendo, que pueda unificar criterios.

Vidal parecería encaminada a ir a lo seguro: volver a pactar con Massa y sumar voluntades del peronismo dispuestas a acompañar una vez más a la gestión bonaerense a través de la aprobación del Presupuesto.

Sería la reedición del acuerdo que le permitió a la mandataria tener esa herramienta clave de gestión para este año.

Claro que no todo es color de rosa. Algunos altos funcionarios del gobierno nacional habrían visto con buenos ojos que Vidal se deshiciera de Massa, en sintonía con la estrategia ya lanzada de Cambiemos de polarizar con el kirchnerismo y procurar ningunear al tigrense. “Que haga lo que quiera, no nos vamos a meter”, dicen en fuentes de la Casa Rosada, acaso, temiendo lo inevitable. “Eso si, que se hagan cargo”, acotan no sin cierta ponzoña.(...)".


N°2, Eduardo van der Kooy, en el diario Clarín:

"(...) Las encuestas oficiales (Isonomía y Jaime Durán Barba) le están concediendo a Vidal, en vísperas del primer año de su triunfo electoral, una imagen positiva nacional que toca los 60 puntos. Sorprendente. Una consultora privada (Management & Fit) le otorga algún puñado de puntos menos pero con idéntica tendencia: es la figura nacional que más se afianza y crece. Reúne un diferencial favorable, entre imagen positiva y negativa, de 22 puntos. Le sigue Sergio Massa con 16,8. Macri tiene 6,8. Otra empresa (Observatorio Electoral Consultores) se atreve a medirla, en hipótesis, entre los tres o cuatro presidenciables para el 2019.

Se está produciendo, en un aspecto, una situación similar a la que aconteció en el 2013 con Massa. El diputado del Frente Renovador irradió en muy poco tiempo su buen conocimiento en el plano nacional. Sobre todo, desde que en las legislativas de aquel año quebró la hegemonía de Cristina Fernández y el kirchnerismo en el principal distrito. Vidal convirtió el 40% de votos de su victoria en Buenos Aires en una potente plataforma difusora. Sin restarle mérito a ninguno de los dos, podría convenirse que una sociedad sedienta estaría a la búsqueda de la renovación de una camada política que, más allá de latiguillos y prédicas durante la crisis del 2001, se renovó bastante poco.

El cuadro podría resultar inmejorable para el PRO bajo la lupa de las legislativas. Aquello que suceda en Buenos Aires servirá como lectura política de la elección. Pero esa moneda muestra otra cara. No hay constancia de que la fortaleza de Vidal derrame sobre otros actores del PRO. Ni siquiera sobre Macri: el Presidente está 15 puntos abajo de la gobernadora en territorio bonaerense. Viene cayendo, sobre todo, en el Conurbano. Hay un registro severo en la Tercera Sección electoral. Refiere a La Matanza, refugio todavía del kirchnerismo duro.

(...) El empinamiento de Vidal no escondería demasiados secretos. La mujer ha dado prioridad al mandato que recibió de las urnas: intentar hacer una cirujía mayor entre el delito y la política. En ese rubro está incluido, por supuesto, el narcotráfico. La gobernadora jamás pierde de vista que su derrotado fue Aníbal Fernández. De allí la determinación con que encaró, aún recurriendo a atajos, el vínculo con la Policía bonaerense. Más de un agente por día fue separado de la fuerza desde su asunción. Un lote de 1.200 resultó apartado de un plumazo. Cerca de 180 fueron encarcelados por diferentes delitos. Se le exigió la declaración patrimonial a las jerarquías de la fuerza. Se le quitó el manejo de los adicionales. Colocó finalmente la administración de la institución en un civil, Ignacio Greco, que ya había desempeñado funciones similares cuando Macri fundó en la Ciudad la Policía Metropolitana. (...)".


N°3: No es un dato menor que en Clarín 2 de las 3 notas políticas más editoriales sean dedicadas a Vidal. También Julio Blanck escribió sobre ella y sus aparentes logros:

"(...) En las prisiones provinciales hay alrededor de 9.000 personas más de las que caben en condiciones normales. Ferrari recuerda que “hace 15 años que no se construyen cárceles” y asegura que en estas condiciones es imposible resolver el hacinamiento.

La superpoblación también puede ser negocio: la gestión de Vidal encontró nichos de corrupción en la compra de colchones, de comida, de medicamentos y hasta en las colas que hacen los familiares para ver a los detenidos. “Todo se cobra”, dicen todavía asombrados.

En las comisarías la situación es crítica. El conteo hecho por el Ministerio de Justicia provincial en la última semana dio que había 2.690 presos en calabozos de dependencias policiales. Por las malas condiciones en que se encuentran, y por presión de algunos organismos de derechos humanos, hay jueces que clausuran calabozos. Los detenidos llegan a estar esposados en las cocinas de las comisarías. Es una invitación continua a la violencia y la muerte.

“¿Quiere que le mande los presos a su casa”, llegó a preguntarle el ministro, indignado, a un juez que hizo una de estas clausuras. Otra opción es soltarlos. Inaceptable. Aunque de hecho la puerta giratoria de la Justicia sigue funcionando y andan en la calle muchos delincuentes que deberían estar a buen resguardo. Contra eso también están yendo, intentando cambiar la legislación. (...)".