DEL 10/12/2015 AL 30/06/2016

Medio año de Macri: Kirchnerismo en implosión, peronismo y jueces en problemas, y dilemas en la Rosada

Después que el catedrático y consultor de empresas autor de la nota, y que firma con seudónimo, envió su nota, él mismo reflexionó en un breve correo electrónico con una novedad que bien permite introducir su material: "Dato curioso que acabo de leer: Brasil está muy preocupado porque la cantidad de desocupados es de 11,4 millones, con una población de 200 millones de personas, mientras la Argentina tiene unos 10 millones de desempleados (según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA) pero con una población de 43 millones..."

por ALPHONSE DE LUXEMBURGO

Tras 6 meses de la primera experiencia presidencial ni peronista ni radical de la Argentina del último medio siglo, es posible -más allá del tan mítico como arbitrario tramo de los 100 días- encontrar algunas primeras conclusiones, entre las que destacan desde la ya anunciada -desde este espacio, con varios años de anticipación- "implosión" del kirchnerismo como la germinación de algunos errores en el nuevo oficialismo, que denotan una preocupante ausencia de gimnasia política y operativa.

La disolución del kirchnerismo

La imputación y probable próximo encarcelamiento de CFK (junto con sus presuntos cómplices-empleados ministeriales en la faena), como jefa de la asociación ilícita destinada al enriquecimiento propio con fondos del Estado, según la estratagema generada con alcance nacional por Néstor Kirchner, es una consecuencia del fracaso prematuro del intento de impunidad que decantó en el primer encuentro, en la quinta presidencial de Olivos, entre la entonces Presidente de la Nación y su sucesor electo, Mauricio Macri, días antes de que asumiera el nuevo Primer Magistrado.

Cuando MM le expresó que el Poder Ejecutivo no puede interferir ni presionar a fiscales y jueces, porque sería violar la Constitución Nacional, se esfumó el bozal de la Justicia, amenazada, perseguida y vilipendiada por el régimen fascista-kirchnerista, y liberó la venganza de jueces federales acostumbrados a ser genuflexos con el poder de turno para preservarse de situaciones incómodas (algunas, asociadas al enriquecimiento oscuro e inexplicable).

La Justicia, sin gestores del Poder Ejecutivo, sólo puede actuar con la ley como guía, bajo el atento escrutinio de una sociedad que fue saqueada -en su momento, con el aval de su propio voto- y sometida a un sojuzgamiento y servilismo ostensible.

MM quebró el pueril intento de CFK (pretendido canje de su presencia en la entrega de la banda presidencial a cambio de impunidad) por resucitar el Pacto de Olivos, cuyos puentes previamente la entonces Presidente había dinamitado con el Partido Justicialista, al someter a la esclavitud a sus jerarcas durante su mandato, en quienes no generó lealtad alguna pero sí un enorme despecho.

Recuérdese que uno de los aspectos de los Pactos de Olivos I y II, desde el final del gobierno de Raúl Alfonsín en medio de la primera hiperinflación argentina, era establecer sotto voce la impunidad entre radicales y peronistas, durante el ejercicio programado de la presidencia en forma alternada: es decir, unos evitarían investigar a los otros para recibir el mismo tratamiento desde el gobierno, colonizado mediante elecciones.

En suma, la ruta de CFK a la cárcel se inició cuando se desbarató el castillo de naipes del kirchnerismo el día que Macri asumió.

Y desde entonces la falsa gesta revolucionaria implosiona y se encamina, con La Cámpora como mascarón de proa, hacia su extinción. Entre la gran cantidad de mitos y engañifas, laboriosamente construidas por la gigantesca y onerosa manipulación de medios, el kirchnerismo está siendo descubierto en algunas coartadas que demuestran lo inverso de lo que decían que sucedía: el nuevo INdEC acaba de publicar datos revisados (retomó el esquema de medición que Guillermo Moreno había sepultado, entre otras cosas para beneficiarse personalmente con la compra de bonos ajustados por el nivel de crecimiento que aquel fraguaba) que revelan que la industria manufacturera cayó, entre 2004 y 2015 (durante toda la era presuntamente revolucionaria e industrialista), en 4,5 puntos porcentuales como aporte al Producto Bruto Interno (pasó del 18,9% al 14,4%). El "modelo de matriz productiva" fue un auténtico fiasco.

El desfile carnavalesco por robos de fondos del Estado (de todos los argentinos, pero crucialmente de los más pobres) de ex funcionarios a los tribunales federales, muchos de los cuales inexorablemente conducen a CFK y sus familiares enriquecidos caudalosamente, percutó el colapso político de aquella inestable asociación del peronismo con el Frente para la Victoria, una ensoñación revolucionaria en plena disgregación.

Al perplejo peronismo lo apremia desprenderse de ese lastre cuanto antes, si es que quiere acudir a las elecciones de medio término del año próximo con alguna esperanza -remota, es verdad- de recuperar algo del terreno político cedido por la complicidad pasada y el sometimiento mendaz al kirchnerismo, ahora en pleno descalabro.

Y lo debe hacer pronto para esquivar cualquier asociación con los numerosos delitos que se le achacan, con fundamentos rotundos, a la facción santacruceña que empujó a muchos de sus burócratas fuera de sus puestos políticos (sea por los votos, sea por haber sido purgados de las listas de candidatos por la jefatura bipolar de CFK).

En tanto, el descomunal espectáculo del terminal hundimiento del kirchnerismo, vilipendiado socialmente por su cada vez más conocido sistema para el enriquecimiento ilícito de sus principales líderes, ofrece anecdóticamente, por un lado, a políticos de esa facción (legisladores, gobernadores, intendentes, etcétera) que paulatinamente ensayan defensas que profundizan la contradicción esencial, y por otro, una larga columna de avergonzados militantes, embaucados como infantiles crédulos de unos fraudulentos revolucionarios sin antecedentes. Sin contar, a los peronistas, incluso con cargos notorios como el Gobernador de Tucumán y ex ministro de Salud del régimen kirchnerista, Juan Manzur, que ya no ocultan públicamente que la disolución del kichnerismo se aproxima a su final.

El colapso de la Justicia

Acaso con el pedido de juicio político a la procuradora Alejandra Gils Carbó se inicia, apenas, el proceso de ajusticiar a la justicia, tan corrupta como los US$ 10 millones que José López hizo aterrizar en un ahora también sospechoso convento en General Rodriguez, la misma funesta localidad donde se encontraron los 3 cuerpos asesinados de unos involucrados en el controvertido negocio de la efedrina, con destino al narcotráfico mexicano.

Conclusión inquietante: Jueces y fiscales federales que durante 8 años ignoraron causas judiciales a las que ahora, en pocos días, le imprimieron una ejecutividad de vértigo, exhiben impúdicamente el germen de su propio jury para removerlos, al reconocer por la vía de los hechos el comportamiento pasado, expuesto con la contundencia inconfundible de la evidencia.

La dilación interesada en la que incurrieron, al faltar incluso a la normativa sobre administración de justicia del Pacto de San José de Flores, desnuda por estos días un comportamiento sedicioso (golpista) contra la Constitución Nacional que alguna vez juramentaron respetar.

Lo mismo le cabe al Consejo de la Magistratura, la Procuraduría e, incluso, en algunos aspectos a la propia Corte Suprema de Justicia. Por eso el primero ahora se dispone a evaluar jueces federales y destituirlos.

El revulsivo que implícitamente, casi de modo zen, puso en marcha el nuevo Gobierno al asumir, con un criterio prescindente con respecto a la causas más ríspidas para el kirchnerismo, está desnudando las contradicciones también de jueces, abogados y auditores de la justicia.

Los movimientos discretos de la inteligencia oficial (la AFI) para aparentemente incursionar con alguna presión política en la justicia podrían ser, tal como puede atestiguarlo el procesado Daniel Angelici, arrasado con denuncias de Elisa Carrió, Margarita Stolbitzer u otros baluartes de la independencia judicial. Y eso, más pronto que tarde.

La fantasía imposible

Curiosamente, tanto los kichneristas procesados y sospechados de corrupción, encabezados por la ex Presidente CFK, como muchos jueces federales, puestos bajo el duro y pertinaz examen público, tejieron la fantasía que, aplicando el oxidado método de esperar que el tiempo transcurra para que el silencio de la opinión pública olvide su proceder, podrían evadir las consecuencias de sus ostensibles delitos.

Y esa esperanza es apócrifa porque se escamotean de la memoria que, tal como se analizó desde esta misma columna, la sociedad había cambiado en 2012 y lo hizo saber mediante movilizaciones apartidarias de más de un millón de personas.

Está claro que manifestaciones de ese volumen o más arrinconando políticamente a Comodoro Py, sede de los juzgados federales, o inundando la vereda de la Corte Suprema, Consejo de la Magistratura, Congreso y Plaza de Mayo, serían un argumento que demolería las viejas alquimias, que alguna vez dieron resultados, como la de refugiarse en el silencio para que el anonimato vuelva a galvanizar sus múltiples culpas.

Bastaría apenas que algún colectivo o dirigentes prestigiosos las convoquen para que la fantasía de los que buscan impunidad aún ahora se disipe como las nieblas matinales.

Las torpezas de Cambiemos

Con el telón de fondo de la última y más reciente encuesta de Hugo Haime que sostiene que la percepción en la imagen positiva del desempeño como Presidente de Mauricio Macri ha caído del 69% en diciembre de 2015 al 51% en junio de este año y la negativa creció del 20% al 49% en ese mismo período, es claro que el costo político de los primeros 6 meses del Gobierno son otra conclusión aplastante, que muestra el efecto pernicioso de las torpezas cometidas por la propia Administración.

El sondeo, materializado entre el 15 y el 21 de junio, también determina que la dirección de la gestión gubernamental es observada como equivocada por el 48% y como acertada por el 43% (en diciembre era del 18% y el 60%, respectivamente), en tanto que en el ranking de imagen de líderes políticos Macri (11% de diferencia entre positiva y negativa) descendió al 5to. puesto, antecedido por Sergio Massa (22,1%), María Eugenia Vidal (20,7%), Margarita Stolbitzer (17,5%) y José Manuel de la Sota (13,6%).

Los primeros 6 meses de rodamiento de Cambiemos reveló además que el Gobierno pivotea sobre dos ejes:

> por un lado, la eficiencia en la gestión -neutral, contundente, disciplinada- y,

> por otro, la aplicación de una soberbia blanda, acordonada por el éxito conseguido en la elección pasada.

Todos, salvo los funcionarios inmersos en el microclima de la burocracia estatal y los clippings al uso, observan que esos dos ejes son contradictorios entre sí: la soberbia condiciona y tabica la eficiencia de una gestión, que en la nueva administración reemplaza a la politiquería en que escoran radicales y peronistas, según afirman los arquitectos macristas.

Las pruebas sobran. Desde la pésima implementación y peor comunicación de los aumentos de tarifas o el fallido intento por colocar a machamartillo a 2 jueces en la Corte Suprema hasta la comedia de enredos de Patricia Bullrich tras la fuga de Martín Lanatta, su hermano y Víctor Schilacci a Santa Fe, y el más reciente fallo (por el que no ofreció su renuncia) del jefe de la bancada de Cambiemos en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, que en un proyecto de ley acusó errónea y falsamente que “la agricultura es una práctica altamente contaminante”, luego de que el sector agroindustrial precisamente adelantó US$ 4.000 millones para asegurarle a Macri y Alfonso Prat Gay la salida ordenada del cepo cambiario en diciembre pasado.

Lo de Massot es semejante al error de su colega diputado Julián Dindart, quien días pasados tuvo que abandonar la presidencia de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, por haber afirmado, en un sincericidio brutal, que muchas mujeres forzarían el embarazo para poder acceder a beneficios sociales.

La misma torpeza, auspiciada por la soberbia comprensiva y perdonavidas, que llevó al propio Presidente a despreciar y ocultar un episodio cardíaco, como si él siguiera siendo una persona común y corriente.

Cuando en la intimidad se les confronta (básicamente, Marcos Peña y Jaime Durán Barba) por el escaso profesionalismo comunicacional del Gobierno -señalado incluso por sus propios aliados, como Carrió y Ernesto Sanz, por ejemplo-, los funcionarios pecan, una vez más, de una sonriente y plácida soberbia, que los hace refugiarse en que con su modo de comunicar ganaron las elecciones de diciembre pasado. Naturalmente, eso es tan falso como suponer que es lo mismo competir en un triatlón que despegar de Cabo Cañaveral rumbo a Saturno.

Es decir, igualan el marketing político de una elección reñida con la complejidad de la comunicación estratégica de la tercera mayor economía de América latina.

Con un kirchnerismo en repliegue desordenado y un peronismo en su laberinto, la mediocridad y la falta de profesionalismo en algunos aspectos que se autoinflige desde las propias entrañas el nuevo oficialismo, como un contingente de pueblerinos recién llegados a la gran ciudad, lo hacen perder capital político incluso de los intereses acumulados por varios aciertos de indudable repercusión y relevancia.

Tras 6 meses de rodaje, a la gestión de Gobierno le está haciendo falta un servicio técnico, para ajustar algunas tuercas flojas.